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Kyle Kuzma lideró a los Lakers con 27 puntos y 14 rebotes en uno de sus mejores partidos de la temporada.
(Noah Graham/NBAE/Getty Images)

Lakers remontaron pero lograron superar a los Warriors

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

LOS ÁNGELES – Los Lakers están cumpliendo la promesa de Magic Johnson.

Prácticamente desde su regreso a la organización, el actual Presidente de Operaciones de Baloncesto – junto al gerente general Rob Pelinka – prometió que los Lakers serían un equipo divertido que garantizaría el esfuerzo noche tras noche.

El partido del viernes no fue más que la confirmación de una tendencia que se viene dando a lo largo de la temporada, pero que queda en clara evidencia en esta reciente seguidilla de partidos ante los mejores equipos de la NBA.

La derrota – ajustada, nuevamente – ante los Golden State Warriors terminó con un equipo que volverá a casa sabiendo que dejó hasta la última gota de sudor sobre el parquet de Oracle Arena.

“Mi reacción es que amo a este grupo de muchachos”, confesó Luke Walton. “La manera que compiten noche tras noche ante muy buenos equipos recientemente es impresionante. He estado en Oracle durante algunos años y cuando involucras a la afición así y tienes a un equipo contra las cuerdas, eso suele ser el golpe de nocaut. Reté a los muchachos en el entretiempo a seguir trabajando en lo que nosotros debemos mejorar, sin preocuparnos por el resultado, y mejoramos nuestra defensa, tuvimos algunos desvíos, nuestro juego de correr arrancó y nos dimos la chance de ganar”.

Los angelinos fueron un torbellino en la segunda mitad, saliéndose del letargo y las imprecisiones de los primeros 24 minutos para golpear primero en el complemento. Con Kyle Kuzma como bandera y con Julius Randle contagiando al resto, los laguneros fueron al frente con más ímpetu que orden, y con una furia que claramente afectó a los campeones defensores.

Brandon Ingram tuvo una tarea defensiva fantástica sobre Kevin Durant, quien comenzó 5/5 de cancha y luego encestó apenas cuatro de sus últimos 15 tiros al aro. Eso cerró los circuitos de juego de Golden State, y tras ajustar algunos errores puntuales – pérdidas, rebotes defensivos – los Lakers pudieron finalmente sacar provecho de una defensa sólida y salir a correr y jugar con su estilo predilecto.

Así fue que se multiplicaron los triples de Lonzo Ball – cinco, máxima de su carrera – y que aparecieron los espacios para que Kyle Kuzma saque a relucir su infinita variedad de recursos ofensivos.

El ala-pivot se ha convertido en una fuerza de la naturaleza, sobre todo en estos últimos partidos, y ya es el primer novato de los Lakers en sumar 25 puntos en tres juegos consecutivos desde que lo hiciera Jerry West en 1961. Elgin Baylor es el único otro jugador en la historia de la franquicia en conseguirlo.

Eso no fue todo. Tras terminar con 27 puntos (9/15 de cancha y 3/6 en triples) y 14 rebotes, Kuzma sumó su noveno doble-doble. Esa es la mayor cantidad para un novato de Lakers desde George Lynch en 1993-94.

Sus últimos tres partidos tienen registros de videojuego: 26.7 puntos con 64.6 por ciento en tiros de cancha y 63.6 en triples, en 41.0 minutos por noche. El viernes Walton lo dejó en la tarima durante 43 minutos – máxima de su carrera – y este también aportó una asistencia, una tapa y dos robos.

“Está mostrando madurez”, dijo Walton. “Es un gran competidor y pienso que es por eso que está teniendo estas grandes noches. Obviamente hay más minutos y más oportunidades en la alineación titular y está sacando pleno provecho de eso, pero lo sigue haciendo dentro de la manera que queremos que juegue”.

Y a medida que los Warriors empezaron a respetarlo, sus compañeros empezaron a tener espacio suficiente como para sumarse a la fiesta.

Randle, tras jugar ocho minutos el miércoles en Houston, tuvo una tarea descomunal, con 21 puntos y 10 rebotes en 24 minutos de alto voltaje. El ala-pivot fue imparable cerca del canasto y hasta se dio el lujo de enterrar dos triples, el último vital para darle la primera ventaja a Lakers en el cuarto periodo y borrar por completo un déficit de 23 puntos.

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Ball también se lució, y continúa mostrando un nivel de agresividad que a la vez sirve para apagar las dudas de cualquier crítico. Muchos de sus 24 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias llegaron en plena remontada, y el 5/6 final en triples confirma también la confianza que encontró en su tiro exterior. Ball dispara 16/34 en triples en sus últimos cinco partidos, un 47.1 por ciento mucho más acorde a sus registros colegiales que a los que tuvo en el primer mes de competición en la NBA.

La derrota, a la postre, se explica en los detalles. Fueron 17 pérdidas, siete tiros libres fallados, 23 faltas y 10 rebotes ofensivos permitidos. Esto último le dio suficientes oportunidades a los locales para primero sacar una amplia ventaja, y luego quedarse con el partido una vez que los Lakers se recuperaron.

Los Lakers regresarán de inmediato al sur de California tras quedar 1-1 ante la elite de la Conferencia Oeste, masticando el sabor agrio de una nueva derrota pero con la tranquilidad de haber dejado una imagen positiva y de seguir en el camino correcto.

“Tenemos mucha lucha”, resumió Kuzma. “Quizás no seamos el equipo más inteligente, el mejor equipo, o el más talentoso. Pero peleamos, peleamos lo más duro que podemos. Nunca estamos fuera de los partidos hasta el silbato final”.

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