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Lonzo Ball comienza a mostrar su versión más dominante en la NBA.
(Ty Nowell/Lakers.com)

Lonzo Ball: generoso o letal según la ocasión

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

EL SEGUNDO – Consíguete un base que pueda hacer las dos.

Uno capaz de dominar un partido en su totalidad anotando ocho puntos o 18, defendiendo o atacando, jugando o haciendo jugar.

Lonzo Ball lo hizo todo a lo largo de los últimos dos partidos, que terminaron en victorias de alto voltaje ante Miami Heat y San Antonio Spurs – ambas en la carretera y en estadios que han resultado adversos a lo largo de la última década.

Lo realizado en South Beach fue un poco más común, ya que es a lo que el armador nos tiene acostumbrados desde su corta pero fructífera carrera colegial.

Ball es el conductor de la orquesta, y tiene a los Lakers jugando al ritmo más alto de la NBA pese a haberse perdido 22 partidos por lesión – un reflejo de su influencia para plasmar en la cancha y en sus compañeros el estilo de juego que quiere ver Luke Walton.

LONZO EL GENEROSO

Un pantallazo a su ficha en Miami arroja que terminó con ocho puntos, seis rebotes, siete asistencias y seis robos en 34 minutos, con apenas dos pérdidas.

Sin embargo, su manejo de los tiempo del partido rozó la perfección, y tras un final de primer cuarto titubeante, los Lakers fueron un equipo demoledor que nunca le ofreció al Heat la esperanza de recuperarse.

"Para mí, él fue probablemente el mejor jugador en la cancha esta noche", opinó Walton momentos después de la finalización del encuentro.

Además, sus dos triples – en tres intentos – fueron la medida justa de ofensiva para que la defensa rival no se olvide de sus dotes anotadores...un error que San Antonio pagaría caro dos noches más tarde.

LONZO EL FRANCOTIRADOR

La gran incógnita alrededor de Ball en su arribo a la NBA tenía que ver con su capacidad para convertirse en un tirador proficiente desde larga distancia.

Esto nunca se debió a sus números – el base disparó 41.9 por ciento en triples en UCLA y siempre tuvo buenos registros en la preparatoria en Chino Hills – sino a la poco ortodoxa mecánica de su disparo.

Los mayores miedos se hicieron presentes al comienzo de la temporada, con Ball sufriendo para encontrar el fondo de la red. En sus primeros 20 partidos disputados, el novato disparó 30.9 por ciento en tiros de cancha y un gélido 24.5 en triples.

Desde entonces, los números mejoraron dramáticamente: 43.3 por ciento en tiros de cancha y 41.2 en triples, números que van en ascenso con sus actuaciones recientes.

El sábado en San Antonio, Ball apareció en su mayor expresión, conectando tres de sus seis triples en un lapso de dos minutos al final del partido, cargando a los Lakers en sus hombros y llevándolos a una impensada victoria – tras remontar un déficit de 17 puntos.

En pocas palabras, el armador detectó la debilidad del rival y se apoderó de la situación. Aquí las jugadas, con relato en vivo y en directo de Josh Hart en Twitter:

“Probablemente tenga más confianza en él que en cualquiera tirando un triple”, diría Walton tras el partido, que le sirvió a los Lakers para culminar una gira con marca de 4-0 por primera vez desde la temporada 2008-2009.

Ball ha encestado 14 triples en 22 intentos en los cinco partidos desde su regreso tras 41 días marginado por una lesión de rodilla, y se encuentra oficialmente candente.

LONZO TODOTERRENO

La influencia de Ball se siente en toda la cancha.

La NBA atraviesa una era de gran caudal de talento en la posición, pero a los 20 años Ball posee un timing y un conocimiento de las tendencias de sus compañeros que no deja de sorprender.

Por ejemplo, se trata de encontrar a Travis Wear – recién llegado desde la G League – saliendo de una cortina.

O de alimentar a Julius Randle en la situación propicia para definir el partido.

Pero eso es solo parte de la historia.

Se trata también del instinto para conseguir un rebote en tráfico. Atención especial también a la marca pegajosa en la penetración de Manu Ginóbili, y a la manera en la que sella su posición ante el francés Joffrey Lauvergne antes de limpiar el tablero y recibir la falta del argentino.

O para cerrar desde el lado débil y anular una canasta casi garantizada de Pau Gasol.

O esta jugada, que resume la esencia de Ball en una sola secuencia: robo, potencial asistencia a un Isaiah Thomas totalmente desmarcado, y luego el desvío para capturar el rebote ofensivo que terminó en el triple de Kentavious Caldwell-Pope. Todo en siete segundos.

Sus números en la temporada, pese a un comienzo irregular y a dos lesiones importantes, lo tienen anotando ya 10.4 puntos junto a 7.1 rebotes, 7.1 asistencias y 1.6 robos en 33.3 minutos de juego. Su porcentaje en triples ya ha escalado a un respetable 33.6 por ciento, una clara progresión a la media que refleja mucho mejor su calidad como tirador.

Y esto es solo el comienzo, con 20 partidos restando en la temporada para tomar ritmo y seguir haciendo ajustes. Con este nivel, él no está tan lejos de ser Lonzo el dominante.

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