Grant Hill lo hizo a su modo, el modo correcto

Por Greg Esposito, Suns.com.
Publicado: Junio 3, 2013
Traducido al Español por: Oscar Minan Raffo

En Junio de 1993, Charles Barkley lanzó su famosa frase "No soy un modelo a seguir" en su comercial de NIKE en blanco y negro, como el vehículo para su profesión pública. Era su forma de expresarlo vocalmente, diciendo que él no era nada más que un atleta muy hábil y un ser humano con muchos defectos. Este anuncio sirvió como una llamada de atención a los padres del mundo, que no era su trabajo proporcionar un ejemplo para sus hijos, sino más bien, que esa tarea le correspondía a los padres. Fue un recordatorio que él estaba allí para jugar baloncesto, vender de zapatillas, decir cosas extravagantes y nada más.

Un año más tarde la carrera de un hombre que operaría de un modo muy diferente, pero igualmente impactante, comenzaría. En 29 de junio de 1994, Grant Hill de los Dukes se convertiría en el tercer seleccionado, y el primero del Draft de la NBA por los Pistons de Detroit. Fue el comienzo de una carrera que duró lo suficiente para que llegue legalmente a la edad de poder conducir, votar y unirse a las Fuerzas Armadas todo a los 19 años. Una carrera que fue construida sobre una silenciosa fuerza y su calidad de carácter.

Si Barkley era el Eddie Haskell de la NBA, el chico malo con una labia que podría lanzar una frase que te hace sonreír en un instante y sin previo aviso; Hill era su opuesto, "el Beave." Era el bueno de la película de la liga. Un hombre cuyas intenciones nunca fueron cuestionadas y que se comportaba impecablemente, tanto dentro como fuera de la cancha, de modo que haría a un fanático -y para este caso- a una madre una persona muy orgullosa.

Mientras que la gente siempre supo Barkley podía hacer lo que quisiera debido a su gran fuerza de voluntad y la fuerza de la personalidad; el público sentía lo mismo por Hill, tanto por su comportamiento profesional como por su encantadora personalidad. Ah, y por sus habilidades en la cancha, las cuales eran impresionantes.

En su primera temporada, promedió 19.9 puntos, 6.4 rebotes, 5.0 asistencias y 1.77 robos en su camino a ser el "Rookie" del Año dividendo honores al estilo del Rey Salomón –exactamente a la mitad, en sentido figurado y no literalmente- con el atacante de Dallas: Jason Kidd .

Su buena estrella seguiría creciendo a partir de allí, más rápido que un "fast break dunk". Llegaría a participar del Juego de las Estrellas las próximas cuatro temporadas (incluso superando a Michael Jordan por mayoría de votos en 1996), ganaría una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1996 y comparaciones con Michael Jordan por su juego en la cancha. Una asociación que se debió a su capacidad para superar a su marcador después de driblear, elevarse como si tuviera en sus Fila hoverboard tecnología incorporada y encestar como si fuera la versión de NBA Jam de sí mismo encarnado.

Hill sabía que la combinación de sus habilidades en la cancha y su comportamiento fuera de ella suponían una gran responsabilidad.

"Creo que entendí en ese entonces el poder o la plataforma que uno tiene como atleta", declaró Hill a Suns.com el pasado lunes. "Yo estaba sin duda muy consciente de eso. Yo quería tratar de hacer lo correcto, la mayoría de las veces, cuando estaba en esa posición. No se trataba de hacer algo fuera de lo ordinario, más bien se trataba de tomar buenas decisiones. Ser fiel a lo que soy, a mis valores; y salir tratando de jugar al más alto nivel y entender: bueno, malo o indiferente, que la gente iba a ser afectada por lo que hice dentro y fuera de la cancha ".

En otras palabras, él tenía el peso del mundo del baloncesto sobre sus hombros y estaba listo para llevarlo. Por desgracia, su tobillo no lo estaba.

Después de dejar la nieve y el frío de Detroit a los cielos soleados de Orlando y una lista con nuevas herramientas que incluía a sí mismo y a Tracy McGrady, Hill tenía la esperanza de llevar su carrera al siguiente nivel. Por desgracia, se vio obstaculizado por su tobillo, quien actuó como un peso que arrastraba hacia abajo su carrera. En su primera temporada con su nuevo equipo, jugó sólo cuatro partidos. Su segunda temporada fue sólo ligeramente mejor con 14 juegos y la tercera temporada se adapta para 29 juegos. Cuando se vio obligado a sentarse durante toda su cuarta temporada con los Magic, él y los médicos decidieron que era hora de hacer algo drástico.

Eso vino en la forma de un procedimiento que re-fracturó el tobillo para volver a alinearlo con su pierna. Es una cirugía que resultó ser más dolorosa de lo que aún sonaba. Menos de una semana después que los médicos lo pasaron por el bisturí y entablillaron el tobillo, Hill se encontró de nuevo en el hospital con una fiebre de 104 grados y las convulsiones causadas por una infección grave: MRSA.

A pesar del áspero sendero -Hill tenía que caminar con un tobillo quemado- se mantuvo positivo.

"Yo seguía creyendo que podía volver y superar los problemas de mi tobillo", recordó. "Sin duda fue un momento muy difícil para mí, mis compañeros, mi familia y todos los involucrados. También fue un gran proceso de aprendizaje y crecimiento. Fue muy difícil, pero creo que fue una parte importante de mi desarrollo en general".

Con esta situación se produce un cambio en su juego, pero no en su personalidad. En lugar de retirarse, como muchos sugirieron que debería, perseveró. Hill ya no era el monstruo atlético que los fans habían llegado a conocer en la cancha y en sus anuncios de Sprite. En cambio, se basó más en su inteligencia del baloncesto a su llegada a Phoenix. El cambio dio sus frutos, tanto para él como para su nuevo equipo.

Hill emergería como un jugador clave en la liga del 2007, su primera en el Valle. Fue su primera temporada -desde su paso por Detroit- en la que jugaría 70 o más juegos. Además logró un promedio impresionante con 13.1 puntos por juego, 5.0 rebotes y 2.9 asistencias para los veloces Phoenix Suns.

El ex Blue Devil, acreditaría su éxito a la organización a la que ahora pertenecía.

"Fue un cambio de escenario", dijo Hill. "Un nuevo entorno. Un ambiente muy saludable creo yo, en el que todos intentamos lo mejor que podíamos. En última instancia, nos quedamos cortos, pero hicimos lo mejor que pudimos por ir al campeonato. Esas experiencias, esas amistades son algo que uno valora y son muy importantes recuerdos para toda la vida".

No era sólo su obra la que continuó brillando en el Valle del Sol. Su esfuerzo en el campo y la capacidad de conectarse con sus semejantes, seguía siendo una parte muy importante en su éxito. Al igual que lo había hecho en el 2005 como miembro de los Magic, Hill logró ganar el Premio a la Deportividad de la NBA dos veces más: en el 2008 y el 2010. Los premios eran un recordatorio de su mentalidad de "predicar con el ejemplo".

Fue esa capacidad de efectuar cambios a escala local y global lo que convirtió a Hill un modelo no sólo para los aficionados, también para los hijos de las personas dentro de la organización.

"Todos medimos a una persona por el bien o por el mal, lo positivo o negativo, el egoísmo o altruismo", declaró Aaron Nelson –Entrenador Atlético en Jefe de los Suns- al enterarse del retiro de Hill. "Grant era grande, positivo y el más alejado del egoísmo. A mis ojos, permitir que sus propios hijos emularan, idolatraran o construyeran sus jóvenes valores en torno a otra persona puede ser algo riesgoso.

"Pero mis dos muchachos gravitaron hacia Grant sin que yo los alentara. Así de fácil. Una vez que supieron que él era el hombre que ellos querían ser. Entonces los animé a ver y escuchar a todo lo que venía de Grant, porque él hace que todos sean mejores, así uno tenga 3 años, 5 ó 105. Es lo que todo padre quiere que su hijo sea. Los padres de Grant: Calvin y Janet, hicieron un trabajo increíble educando a Grant"

El mejor ejemplo de la capacidad de Hill para hacer significativamente mejores a los que lo rodean llegó el 2010, cuando ayudó a un grupo que no estaba previsto a llegar a las Finales de la NBA. A pesar de no tener el mismo tipo de poder de las estrellas del tan cacareado equipo de Los Angeles Lakers. El equipo estuvo a un" boxout" de Ron Artest, al tomar una ventaja decisiva de la serie: 3-2.

Esa serie fue el momento de mayor orgullo para Hill.

"Lo último fue ser parte de un equipo que llegó a las finales de la Conferencia Oeste," manifestó Hill sobre tiempo su paso por Phoenix. "Ese fue un equipo muy especial, un equipo que tuvo una gran cohesión. Tenía un sentido real de familia y unión. Eso fue sin duda fue uno de los puntos más destacados"

Después de una última temporada en Los Ángeles como parte de los Clippers en el 2012-13, Hill decidió colgar las zapatillas, dejar el hielo en los tobillos y retirarse. Al igual que lo fue durante toda su carrera, no hizo gran cosa del anuncio, casualmente mencionó -casi como si fuera un comentario sin importancia- como invitado en TNT antes del Juego 6 de las Finales de la Conferencia Este sobre su decisión.

Mientras estaba sentado junto a Barkley en el set de "Inside the NBA" fue un recordatorio que hay muchos caminos que llevan a diferentes lugares y que no hay dos personas que tomen la misma ruta. Ambos ex Suns tuvieron carreras inmensamente exitosas: fueron muestras de atletismo, con importantes endosos a nivel nacional. Se retiraron siendo vistos como los mejores que jamás hayan jugado y dejaron la liga sin lograr un título.

Los dos comparten mucho en común, pero no podría haber sido más diferente. Hill tomó la ruta que lleva al estrellato discreto con sus acciones y palabras. Es por eso que se puede decir, sin lugar a dudas, que deja la liga en sus propios términos.

"No tengo nada que lamentar", comento Hill dos días después de su retiro. "Puede que no siempre haya jugado bien, puede que haya cometido errores, pero siempre he tratado lo mejor. Puedo mirarme al espejo sabiendo que lo di todo. Estoy orgulloso de eso. "