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Julius Randle personifica el crecimiento de los Lakers y las nuevas expectativas tras la racha de victorias.
(Ty Nowell/Lakers.com)

Lakers lograron subir la vara de sus expectativas

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

EL SEGUNDO – El calibre de temporada que están teniendo los Lakers ha causado un cambio en el nivel de expectativas alrededor del equipo.

Esto sucede no solo en cuanto a los objetivos numéricos – cantidad de victorias comparando con la campaña 2017-18, la posibilidad de ingresar a los playoffs – sino también en lo psicológico.

Mucho se ha hablado de cultura e identidad desde la llegada de Luke Walton, pero los jugadores lo han podido plasmar en la cancha en las últimas semanas de una manera mucho más concreta.

Con nueve victorias seguidas en STAPLES Center antes del revés del lunes con Portland, y con 17 halagos en sus últimos 25 juegos, los laguneros lograron convertirse, por primera vez en mucho tiempo, en un equipo ganador.

“Definitivamente vamos a los partidos sintiendo que deberíamos a ganar”, opinó Julius Randle.

Walton reconoció que esas expectativas – incluso ante rivales de prestigio como Portland – son el próximo paso en la evolución de su equipo.

“Es el sentimiento que queremos”, explicó. “Es el sentimiento que estos muchachos se han ganado recientemente con la manera que jugaron”.

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Eso se refleja en la manera de reaccionar ante derrotas como la del lunes, en la que los Lakers desperdiciaron una ventaja de 11 puntos en los últimos cinco minutos.

“Había mucha frustración, algo que me gusta, pero no había una nube negra”, contó Walton sobre el ambiente del martes por la mañana. “Hubo risas y alegría cuando salimos a la cancha. En la sala de video estuvieron un poco callados, pero me gusta eso, me gusta que los muchachos estén enojados tras una derrota”.

Eso no siempre fue así. Si bien el plantel nunca se jactó de festejar ‘victorias morales’, el énfasis de temporadas anteriores se centraba en sentar cimientos firmes.

“El año pasado realmente no estábamos jugando por nada”, dijo Randle. “Obviamente estábamos tratando de desarrollarnos, pero este año sentimos que estamos jugando para desarrollar una cultura, y aprendiendo a ganar juegos. Venimos y esperamos ganar juegos”.

La química del equipo este año ha sido parte de la clave para dar el esperado salto de calidad.

“Es todo para nosotros ahora mismo”, apuntó Walton. “Tenemos que jugar por el otro, tenemos que tener la espalda del otro, tenemos que comunicarnos. Cuando lo hacemos, nos damos la chance de ganar. Cuando no jugamos así, cuando jugamos de forma egoísta, y no estamos ahí hablando, con las lesiones que tenemos y donde estamos, no vamos a tener buenas chances de ganar muchos partidos”.

Randle es quizás el mayor ejemplo. El ala-pivot comenzó la temporada en la banca, y soportó sin quejarse partidos de ocho y 11 minutos, por ejemplo. En total fueron 14 partidos de menos de 20 minutos antes de ser instalado en el quinteto titular el 29 de diciembre ante los Clippers.

Desde entonces, el texano promedia 18.1 puntos, 8.9 rebotes, y 3.2 asistencias, disparando 56.8 por ciento en tiros de cancha y 75.5 por ciento en la línea de tiros libres.

“Es una gran parte”, dijo Randle sobre la química. “El entrenador estableció la manera que queremos jugar al comienzo de la temporada y nosotros tratamos de hacer lo mejor para construir esa identidad todos los días, ya sea en las prácticas o los partidos”.

Establecido como un líder a sus 23 años, Randle tiene claro el mensaje y el objetivo, y su evolución – dentro y fuera de la cancha – es el mejor ejemplo.

“Es la cultura que estamos tratando de construir”, reiteró. “Estamos desarrollando a todos pero tratando de ganar…ahora y en el futuro”.

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