Por Art Garcia, NBA.com

Manu Ginobili empezó con el pie izquierdo, giró su cuerpo y de alguna forma terminó la jugada antes de caer bajo la cesta. La frenética danza del hijo favorito del baloncesto Argentino se ha repetido noche tras noche en la cancha de la NBA por casi toda esta década.

Hay don en su juego, un estilo nostálgico de matador. Una suposición natural pueda ser que el sentido dramático de Ginóbili es producto de su cultura, y de un hilo común entre jugadores que llevan la sangre latina corriendo por sus venas.

¿No comparten Pau Gasol, Rudy Fernandez y Leonardo Barbosa la misma passion en el juego?

“Realmente no lo he notado” asegura Ginobili. “Nosotros somos muy apasionados. Eso es lo único que puedo decir. Eso es problablemente por lo difícil que resulta para nosotros convertirnos en un exitoso jugador de baloncesto”.

“Cuando tenemos esa oportunidad, realmente tratamos de exprimirla al máximo. Además de eso, son diferentes jugadores, diferentes países y diferentes idiomas de donde venimos, y esto hace muy complicado encontrar un común demoninador”.

Mientras el sexto hombre de los Spurs no pondrá a sus compatriotas ni aliados latinos bajo una etiqueta conveniente, fuera de su origen la pasión que los une sobrepasa cualquier frontera o idioma. Como lo hace su experiencia común de pertenecer a la liga de baloncesto más competitiva en el planeta.

Diecisiete jugadores de origen latino se suman a la lista de jugadores de la NBA esta temporada. Argentina y España lideran la carga con cinco cada uno. Brasil aporta tres, dos más de República Dominicana, mientras México y Puerto Rico tienen a su vez un representante. La liga está reconociendo su aporte al juego con una serie de encuentros este mes llamados, "Noche Latina".

Las Noches Latinas comenzaron en el 2007 con el fin de rendir también tributo a la fanáticada Latina de la liga. Ocho equipos fueron selecionados esta temporada, cuatro más que el el año anterior, para vestir uniformes especiales en reconocimiento de los comunidades Latinas e hispanas. El programa incluye también convenios con las más destacadas agencias hispanas y emisoras en español, además de eventos locales para cada mercado y actividades dentro de las arenas.

Aunque parezca una estrategia de mercadeo, una excusa para vender camisetas con letretos de “Nueva York”, “Los Lakers” y “El Heat” en la parte delantera del jersey, los jugadores son un gancho para darle un gran significado al programa.

“Es algo maravilloso, por supuesto” dice Gasol, el centro de España. “Me siento muy agradecido por eso. Es bueno disfrutar el sabor latino y español en uno de los juegos. Yo pienso que es algo hermoso, y de hecho tengo un par de ellas de Menphis, lo dusfrué mucho. Es una iniciativa agradable y es un homenaje a mi país y a la comunidad latina".

El guardia de los Mavericks, J.J. Barea de Puerto Rico agrega “Yo lo agrazco mucho. Tenemos muchos fanáticos hispanos que aman el baloncesto”.

Los cifras anteriores han aumentado. La liga tiene 20 millones de seguidores de 12 años en adelante, según una encuestra realizada por la NBA. La liga también es dueña de la más creciente y rápida base de fanáticos de cualquier deporte. Con un 33 por ciento de crecimiento desde el 2005.

Los hispanos representan un 57 por ciento de los adultos seguidores que asisten a los juegos en San Antonio. El 44 por ciento en Miami y el 36 por ciento en Los Angeles. Otros mercados con grande afluencia de hispanos incluyen Phoenix (28 por ciento), New York (24 por ciento) y Dallas (20 por ciento).

“Lo que puedo apreciar es que ellos están en cada uno de los juegos en lo que he estado” asegura Ginóbili sobre los seguidores hispanos. “Siempre puedo escuchar a alguien diciendome algo. Sabes que son latinos, es bueno reconocerlos y hacerlos sentir importantes, porque lo son”.

El baloncesto se ha convertido también en el deporte más jugado por los adolescents hispanos en Estados Unidos. Según un estudio de conducta realizado por Simmons en adolescents y adultos durante el 2007, unos 2,2 millones jóvenes hispanos juegan baloncesto, seguido por fútbol en 1,9 millones. La tendencia no es sólo en Estados Unidos.

“Cada vez que voy a mi ciudad de origen en Brasil, soy sorprendido por ver más y más chicos jugando baloncesto”, afirma el centro de los Cavaliers Anderson Varejao. “Brasil siempre ha sido un país de futbol y el volleyball va bastante bien, entonces es bueno ver eso”.

No olvidemos que la cosecha actual de jugadores latinos también fueron niños una vez. Fernandez empezó a realizar sus primeros dunks mientras la mayor parte de sus amigos seguian profundamente dormidos en la Palma de Mallorca, España. "Cuando era joven, me despertaba a las cuatro de la mañana para ver los partidos de la NBA" el novato de los Blazers dijo "Recuerdo que era difícil ver jugadores españoles o suramericanos, y ahora es un gran oportunidad para nosotros”.

Su compañero de equipo y español Sergio Rodriguez dijo “la NBA es la mejor liga del mundo y todo el mundo quiere jugar aquí. Nosotros queremos jugar contra los mejores jugadores, y los jugadores internacionales son buenos ahora y están mejorando”.

Los jugadores latinos toman con seriedad la responsabilidad de sus seguidores en la NBA y en sus países. Ginóbili es como una estrella de Rock en su ciudad de origen Bahia Blanca y para el resto de su país. El éxito internacional más grande de Argentina incluye la medalla de oro olímpica en el 2004.

El baloncesto nunca sera tan grande como el futbol allí – “Ni si quiera cerca”, asegura Ginóbili – pero su popularidad continua creciendo con cada respiro dirigido por el guardia de los Spurs apodado “El Contusión.”

“Es algo nuevo” Ginóbili asegura. “Antes en Argentina nunca había soñado con la posibilidad, por eso la abrigan. Es difícil para ellos identificarse con un equipo, pero tienen gran respeto para nosotros y desean que nos vaya bien. En España o Puerto Rico o en Brasil, hacen el mismo".

De alguna forma, el respecto que sienten los seguidores por los jugadores es recompensado en la forma en que los jugadores latinos juegan en la liga. No tiene nada que ver con el estilo de puntos. Andrés Nocioni, Nene, Luisa Scola y Eduardo Nájera están tan cómodos siendo jugadores de rol así como Barbosa al deslizarse a través de la línea.

“No quisiera comparar la forma en que jugamos con la forma en que se juega aquí, pero lo único que puedo decir acerca de eso, es que nosotros jugamos con el corazón”, dice Varejao. “En mi caso, yo doy todo. No me importa cuántos puntos o cuántas rebotes obtengo. Voy a jugar duro y a ayudar a mi equipo a ganar”.

Quizás sea solo una coincidencia, 12 de 17 jugadores latinos están equipos de cara a las finales, con importantes roles. Su impacto se ha sentido. Y así como otros jugadores europeos y africanos han disfrutado de una amistad natural con el paso de los años a pesar de su nacionalidad, los jugadores latinos también sienten el parentesco.

“Hay un bono, seguramente," dijo Barea, en el medio de una temporada como respaldo de Jason Kidd. "Cuando nos vemos o jugamos unos con otros, nos aseguramos de saludar y hablarnos. Es alguien que habla español y el idioma es una cosa grande. Tú solo quieres hablar español con alguien".

Y no sólo español. “Es divertido bromear en Portugues con Barbosa”, asegura Varejao sobre el idioma official de Brasil. “Y es bueno practicar mi español algunas veces. Cada vez que jugamos uno contra otro, siempre hablamos. ¿Cómo va todo? ¿Cómo es la vida aquí? ¿Cómo es el equipo? Creo que es muy bueno. Siempre es bueno cuando están en un país diferente y no eres el único”.

“Puedes hablar un poco sobre qué está pasando y tomar buenas recomendaciones de ellos, aprender de ellos también”.

De alguna forma, la Noche Latina ayuda a conocer esos lazos. Aunque no cada jugador latino vista una camiseta especial este mes, todos se dan cuenta que forman parte de algo más grande.

“No pienso que sea sólo para reconocernos, si no para todos los fanáticos latinos”, dijo Ginóbili. “Es una inmensa fanaticada para la NBA y ellos son importantes para la liga. Nosotros sabemos eso, y es una forma de agradecerlo”.