Alejando la Saudade

Por Juliana Gutierrez

‘Saudade’ es una palabra con un especial significado para los brasileños. Para quienes no hablen portugués simplemente significa la nostalgia de vivir fuera de casa, de su país.

Pero para Leandro Mateus Barbosa el vivir la nueva vida en la NBA tiene un significado diferente a la nostalgia.

Cada día que llega a las prácticas en el centro de entrenamientos que tienen los Suns en Phoenix, Leandro, llega con una sonrisa que ya lo identifica en el plantel.

Es una gran sonrisa que demuestra, como si fuera un niño en su lugar favorito, la satisfacción y felicidad que es estar defendiendo una camisa de la NBA. Su sonrisa no la puede ocultar, sus compañeros lo saludan y él ya trata de integrarse a las conversaciones a pesar de que esté en el proceso de aprender inglés.

Leandro vive este sueño hecho realidad y goza con ser el primer brasileño en la historia de los Suns de Phoenix.

“Me siento muy feliz en Phoenix, en el equipo. No sólo por estar acá en este equipo, es el estar en la mejor liga del mundo y compartiendo muchas experiencias con otros jugadores que siempre han sido mis ídolos. Además tengo la oportunidad de trabajar en lo que más me gusta: ser jugador de la NBA, es un sueño hecho realidad”, comenta Leandro.

Leandro viajó a Phoenix un día después de ser transferido por los San Antonio Spurs, que lo eligieron en la posición 29 del NBA Draft 2003.

“Cuando llegué acá me recibieron como un miembro más de la familia. Todos han sido muy especiales conmigo. En esos primeros días comencé a vivir la experiencia de la NBA, de la organización y todo lo que significa jugar entre los mejores. Es un honor pero también una responsabilidad”.

Uno de los primeros en recibir a Leandro fue Amare Stoudemire, el novato estrella de la temporada 2002-03. “A él lo conocí recién llegué a Phoenix, estaba trabajando en el gimnasio durante las vacaciones. Fue muy amable y desde entonces trata de hacerme sentir como en casa”, afirma el 10 de Phoenix.

Pero con el inicio del Campo de Entrenamiento para novatos, la hora de trabajar para Leandro ha llegado. Atrás quedaron los consejos, los sueños y la vida en Brasil. Llegó el momento de ser oficialmente un jugador de la NBA.

“Las prácticas han sido muy interesantes. En cada uno aprendes mucho, son exigentes, a veces difíciles pero igual disfrutas porque estás aprendiendo. Definitivamente es muy diferente comparado con lo que se hace en Brasil, acá la primera impresión es que todo es muy rápido, las jugadas, los pases, la bola, todo. Pero, bueno es cuestión de tiempo el adaptarme a este nuevo estilo de juego”.

Las indicaciones para Leandro son claras, el técnico trata de hacerse entender y el brasileño da todo de sí para pronto hablar el mismo lenguaje con sus compañeros, aunque en el momento de la acción el lenguaje se convierte universal: el baloncesto.

“Estoy tomando clases ya, entiendo muchas cosas y he sentido el progreso, además es cuestión de tiempo y lo básico es entender por ahora las jugadas y las indicaciones, lo demás viene con el tiempo”, comenta Leandro.

La relación con el técnico es directa y para Leandro es un punto favorable en su proceso de adaptación a la NBA.

“El técnico me pide básicamente que haga lo que se hacer, lo que siempre he hecho con mi club y con la selección de Brasil. Quiere que corra, que haga mi juego y él sabe que no estoy en forma pero con el paso de las prácticas todo mejorará”.

Su proceso de adaptación avanza día a día, saudade es una palabra que parece no estar por ahora en el lenguaje de la nueva estrella de Phoenix:

“La verdad me he acostumbrado mucho a estar acá. Phoenix es una ciudad muy especial, tiene lugares lindos a pesar de no haber conocido mucho y aunque es pequeña me gusta mucho”.

El cambio es radical, Leandro vivía en Sao Paulo, una ciudad de aproximadamente 15 millones de habitantes, definitivamente mucho más grande y diferente que Phoenix.

“No me siento extraño aquí, puedo compartir con mi hermano, puedo encontrar comida similar a la que estaba acostumbrado a comer y cada día encuentro cosas nuevas que me ayudan al proceso de adaptación”.

Además de su familia, Leandro ha encontrado dos voces muy amigas que le ayudan y sienten lo que ahora está viviendo el joven brasileño.

Uno está muy cerca. Zarko Cabarkapa, el otro novato de los Suns, que vive la misma experiencia que Leandro. “A Zarko lo conocía de antes, cuando nos enfrentamos en selecciones nacionales, él con Serbia y Montenegro y yo con Brasil. Nos entendemos muy bien, tenemos cosas en común y el ser novatos nos ayuda a entender y asimilar nuestra nueva vida como jugadores de la NBA”.

La otra voz amiga llega desde Denver. Cada día y en varias ocasiones su teléfono recibe una llamada de Nené Hilario, el jugador de los Nuggets. Nené entra a su segundo año en la liga y aconseja en lo que más puede a su compatriota. “Hablamos todos los días, está muy pendiente de mí, le pregunto cosas y él me aconseja mucho y me explica algunas situaciones nuevas que vivo. Ha sido fundamental su apoyo y me alegra que pueda tenerlo cerca como colega y amigo”.

El tiempo transcurre entre prácticas, entrevistas y algunas reuniones y compromisos muy nuevos para él, debido a su condición de estrella de la NBA. Pero Leandro aprovecha cada minuto porque sabe que está cumpliendo una de sus metas.

“No tengo mucho tiempo libre, pero el que tengo procuro aprovecharlo para estar con mi familia, conocer la ciudad, aprender inglés y disfrutar de algunas películas, una de mi pasatiempos favoritos”.

Leandro participó recientemente en el Preolímpico de Puerto Rico y de ese campeonato pudo vivir la alta competencia, incluyendo algunos enfrentamientos con jugadores de la NBA. “Fue una experiencia muy buena, las veces que estaba adentro o fuera de la cancha pude aprender mucho. Fue un torneo interesante, pude jugar contra los mejores del continente, enfrenté a la selección de Estados Unidos que tenía a los mejores de la NBA, aunque no clasificamos a los Juegos Olímpicos pude disfrutar de una nueva experiencia”.

El tiempo con Leandro ha terminado. Las prácticas y compromisos deben seguir pero él no quiere parar de hablar con SUNS.com. Con una sonrisa de oreja a oreja se despide en inglés: “Bye and Thank you very much”. (Adiós y Muchas gracias).

Leandro goza su nueva vida, aunque está lejos de Brasil, la palabra Saudade no está consentida en su vocabulario. Tiene muchas cosas por hacer y aprender y entre ellas el compromiso de seguir hablando con SUNS.com en una próxima oportunidad. Los temas desde ya planteados: fútbol, el cine, su vida en Phoenix y lo que significa ser el 10 de Phoenix. No te pierdas la próxima entrega de la vida de Leandro en la NBA.

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