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(Ty Nowell/Lakers.com)

Lakers cierran el año con caída en tiempo extra ante Houston

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

EL SEGUNDO – Cincuenta y ocho minutos de baloncesto en su máxima expresión.

Eso es lo que ofrecieron Lakers y Houston Rockets el domingo por la noche, yéndose a dos tiempos suplementarios en la víspera del año nuevo.

Para los Lakers el sabor es agridulce, ya que se terminó perdiendo un partido de trámite favorable en muchos momentos de la noche, pero quedará el consuelo de haberle jugado de igual a igual – y superar en algunos pasajes – a uno de los mejores equipos de la NBA.

También quedarán aprendizajes y cosas para corregir, pero la realidad dice que la diferencia entre estos dos equipos estuvo en los detalles, y en el hecho de que los Rockets, incluso tras perder a James Harden por lesión, igual quedaron en cancha con un veterano de mil batallas como Chris Paul. El base aportó el temple necesario en los instantes finales, cuando las piernas cansadas y las mentes poco oxigenadas se apoderaron del encuentro.

La lectura de otra derrota en un partido cerrado – ya 1-4 en tiempos suplementarios – es inevitable, pero más significativo aún fue lo hecho por varios de los jugadores de los Lakers a lo largo de la noche.

El primero que hay que resaltar es Julius Randle, quien se ha adueñado de la titularidad a base de ímpetu y producción, y quien le retribuyó la confianza a Luke Walton con 29 puntos, 15 rebotes y seis asistencias en 33 minutos antes de irse expulsado por faltas. Nadie tenía una ficha así con la camiseta de los Lakers desde Shaquille O’Neal el 18 de febrero de 2004.

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El ala-pivot dominó desde el principio y fue clave para que los Lakers anotaran 82 de sus 142 puntos en la zona pintada. También dejó su huella en los tableros, donde los Lakers dominaron por 54-44.

Sin embargo, no alcanzó, porque los Lakers no tuvieron la profundidad de nómina de su oponente. Allí las ausencias de Kentavious Caldwell-Pope, Lonzo Ball y Brook Lopez se notaron, aunque dieron lugar a algunos héroes inesperados.

Uno de ellos fue Tyler Ennis, quien estuvo a punto de vengarse de su ex equipo. El canadiense anotó 20 puntos – igualando la máxima de su carrera – y repartió 11 de las 31 asistencias del equipo en la que fue su mejor performance con la camiseta púrpura y dorada.

Otro fue Josh Hart, quien pese a sus problemas de faltas y algún error puntual, explotó con 26 puntos en 9/13 de cancha (4/6 en triples). El escolta defendió como nunca en el perímetro y confirmó por qué se ha ganado su cupo en la rotación – y recientemente entre los titulares.

El cuarto jugador de los Lakers con 20+ puntos fue Kyle Kuzma, quien tuvo un par de oportunidades de ganar el partido pero se quedó con la pólvora mojada sobre el final del partido. Kuzma tuvo 23 puntos en 40 minutos.

En total los Lakers dispararon 50.5 por ciento en tiros de cancha y 10/25 en triples, con solo 14 pérdidas.

Quizás algún tiro libre más, o alguna mejor posesión defensiva, hubiera torcido el rumbo, pero ya no se puede cambiar la historia.

En el que fue el partido más emocionante del año, el resultado duele pero es lo de menos. Los Lakers estuvieron a la altura de las circunstancias, y eso es lo más importante entrando al Año Nuevo.

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