El triunfo de los Eagles es un triunfo de Philadelphia

Por Miguel Ángel Martín, Columnista de Sixers.com

La Super Bowl LII ya es historia y se quedará en la memoria de todos los fans de los Eagles y de la ciudad de Philadelphia. Ha sido un triunfo épico, que ha transcendido más que el hecho de haber sido la primera vez que los Eagles conquistan el trofeo Vince Lombardi. Este triunfo ha ido directo al corazón de los ciudadanos de Philadelphia, va más allá del deporte.

Y ha sido tan importante, porque este triunfo simboliza lo que es un gran trabajo en equipo, simboliza lo que significa tener fe en un proyecto, así como simboliza lo que supone tener que sobreponerse a la adversidad, por muy grande que nos pueda parecer.

La ciudad de Philadelphia ama a sus equipos y siempre muestran su apoyo incondicional a los mismos. Una ciudad que no se prodiga en grandes logros en los últimos años y que ha vivido con gran intensidad la posibilidad ver volver a ver el nombre de Philadelphia en lo más alto del escalafón deportivo nacional.

Es por eso que ha llegado al corazón de la ciudad de Philadelphia, porque ha sido más que un éxito deportivo, ha sido mostrar el orgullo de ciudad, luchar hasta el final y no permitir que la falta de fe de los demás, te desvíen de tu camino y de tus sueños.

El espíritu de Rocky ha impregnado a estos Eagles, que han superado con gran habilidad todos los obstáculos que se han podido presentar por el camino y han logrado llegar al núcleo de lo que significa Philadelphia… “no rendirse jamás”.

La maldición de William Penn ya quedó rota en 2008, gracias a los Phillies y sus Series Mundiales, ante Tampa Bay Rays, gracias en parte a Dan Ginion, trabajador en la construcción del edificio Comcast en 2007, que concluyó la obra con una pequeña figura para turistas de William Penn en el bolsillo y, subido a la azotea, la dejó allí.

Pero quedaba lidiar con otra maldición… la de Vince Lombardi. El entrenador que dio nombre al trofeo más preciado del mundo del Football y que en 1958 no quiso ir a los Eagles, eligiendo a los Packers.

En la temporada 1960 la final de la NFL la jugaron los Eagles y los Packers de Lombardi, y los primeros conquistaron lo que fue su tercer título de la liga de fútbol americano, y último hasta la fecha.

Cuentan que el entrenador de los Packers se tomó aquella derrota como algo personal. Tanto, que entró en el vestuario de su equipo, desencajado, prometiendo a sus jugadores que jamás volverían a perder una final. Y así fue, quedando sellada la maldición que el mítico entrenador y su querido trofeo, jamás llegarían a los Eagles, ni a Philadelphia.

Pero este equipo ha dejado de lado, incluso a las supersticiones de de las maldiciones y ha dejado claro que el trabajo en equipo y la fe en uno mismo, son más importantes que dejarse llevar por las circunstancias adversas, que rodean la búsqueda de un sueño.

Todo un ejemplo, que también es extensible al resto de equipos de la ciudad, que tomarán ejemplo de los Eagles y que lucharán por extender en el futuro, la gloria deportiva de la ciudad. Y tratarán de insuflar ánimos en su día a día a los ciudadanos de esta ciudad, al igual que lo han hecho los Eagles, con su ejemplo de lo vivido en la temporada 2017.

Tras la Super Bowl, solo queda decir, gracias por enseñarnos cuál es el camino del éxito y ser ejemplo de cómo hacer las cosas. Tu triunfo ha ido más allá de ganar el Vince Lombardi. Tu éxito es símbolo del orgullo de la ciudad y ejemplo para el día a día de todos nosotros.

¡Enhorabuena Eagles! ¡Vamos Eagles!

Hasta pronto desde España.

@Sixers_Espanol