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Brandon Ingram tuvo la mejor marca de su carrera con 10 asistencias el viernes ante los Nets.
(Ty Nowell/Lakers.com)

Ingram continúa puliendo sus dotes de conductor

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

EL SEGUNDO – La confianza en Brandon Ingram es infinita.

Así lo demostró Luke Walton el viernes con la decisión de darle la conducción del equipo, a los 20 años y ante la ausencia de Lonzo Ball.

El entrenador de los Lakers insertó a Josh Hart en el quinteto titular y sacó de la rotación a Tyler Ennis. El canadiense venía siendo el base del equipo, pero su rol venía en picada debido a rendimientos irregulares y a no poder torcer el rumbo de una ofensiva de capa caída en los juegos ante Toronto y Orlando.

La decisión de apostar por Hart tiene méritos por sí sola – rebote, defensa y algo de puntería exterior – pero el cambio significó bañar a Ingram de una responsabilidad mayor.

El oriundo de Kinston ya ha tenido las llaves de la máquina en distintos momentos en su corta carrera – particularmente en el cierre de la temporada pasada. Sus números indican que la responsabilidad que le han dado a la hora de manejar un pick and roll y crear para sus compañeros es cada vez mayor, prácticamente inaudita para un jugador tan joven como él, y uno que simplemente no es un director de orquesta natural.

Pero Ingram respondió, y con creces. Los Lakers volvieron al triunfo en Brooklyn en gran parte gracias a su capacidad para adaptarse a lo que le pidió el entrenador, y hacerse cargo de alimentar a sus compañeros, generando juego muchas veces desde la parte alta del arco.

En total fueron 10 asistencias, la marca más alta de su carrera. La décima llegó en esta daga de Hart, en uno de los momentos más importantes del partido.

El repertorio fue completo, con énfasis en atraer marcas y encontrar a sus compañeros libres en el perímetro. Seis de las asistencias generaron triples, incluyendo los dos de Brook Lopez en el tercer cuarto cuando el equipo atravesaba su peor sequía ofensiva.

Jordan Clarkson fue otro de los beneficiados.

Además de Randle, un buen socio en el pick and roll.

Entre asistencias y la cosecha propia (16 puntos), Ingram fue responsable de 42 de los 102 puntos de los Lakers, o un 41.1 de la producción del equipo.

Todo en 37 minutos en los que solo cometió dos de las 16 pérdidas del equipo.

El eventual regreso de Ball devolverá a Ingram a su hábitat natural, el de creador secundario, pero por el momento, el producto de Duke volvió a dejar en claro que, cuando el equipo lo necesite, puede convertirse en la manija.

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