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Brandon Ingram lideró a los Lakers con 21 puntos, incluyendo el tiro ganador a 0.8 segundos del final.
(Ty Nowell/Lakers.com)

Lakers vuelven al triunfo de la mano de Ingram y Ball

by Rodrigo Azurmendi
Reportero en español

LOS ÁNGELES – Hay momentos que marcan un antes y un después.

Para un equipo y también para algunos de sus individuos. Lonzo Ball y Brandon Ingram dibujaron y ejecutaron una jugada sensacional que le dio un triunfo a los Lakers que va mucho más allá de su valor numérico.

El bombazo del alero de Kinston (Carolina del Norte) con 0.8 segundos en el reloj confirmó la esperanza que tienen muchos de que él se convierte en el próximo gran cerrador de los Lakers. Esto también fue un premio al esfuerzo del ex Duke y a su crecimiento en los últimos partidos, en los que se ha convertido en el mejor jugador de la escuadra.

Ese tiro agónico también sirvió para reivindicar a Ball en una muy buena actuación que estuvo cerca de quedarse sin festejo. El base, que llenó a reventar la ficha de estadísticas, le perdió el miedo a la defensa de los Philadelphia 76ers y encaró, sabiendo que el No. 14 estaría listo en el arco, con la capa puesta, listo para vestirse de héroe.

Fue así que esta secuencia – sin que Luke Walton les robe el protagonismo pidiendo un tiempo muerto – abrió una ventana al futuro, ese que muchos anhelan desde el final de la última dinastía lagunera. Un porvenir en el que Ingram y Ball, Ball e Ingram, compartirán cartelera en muchas más noches mágicas como esta.

Lo importante también es no olvidarse lo que le permitió al equipo llegar hasta ese momento, en carretera, y con la posibilidad de quebrar una racha de cinco derrotas al hilo y ante un rival que desborda de talento.

Los aportes colectivos e individuales se multiplicaron, pero el cuidado del balón y el ímpetu de Julius Randle fueron los dos más importantes.

Los Lakers perdieron apenas 12 balones en la noche, y Ball fue el gran responsable. El base se fue sin pérdidas en 38 minutos, conduciendo una ofensiva que, pese a que no siempre encontró efectividad, siempre se mantuvo ordenada.

El prodigio de Chino Hills terminó con 10 puntos, ocho asistencias, ocho rebotes, cuatro tapones y tres robos, una proeza estadística que no se veía con la camiseta púrpura y dorada desde 2001, cortesía de Shaquille O’Neal.

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En cuanto a Randle, el ala-pivot fue el responsable de darle goleo al equipo cuando el marcador se ponía cada vez más apretado sobre el final del último periodo. El texano terminó con 16 puntos en un esfuerzo memorable que también incluyó marcar bastante a menudo a Joel Embiid.

Los demás también hicieron lo suyo, aportando cada uno su granito de arena. Los Lakers tuvieron a siete jugadores en dobles dígitos, y entre ellos Jordan Clarkson (16 puntos desde la banca).

Para corregir quedarán los fantasmas en la línea de tiros libres, donde los Lakers terminaron 12/24 en el parquet del Wells Fargo Center.

Lo importante es que eso se puede afrontar ahora con un triunfo importante para lo anímico a cuestas, y con la tranquilidad de que, desde hoy, tanto Ingram como Ball saben de lo que son capaces.

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