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(Ty Nowell/Lakers.com)

Lakers no tuvieron respuestas en derrota ante Mitchell, Jazz

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

EL SEGUNDO – Los Lakers no pudieron entrar.

Eso sintetiza en pocas palabras lo que le sucedió a la tropa de Luke Walton ante un equipo de Utah Jazz que empleó su estrategia conocida – construyendo un caparazón alrededor de Rudy Gobert y dejando que la torre francesa se encargara del resto.

Así fue como los laguneros se quedaron en 95 puntos, disparando por debajo del 36 por ciento en tiros de cancha y profundizando la crisis ofensiva que se viene manifestando desde que LeBron James y Rajon Rondo se lesionaron en Navidad.

“Nunca pudimos entrar en ritmo”, reconoció Walton. “No lo pudimos encontrar. Nos estaba costando anotar, y creo que dejamos que afecte nuestra energía”.

A diferencia del duelo del miércoles, en el que Kyle Kuzma anotó 41 puntos y el equipo repartió 30 asistencias, ni las individualidades ni el sistema colectivo pudieron descifrar al rival de turno.

El de Flint (Michigan) anotó solo 11 en 4/18 de cancha, y los Lakers solo tuvieron 14 asistencias en 37 canastas.

“El mensaje era que esta defensa de Utah es grandiosa si no mueves la bola”, recalcó Walton. “Eso es lo que hacen, te recargan y tienen a Gobert que es un candidato al Jugador Defensivo del Año, y si tratas de hacerlo con uno o dos pases, no vas a tener éxito. No sé por qué, pero se sintió como que nos entregamos un poquito. No sé si es que no confiamos, o que no estábamos dispuestos a dar esos pases extra durante la mayoría de la noche”.

Los Lakers se encontraron rápidamente en un pozo de 10 puntos, pero una racha de 15-5 les permitió igualar el partido. Sin embargo, ellos solo anotarían 21 puntos más a lo largo de los últimos 15 minutos de la primera mitad.

Eso, en conjunto con los problemas de faltas de Lonzo Ball y Josh Hart, complicó demasiado un partido importante en la tabla de posiciones de la Conferencia Oeste – y uno en el que los Lakers quería aprovechar las bajas de la mayoría de la rotación perimetral de los locales.

Sin embargo, los que estuvieron saludables hicieron su trabajo. Donovan Mitchell fue sensacional y anotó 33 puntos en 14/24 de cancha (con nueve asistencias), mientras que el australiano Joe Ingles (14 puntos y 12 rebotes) y el alero Royce O’Neal (17 puntos gracias a cinco triples) fueron perfectos laderos.

Por el lado de los Lakers, Ball fue el único que mostró la intensidad que pedía el partido. El base estuvo poco fino con el tiro (3/13 de cancha), pero dejó su huella con siete rebotes, seis asistencias, un par de robos, y mucho ímpetu.

Ball terminó la noche con un +/- de -1 en 31 minutos en un partido que los Lakers perdieron por 18. El resto de los titulares oscilaron entre -16 y -22.

“Incluso en la primera mitad pensé que la energía de Zo era fantástica”, opinó Walton. “Estaba haciendo jugadas, estaba compitiendo. No pudo lograr que le entraran los tiros, pero estaba tomando buenos tiros. Lamentablemente, se metió en problemas de faltas y lo tuve que sacar antes de lo que quería, pero definitivamente nos encendió de nuevo en el tercero en la única racha que tuvimos”.

Ya en la segunda mitad, y con los Lakers lanzados a la heroica, fue Michael Beasley el que le dio un susto al Jazz. El veterano acabaría con 17 puntos en 18 minutos, aunque debió salir por un golpe en la mano – por el cual se le realizaron rayos-X, que dieron negativos.

“Ha sido fantástico para nosotros”, aseguró el entrenador de los Lakers. “Muy importante con las otras lesiones que tenemos, el poder depender de que él nos de puntos consistentes. Entró a ese rol bastante bien. Estaba recuperando su condición física, y ojalá no sea nada serio porque lo necesitamos ahora”.

Beasley fue clave para acercar a los Lakers a 10 puntos a 2:42 del final del tercer cuarto, y los visitantes tuvieron un par de oportunidades de bajar el déficit a un dígito. Sin embargo, los angelinos dejaron pasar el tren, los locales se asentaron, y el resto fue historia.

Ahora los Lakers volverán al sur de California, donde recibirán el domingo a Cleveland Cavaliers, un conjunto que viene de perder sus últimos 12 partidos – una oportunidad dorada para volver a la senda del triunfo.

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