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Lakers remontaron a San Antonio el sábado y culminaron una gira de carretera con marca de 4-0 por primera vez desde la temporada 2008-09.
(Ty Nowell/Lakers.com)

Randle, Ball lideran furiosa remontada en San Antonio

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

EL SEGUNDO – Lakers dieron la más clara muestra de carácter.

En el octavo día de la gira, con un pie arriba del avión de regreso a casa, con Josh Hart operado y Brandon Ingram vestido de civil, y ante el reto de un déficit de 17 puntos en el tercer cuarto, los laguneros escarbaron y escarbaron hasta que encontraron la casta y el orgullo – remontando un partido que estaba esencialmente perdido.

Agallas. Corazón. Sangre fría. Potencia. Puntería.

La receta tuvo dosis saludables de todos esos ingredientes, además de una lista de héroes que hicieron posible el milagro en una noche de rotaciones cortas, imprecisiones por doquier, piernas cansadas y trámite adverso.

La pelota se la lleva Lonzo Ball, de actuación inolvidable y mejor cierre. El base conectó tres triples en los últimos 2:46 para poner a los laguneros por delante, y además asistió a Julius Randle en la canasta que resultó ser la daga para las aspiraciones de los Spurs el sábado por la noche. Isaiah Thomas, responsable como siempre, aseguró el resultado en la línea de tiros libres.

“Probablemente tenga más confianza en él que en cualquiera tirando un triple”, dijo Walton sobre su base estrella.

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Ball lo hizo todo, convirtiéndose en el primer jugador de la historia de los Lakers en encestar seis triples y repartir 11 asistencias en un partido de la NBA, según Elias Sports Bureau. El producto de UCLA terminó con 18 puntos, y a su ficha le agregó siete rebotes, un robo y dos tapones en apenas 23 minutos – entrecortados por faltas en un cotejo en el que los silbatos amagaron con llevarse el protagonismo.

Sin embargo, para llegar a ese punto hubo que resistir a un rival digno – aunque también diezmado – y una serie de errores propios. Los angelinos terminaron la noche con 21 faltas y 15 pérdidas, además de ser arrollados en la pintura (60-34) por San Antonio.

Pese a eso, en la línea y en el arco volvieron a encontrar la salvación. Los pupilos de Luke Walton continúan imparables desde larga distancia, conectando en 15/34, y forzaron el pleito lo suficiente como para disparar 27 tiros libres – encestando 21.

Eso mantuvo parejo casi artificialmente un partido que los locales tuvieron bajo control a lo largo de la noche, incluso poniéndose arriba 80-63 promediando el tercer cuarto. Precisamente fue Ball - ¿quién si no? – el que con un triple comenzó a construir el sueño de revertir la marea, para llevar eventualmente a los Lakers a no solo ganar el partido, sino que también terminar una gira de carretera con marca de 4-0 por primera vez desde la temporada 2008-09.

Ball, como toda la temporada, no estuvo solo.

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Randle lideró al equipo con 25 puntos, disparando 9/11 en la línea. El ala-pivot también fue de menor a mayor, sufriendo en un principio con Pau Gasol y Davis Bertans, pero eventualmente imponiendo su supremacía física y técnica.

Y Kentavious Caldwell-Pope fue el héroe silencioso, disputando 43 de los 48 minutos de la noche y terminando la noche con 18 puntos, 13 rebotes, dos asistencias y tres robos.

El escolta se ha convertido en un verdadero comodín para Walton. Además de disparar 3/5 de larga distancia y confirmar su gran momento en esa faceta, el ex jugador de Detroit Pistons fue una oda a la concentración y el timing, al oportunismo y ubicación. El rebote es una cara que ha empezado a mostrar cada vez con más frecuencia en las últimas semanas, y su defensa superlativa ayudó por una noche a suplir las bajas de Ingram y Hart.

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DEBUT SOÑADO

Travis Wear se merece una mención especial.

“Jugué con él en la Liga de Verano”, recalcó Ball. “Sé que sabe tirar. Le dije que salga de las cortinas y la deje volar”.

Vaya si lo hizo. En su regreso a la NBA tras 1,077 días, y vistiendo la camiseta púrpura y dorada por primera vez tras dos años con South Bay Lakers, el oriundo de Long Beach fue crucial con siete puntos y dos rebotes que no le hicieron justicia a su impacto en el resultado.

El alero anuló a Rudy Gay en el canasto propio, y Walton no tuvo problemas en cerrar con él en cancha gracias a su defensa férrea y capacidad para espaciar la cancha.

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