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Brandon Ingram regresó a la alineación de los Lakers para el duelo ante los Memphis Grizzlies.
(Ty Nowell/Lakers.com)

Lakers caen ante Grizzlies en el regreso de Ingram

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

LOS ÁNGELES – Síndrome de piernas cansadas.

Los Lakers acusaron el trajín de la seguidilla en la que se encuentran, y mezclado con las lesiones recientes de piezas clave como Brook Lopez y Lonzo Ball, acabaron redondeando una de sus actuaciones menos vistosas de la temporada.

El conjunto repartió apenas 14 asistencias – el registro más bajo de la temporada – y recurrió demasiado a sus individualidades en una noche en la que sus mayores anotadores no estuvieron inspirados.

“No es como queremos jugar”, dijo Luke Walton sobre la baja cantidad de asistencias. “No creo que sea todo de egoísmo. Creo que una parte lo es, y también que jugamos con muchos jugadores jóvenes. Es el instinto natural en competidores, cuando las cosas se ponen duras, de ‘tengo que hacer más’. No es hasta que entiendes que cuando las cosas se ponen duras el grupo debe hacer más, que te harás más fuerte y superarás esos momentos”.

El entrenador no escondió cierta frustración.

“No estábamos dando el pase extra consistentemente y Memphis hizo un gran trabajo de ser físicos con nosotros y congestionaron la pintura”, señaló. “Ya sea que los muchachos estén o no metiendo sus tiros, deben hacer la jugada correcta de baloncesto. Dar el pase extra. Cuando lo hicimos encontramos un buen ritmo, metimos algunos tiros, pero mucho de esta noche no fue jugado así por nosotros. Es un poquito frustrante, pero como le dije a los muchachos, nadie se sentirá mal por nosotros y debemos seguir trabajando”.

En líneas generales los Lakers no tuvieron una buena noche. El 37.6 por ciento en tiros de cancha disparado ante los Grizzlies fue el segundo más bajo de la temporada, en una noche en la que los tiros libres también volvieron a ser un problema.

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Notando la falta de puntería exterior (8/28 en triples), los laguneros atacaron el canasto y tuvieron éxito a la hora de generar silbatos, pero los resultados volvieron a decepcionar. El 21/33 confirma el mal momento de un conjunto que ha sufrido toda la temporada en esa faceta, y que se ubica como el único de la NBA disparando por debajo del 70 por ciento.

Tanto Brandon Ingram (5/11) y Larry Nance, Jr (0/2) se mostraron autocríticos, señalando que es algo que el equipo está trabajando en los entrenamientos. El alero opinó que sus compañeros y él deberían tomarse un tiempo más en la línea. El ala-pivot pidió paciencia, señalando que no es una categoría o una habilidad que mejora de la noche a la mañana.

La defensa tampoco estuvo a la altura, permitiendo a los visitantes disparar 49.3 por ciento en tiros de cancha y enviándolos 39 veces a la línea de tiros libres.

Sin embargo, en una actuación de pocas luces, los Lakers tuvieron sus oportunidades. Gracias al oportuno cuidado del balón (solo 12 pérdidas) y a un gran trabajo en el tablero ofensivo (22 para igualar la mejor marca del año), los laguneros llegaron a ponerse arriba por cuatro en los minutos finales del tercer cuarto.

Una ráfaga de Tyreke Evans (goleador de los visitantes con 32) y una nueva ola de desatenciones terminaron sepultando las esperanzas de llevarse el triunfo y cortar la mala racha.

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En lo individual, los Lakers no solo extrañaron a Ball y Lopez, sino que también el caudal ofensivo usual de Kuzma. El novato acusó el cansancio de una durísima seguidilla de partidos de muchos minutos y terminó 4/24 de cancha para apenas nueve puntos. El producto de Utah además recibió un golpe en el cuádriceps en los minutos finales, poniéndole el punto de exclamación a una noche para el olvido.

La contracara fue Ingram, quien volvió tras una ausencia de dos partidos y retomó el nivel que había mostrado durante casi todo el mes de noviembre. El alero atacó el canasto con explosividad y tino, y terminó con 23 puntos en 9/20 de cancha, además de cuatro rebotes y cuatro asistencias.

Sus 11 tiros libres fueron otra buena señal, más allá de la baja efectividad, y el oriundo de Kinston (Carolina del Norte) dijo sentirse mejor tras las lesiones sufridas en ambos cuádriceps en los partidos recientes.

Los Lakers ahora volverán a los entrenamientos el jueves con la mira puesta en el duelo del viernes ante los Clippers.

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