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Julius Randle brilló con 23 puntos y 15 rebotes en el triunfo del sábado ante Dallas Mavericks.
(Ty Nowell/Lakers.com)

Lakers siguen creciendo y suman otro halago ante Dallas

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

EL SEGUNDO – Un reflejo del momento de los Lakers.

Eso fue lo que se vio el sábado por la tarde en Dallas, cuando los laguneros superaron la ausencia de Brandon Ingram durante gran parte del partido para cortar una racha de 14 derrotas consecutivas ante los Mavericks.

El triunfo, sufrido hasta el final tras un pobre cierre del tiempo regular, fue el cuarto seguido para el conjunto de Luke Walton, estirando la racha positiva y confirmando varias tendencias que se han repetido a lo largo de los últimos días.

Julius Randle, cual profeta en su tierra, pasó de héroe a villano, y nuevamente a héroe en un puñado de minutos. Con su familia en el American Airlines Center, el ala-pivot no pudo darle a los Lakers la canasta ganadora en la última jugada del cuarto periodo, pero logró redimirse con un rebote ofensivo y doble cruciales para asegurar la victoria.

Su ficha final sirve un poco para ilustrar su impronta en el partido. Fueron 23 puntos y 15 rebotes, pero también con siete pérdidas y cinco faltas personales que hablan de un protagonismo supremo para un jugador que al que no le quemó el balón en las manos en la segunda mitad.

Y es que el partido podría haberse dado con mucha más calma de no haber sido por el leve esguince de tobillo izquierdo que sufrió Ingram en el segundo cuarto. Los Lakers se fueron arriba tras el primer periodo por 11 puntos, pero la ausencia del alero desató una reacción en cadena que causó que la ventaja se esfumara.

Allí apareció la defensa, que fue instrumental para que los Mavericks no se escaparan ante la errática puntería de los visitantes y más adelante Brook Lopez fue fundamental con un par de triples en el peor momento del equipo.

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El mismo temple de los últimos partidos luego apareció cuando los Mavericks sacaron 10 puntos de ventaja a 9:32 del final. Allí se encendieron Jordan Clarkson, Kyle Kuzma y Kentavious Caldwell-Pope, y sus esfuerzos estuvieron a punto de alcanzar sobre el cierre del tiempo regular.

Eso no bastó, pero una ráfaga de Lonzo Ball – en sociedad con Clarkson – y una última explosión del criado en San Antonio fueron las gotas que derramaron el vaso.

En líneas generales, el esfuerzo colectivo en defensa pagó dividendos (Dallas disparó 37.8 por ciento de cancha) y en ataque, nombres propios como Kyle Kuzma (18 puntos y 10 rebotes), Jordan Clarkson (13 de sus 19 a partir del cuarto periodo) y Caldwell-Pope (17 puntos en ocho tiros) hicieron el resto.

Sin puntería exterior aunque con una leve mejora en la segunda mitad, y con mejor cuidado del balón (solo 15 pérdidas) y la supremacía esperada en la pintura (54-30), los Lakers se llevaron lo que fueron a buscar a Texas.

Con sufrimiento, si, pero sacando adelante un trámite adverso, cortando una larga sequía ante un viejo cuco y reafirmando la repuntada reciente.

Por sobre todas las cosas, lograrlo sin Ingram da indicios de que estos Lakers se van convirtiendo en un equipo que es más que la suma de sus partes.

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