CHICAGO, IL - MAY 16: Philadelphia 76ers General Manager, Elton Brand, atttends Day One of the 2019 NBA Draft Combine on May 16, 2019 at the Quest MultiSport Complex in Chicago, Illinois.
Jeff Haynes/NBAE via Getty Images

Análisis Draft 2019

Por Miguel Ángel Martín, Columnista de Sixers.com

Entramos en la semana del Draft de la NBA, con unos Sixers que cuentan con cinco elecciones en este 2019. En años anteriores, el equipo de Philadelphia esperaba la cita del Draft con unas elecciones más bajas que esta ocasión (24, 33, 34, 42 y 54), pero la emoción de ver quiénes serán los nuevos jugadores estrellas de la NBA, dónde jugarán (especialmente los que lleguen a Philly) y las sorpresas que esta noche siempre depara, son motivos más que suficientes para señalar en rojo en el calendario, esta fecha.

Sin duda el mayor atractivo de este Draft será la figura de Zion Williamson (center, Duke), que está en todas las quinielas para ser el número uno de este curso y liderar un nuevo proyecto ilusionante en la ciudad de Nueva Orleans.

Con un físico espectacular, es un alero/ala-pívot de 201 cm y 129 kg con la explosividad para correr impresionante. A pesar de su envergadura es sorprendentemente rápido y hábil. Además, cuenta con un gran salto vertical, tanto a un pie como a dos, lo que es algo excepcional entre jugadores de su peso.

Su potencial atlético le convierte en un inmenso peligro cerca del aro, con gran facilidad para hundir la bola dentro del aro, si se acerca al mismo. Con un primer paso muy rápido que le permite desbordar a su defensor en las penetraciones, además se sostiene bien en el aire, cuando hay oposición y quiere evitar un tapón.

En defensa no es menos sorprendente, anticipándose bien a sus rivales y logrando buenos promedios de robos y tapones. Su desplazamiento lateral es realmente rápido, por lo que es muy difícil rebasarle en el uno contra uno. Además, gracias a sus fantásticas condiciones físicas, supone una amenaza intimidatoria para cualquier jugador que ataque el aro.

Toda una bendición para los Pelicans que afrontan ahora un nuevo reto, una nueva era, a partir de la próxima temporada, con mucho potencial de futuro en sus filas.

Otro jugador que será muy seguido en la noche del Draft será Ja Morant. Un jugador que ha dado un gran salto estadístico y de calidad con respecto a su primera temporada en la NCAA. Mide 191 cm, el base de Murray State, a la par que tiene unos brazos largos que le permiten tener más envergadura que gran parte de los bases de su estatura.

Es uno de los jugadores más atléticos de esta camada y según todas las quinielas es el mejor base de esta camada. Sin duda, es el más rápido de ellos. Salta como pocos, lo que le ayuda a finalizar por encima del aro con relativa facilidad. Su soltura a la hora de jugar le ayuda a explotar al máximo estas ventajas físicas.

Otro de los aspectos más destacados es su habilidad para pasar el balón. Es el máximo asistente de la NCAA con 10,3 asistencias por encuentro. Posee una gran visión de juego y sabe sacar provecho de toda ventaja, ya sea para anotar él u otro jugador, en transición o en estático.

En defensa también tiene un gran potencial, gracias a sus largos brazos, que le son de gran ayuda para robar un par de balones por partido. Además, no comete faltas innecesarias. De hecho, promedia más robos que faltas por encuentro (2 por 1,8). También es un gran reboteador para su posición, pues atrapa 5,6 rechaces por encuentro. Su privilegiado físico, junto con su competitividad y liderazgo, lo pueden convertir en un defensor de élite.

De North Carolina llega Coby White, un base de 19 años que ha desarrollado un excelente

March Madness, y que se prevé que esté entre los mejores, además de por sus buenas actuaciones en su primer año en la NCAA, en el que ha demostrado que podrá ser de gran ayuda para muchas franquicias de la NBA.

Es un combo guard de 196 cm y 84 kg. Su físico le permite jugar tanto de base como de escolta, aunque se le ve mucho más cómodo en el rol de anotador que de director. De hecho, su versatilidad a la hora de sumar puntos es una de sus mayores virtudes. Es una amenaza desde prácticamente cualquier distancia.

En ataque acierta bastante desde más allá del perímetro, poseyendo un buen tiro de media distancia y anotando con eficiencia en elevación. También controla realmente bien su cuerpo en las penetraciones, en las que anota con regularidad.

Coby White tiene un buen manejo de balón, el cual le permite rebasar con comodidad a sus defensores. Su rápido primer paso también le es de gran ayuda para poder finalizar con éxito las entradas a canasta.

Otro personaje de Duke importante en la noche del Draft será Cam Reddish, que es un alero muy completo, de 203 cm de altura y 216 cm de envergadura. Además de tener el tamaño ideal para jugar en las alas, también es un gran atleta. Es rápido y cuenta con un primer paso desequilibrante y que le permite rebasar a sus defensores con facilidad. Esa velocidad lo convierte en una amenaza en transición.

Cam Reddish también es un buen defensor y tiene condiciones para estar en la élite en este aspecto. Es uno de los aspectos a remarcar es que defiende muy bien el tiro exterior, siendo también muy hábil defendiendo a los jugadores sin balón.

Otra pieza más de Duke para el Draft es R.J. Barrett, un jugador con unas increíbles aptitudes físicas. Mide 201 cm de altura, lo que le permite desenvolverse tanto de ‘2’ como de ‘3’. Además, sus 206 cm de envergadura le son de gran ayuda. Atléticamente, está más que preparado para competir en la mejor liga del mundo.

Es capaz de anotar de media y larga distancia. Puede crearse sus propios lanzamientos mediante el bote. Mete tiros por elevación con eficacia y, por supuesto, es letal en transición. Cada vez que puede salir al contraataque, lo hace.

Es un muy buen reboteador. Su físico y competitividad han sido factores clave en sus promedios en la pasada temporada. Su alto nivel atlético y agresividad lo convierten en un buen defensor. Durante este año ha demostrado ser un líder, dirigiendo a sus compañeros y haciendo muestra de una madurez atípica en jugadores de su edad.

Para terminar, no podía dejar de mencionar una nueva joya para los pivots de la NBA. Bol Bol, hijo del mítico Manute Bol, aspira a copar uno de los puestos más significativos de este Draft de la NBA. Tiene esa impronta de los Center africanos, que tantos éxitos han tenido en la NBA, sin ir más lejos su propio padre.

El jugador de los Ducks es un center de 18 años (cumplirá 19 el próximo 16 de noviembre) y  mide 221 cm. A día de hoy, solo hay dos jugadores que alcancen esa altura en la NBA, Marjanovic y Porzingis. Además, también cuenta con unos brazos que parecen interminables y que colocan su envergadura en 234 cm.

Tiene potencial para convertirse en un gran defensor. De hecho, supone un gran obstáculo para todos aquellos que penetran a canasta. Su desplazamiento lateral es muy rápido para su altura y tiene grandes reflejos, por lo que es un gran taponador. Su poder de intimidación obliga a muchos de sus rivales a realizar tiros forzados o a tomar malas decisiones.

En ataque, tiene talento y es gran conocedor del juego, lo que le augura un gran potencial en este lado de la cancha. Es un gran pasador si lo comparamos con otros jugadores de su tamaño. Encuentra muy bien a sus compañeros tanto desde fuera de la zona como desde el poste bajo. A pesar de sus malos porcentajes ante Portland State, es un anotador muy eficiente. Es capaz de sumar puntos tanto dentro de la zona como fuera, e incluso anota con cierta consistencia desde más allá del arco. Además, suele seleccionar muy bien sus tiros y es muy fiable desde la línea de tiros libres.

Estas han sido algunas de las pinceladas que se podrán ver en el Draft de la NBA Pronto sabremos el orden de las selecciones y quiénes serán los nuevos integrantes de la familia de los Sixers. Tiempo habrá para analizarlos y su impacto en el equipo.

Hasta pronto desde España.

@Sixers_Espanol

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