Los Warriors reaccionan a tiempo en Philly

Por Miguel Ángel Martín, Columnista de Sixers.com 

Dolorosa derrota la sufrida por los Sixers en el Sur de Philadelphia, ante unos Warriors que demostraron todo su potencial en la segunda mitad y dejando claro por qué son los actuales campeones de la NBA. 

A pesar de la derrota por 116-124, los Sixers mostraron argumentos para evidenciar que ellos serán el futuro de la NBA, pero el presente (que son los Warriors), mostraron que el camino por recorrer es largo y tiene muchas etapas. Una de esas etapas, es aprender de los errores cometidos ante los Warriors, ante en la Bahía de San Francisco como en South Philly, para que no se vuelva a repetir, perder una ventaja de 22 puntos al descanso (74-52 favorable a los Sixers) y tampoco se vuelva a repetir un tercer cuarto en donde encajemos un parcial en nuestra contra de 32 puntos (47-15 para los Warriors en el tercer periodo). 

Sin duda fue un partido de extremos, ya que si bien el tercer cuarto nos sentenció con ese 47-15 en contra, también es cierto que los Sixers empezaron el partido como un huracán que pretendía barrer del mapa a los Warrios. Con la mente todavía pensando lo que se había logrado en el Sur de California, los Sixers empezaron el encuentro con un parcial de 47-28, que volvió locos a los fans de Philadephia, que se habían dado cita en el Wells Fargo Center. 

Las transiciones y los triples de Robert Covington, convirtieron al Sur de Philadelphia en una auténtica fiesta. Joel Embiid acababa los dos primeros cuartos con 17 puntos y 5 rebotes, Ben Simmons con 16 puntos, 8 asistencias y 3 rebotes, Robert Covington con 12 puntos y 3 rebotes, J.J. Redick con 12 puntos, y Dario Saric con 7 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias. Todo un festival que hacía pensar que sería un día grande para los Sixers. 

Pero los 22 puntos de ventaja al descanso se diluyeron como un azucarillo en la reanudación del partido, al salir los Warriors en tromba y empezar el último cuarto 10 puntos arriba, con ese parcial macabro de 47-15.  

Stephen Curry sacó su manual de MVP y eso fue devastador para los Sixers. Anotó 20 puntos de los 47 que lograron los visitantes, con 5 triples (cuatro más que todo el equipo de la Bahía de San Francisco en la primera mitad). Esta épica remontada pone a los Warriors en los libros de historia de su franquicia, ya que desde 1972 no lograron un cuarto tan demoledor. En definitiva, los 35 puntos de Stephen Curry y los 27 de Kevin Durant, sentenciaron a los Sixers, en la búsqueda de la novena victoria de la temporada. 

Para los Sixers, el máximo anotador del encuentro fue Ben Simmons, que terminó el partido con 23 puntos en 38 minutos en pista (16 puntos en la primera mitad y 7 puntos en la segunda). Su promedio de acierto fue espectacular, con un 11-15 en tiros de campo, a los que sumó 12 asistencias (un nuevo doble-doble) y 8 rebotes, rozando una vez más un triple-doble. Sensacional actuación del jugador de los Sixers. 

Por su parte, Joel Embiid terminó el partido con 21 puntos (4 en la segunda mitad), con un 7-16 en tiros de campo, 1-4 en triples y 6-8 en tiros libres, además de capturar 8 rebotes y repartir 3 asistencias. Su primer tiempo fue maravilloso, pero los Warriors maniataron a Embiid y al resto de los Sixers en la segunda mitad. 

Robert Covington acabó con 20 puntos, celebrado de este modo su renovación con los Sixers (demostrando de paso la gran importancia de él dentro del equipo). Su promedio de acierto en el partido fue de 6-13 en tiros de campo y 5-11 en triples. 

También terminó con 20 puntos anotados J.J. Redick, que al igual que Covington, había acabado con 12 puntos en la primera mitad. Acabó con un 8-16 en tiros de campo y 2-4 en triples, demostrando que fue uno de los que mantuvo el nivel en ambas mitades, lo mismo que Covington y que Dario Saric, que a los 7 puntos de la primera mitad sumó 6 más en la segunda para un total de 13 puntos y un 6-17 en tiros de campo, además de capturar 10 rebotes (con lo que logró un doble-doble, al igual que Simmons). 

Destacar también los 11 puntos en 24 minutos en pista de Timothe Luwawu-Cabarrot, que se marchó del partido con un 5-12 en tiros de campo y demostrando que es una pieza importante del banquillo de los Sixers. Más ahora que no podremos contar por lesión con Justin Anderson y estar también de baja Jerryd Bayless. 

En definitiva, la W se la llevaron los Warriors, pero las lecciones para el futuro se quedaron en Philadelphia, que ahora ya miran con impaciencia su próximo compromiso, que será también en casa ante los Jazz de Utah. Una buena oportunidad de regresar a la senda de la victoria y de asentar el balance positivo de victorias y derrotas, que actualmente tienen los Sixers. 

Hasta pronto desde España.