Tyrese Maxey celebrates during game 3 vs the Nets

Los Sixers ante el mayor reto en más de dos décadas

Los Sixers han superado con buena nota la primera ronda de los playoffs. Ante los Nets de Brooklyn hemos logrado una barrida que no se lograba en muchísimos años. Precisamente ante los Bucks de Milwaukee, haya por el 1991, cuando Michael Jordan forjaba su primer anillo, los Sixers lograban la última barrida por 3-0.

Habría que remontarse a los playoffs de 1985, en la era de Julius Erving, Larry bird, Magic Johnson y con el citado Michael Jordan de novato, para ver como los Sixers barrían, también a los Bucks, en una serie al mejor de siete juegos.

Muchos años para lograr ver de nuevo las escobas a favor en Philly. Y un reto aun mayor por delante, que también lleva muchos sin lograrse por parte de los Sixers y que se afronta ahora en mayo de 2023.

Los Sixers llevan más de dos décadas sin alcanzar unas finales de conferencia, y unas finales de la NBA. Muchos años de espera, que ahora los Sixers de Joel Embiid, James Harden o Tyrese Maxey tratarán de lograr, rompiendo un maleficio que no lo han superado los Sixers en todo este tiempo.

La maldición de William Penn, la de no ver a un equipo de Philly campeón, desde que la imagen del icónico personaje de Philadelphia, no está en el punto más alto de la ciudad, todavía persigue a los Sixers. Mientras que los Phillies ya lograron romper esa maldición en 2008 y los Eagles en enero de 2018, los Sixers todavía no lo han hecho y tan solo hemos visto unas finales de la NBA, guiados por el mítico Iverson, en 2001, pero con cuatro décadas de sequía de anillos de la NBA, para la ciudad del Amor Fraternal.

El reto es mayúsculo y los intentos en pasadas temporadas, nos espolean en el deseo de romper ese techo de cristal, en la que se presenta como una oportunidad única de hacer historia a lo grande.

En la primera ronda, vimos como no solo Joel Embiid ejercía en un condición de MVP de la NBA, con medias de 20 puntos, 11.3 rebotes y 2.3 tapones por encuentro, sino siendo protagonista de jugadas decisivas, que nos condujeron a la victoria final ante los Nets.

No tomó parte en los cuatro juegos (descansó en el cuarto), pero no fue necesaria su participación para alcanzar el pleno en la primera ronda, al tener en un estado de gracia a James Harden, Tabias Harris y a Tyrese Maxey. Con un media de 21.8 puntos, Maxey fue el más determinante de todos, sumando además un promedio de 5 rebotes, y 1.8 asistencias. Harris logró una media de 20.3 puntos, 8.8 rebotes y 2 asistencias, con una gran actuación, igual que Harden que promedió 17.3 puntos, 5.5 rebotes, 8.8 asistencias.

Y el rival que nos espera en la siguiente ronda es Boston. El gran rival y némesis de los Sixers. Un rival contra el que nos hemos enfrentado varias ocasiones en los últimos años, sin lograr superarle y que ahora se vuelve a interponer en nuestro camino.

Como a lo largo de nuestra historia, hay que superar a los Celtics, para hacer historia y soñar con unas finales de la NBA qude no visitan Philadelphia desde 2001. Pero se superaron en 1967, después de numerosas etapas sin lograrlo y con ello se alcanzó el primer anillo de campeón de los Sixers, ya con este nombre que nos acompaña desde 1963 y por primera vez en Philadelphia, dejando atrás los míticos Nationals de Syracusa.

El reto no es fácil. Ya nos superaron en las semifinales de conferencia de 2018, y en la primera ronda del 2020, en ambas ocasiones sin lograr más que un triunfo entre ambas series. Pero a la tercera será la vencida y superado el gran rival histórico, quizás la historia nos remonte a lo vivido en 1967, cuando se venció al gran ogro de aquellos años, o al siguiente gran triunfo de los Sixers en 1983… un anillo que se aleja en el tiempo por cuatro décadas.

Durante la temporada hemos visto seis duelos. Lejos queda ya el primer juego de la temporada en octubre del año pasado y el contundente 126-117 en contra, que nos deparó el primer tropiezo, pero que dejó huella, ya que terminamos en tercer lugar del Este con un balance de victorias que no se veía en décadas.

Incluso quedan lejos las derrotas en febrero por 106-99 o por 110-107. Por quedar ya en el olvido queda la victoria alcanzada por los Sixers en Abril, por 103-101. Y quedan lejanas por que ahora lo que nos jugamos en la postemporada, los playoffs, una plaza en la final del Este de la NBA, y el mantener el sueño del anillo vivo.

Lo que si nos indican los resultados vividos en la temporada, es que serán juegos de infarto, con un resultado emocionante hasta el final. Una serie competida, que esperamos caiga del lado de los Sixers y termine conduciendo a los Sixers a las primeras finales en más de veinte años.

El reto es gigantesco, pero la recompensa también es gigantesca y el esfuerzo merece la pena. El sueño del anillo, está mas vivo que nunca.

Hasta pronto desde España.