Diez años después… Sean y Noel Elliott, unidos por un riñón y una historia de la NBA


Ken Rodriguez is a San Antonio native who covered his first Spurs game in 1981 for The Daily Texan, the University of Texas student newspaper. He spent 26 years in the newspaper business -- 21 of them covering sports -- before joining the marketing department at Our Lady of the Lake University in 2009. His Spurs.com column will appear every Wednesday. >> In English | Read more Ken Rodriguez Articles


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D. Clarke Evans/NBAE/Getty Images
El famoso jugador de basquetbol recuerda tener ansiedad, el hermano anónimo encargado de reponer las góndolas de un supermercado recuerda sentirse intimidado.

En un ensordecedor Alamodome, cargado de energía, los hinchas de los Spurs se encontraban de pie, alentando y coreando el nombre de un Elliott que casi no formó parte de su equipo de basquetbol de la secundaria. Ese Elliott observó un mar de caras y divisó un cartel que decía “Te queremos Noel”. Luego vio otro y otro, y la vista y el sonido lo hicieron estremecer.

“¡Guau! esto es una locura” Noel pensó mientras el Dome parecía detonarse alrededor de él. “Cualquiera hubiera donado un riñón a un hermano”.

En realidad, no cualquiera lo hubiese hecho. Según un cálculo, el 35% de los posibles donadores no donan porque miembros de la familia se oponen a dar el consentimiento. La recuperación es dolorosa, existe un riesgo de complicaciones y no cualquiera quiere entregar una parte importante de su cuerpo.

Pero este no es el caso de Noel, el hermano mayor que trabajaba de repositor de estanterías de un supermercado cuando donó un riñón luego de su luna de miel. Su regalo levantó a una franquicia, movilizó a una ciudad y el 14 de marzo del 2000, hizo que 26.708 personas estuvieran de pie.

En la cancha, Sean Elliott quiso bloquear el ruido de la multitud pero no pudo contener los nervios. “No hagas ningún papelón” se repetía a si mismo.

Sean no lo hizo. Paso por al lado de Roshown McLeoud de los Atlanta Hawks, se dirigió al aro, levantó una mano, realizó una volcada y el Alamodome explotó.

El primer atleta profesional en la historia que regresó a jugar después de un trasplante de riñón realizó algo increíble y Dikembe Mutombo (jugador de Atlanta) no pudo hacer otra cosa que sonreír. “Fue algo muy emocionante” les dijo Mutombo a los periodistas luego del partido.

El regreso a la competición inspiró más que emoción en muchos, inspiró un cambio. Un año más tarde, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos informó que las donaciones de órganos de personas vivas se habían incrementado un 16 por ciento, el mayor incremento registrado. Por primera vez, los donantes vivos superaron a los donantes muertos.

El trasplante excedió todas las expectativas de los Elliott. Incrementó la toma de conciencia a niveles sin precedentes, salvó vidas e hizo que Noel se convirtiera en un héroe. La Fundación Nacional del Riñón lo nombró el donador del año.

Cinco años después…

A Sean le está yendo muy bien como locutor de basquetbol en San Antonio, practica golf, pasa tiempo con jugadores y entrenadores de los Spurs y les firma autógrafos a sus fanáticos. La vida le sonríe.

A Noel no le está yendo tan bien con su nuevo negocio de inspección de casas, en Tucson, Arizona. Los documentos administrativos no se completan a tiempo, los pagos no se reciben y no puede pagar para tener ayuda en el negocio. La vida es dura.

Está desesperado, pero no tan desesperado como para recurrir a Sean, quien siempre le ha hecho saber: Si alguna vez necesitas dinero, no tienes que hacer más que pedirlo.

Sin embargo Noel le pide un favor a Dios. No se trata de dinero, sino sobre la vida: “¿Me puedes mostrar mi propósito en esta vida?”

Se remonta a su juventud, a los sueños que alguna vez soñó en la habitación que compartía con Sean. En uno de ellos, rescata a Sean de un compañero de escuela usando de arma un palo grande. En otro, saca a Sean que se encuentra desesperado y aislado en una cámara de rueda, en una gran piscina. En cada sueño, desde la primaria hasta la secundaria Noel salvaba a Sean en una emergencia.

Luego los sueños se detienen y Noel se olvida de ellos hasta años después…cuando alzó su voz al cielo.

Hoy…

Sean se encuentra apoyado en una pared del AT&T Center, luciendo de manera majestuosa en un traje azul con corbata al tono, antes del partido 6 de la primera ronda de los Spurs frente a los Dallas Mavericks. Sean dice que jugó golf antes de ir al partido y también se ejercitó, no se podría encontrar en mejor forma.

“A veces le digo a mi hermano que el riñón que me dio, funciona demasiado bien” dice Sean. “Si bebo demasiada agua a la noche, me mantiene despierto toda la noche”.

Ese no era el caso hace 11 años atrás. Luego de la operación en 1999, Noel recuerda ver a Sean caminar con cautela en la habitación del hospital, sosteniendo una bolsa de orina amarilla brillante y con una voz ronca diciendo: “Compré margaritas para todos”.

“Estallé en risa y era muy doloroso reírse” dice Noel.

Los hermanos que eran unidos antes, son inclusive más unidos ahora. “Noel es un ejemplo para los donantes, tuvo 3 hijos luego de la operación” dice Sean.

La vida es buena para Noel Elliott. Su mujer se convirtió en su socia en la exitosa empresa de inspecciones de casas. Sus hijos están creciendo tan rápido que el tío Sean dice que Lucas (9 años) parece un futuro ala pivot. El único riñón de Noel funciona bien y su equipo favorito se encuentra persiguiendo un campeonato.

Noel nunca dejo de amar a los Spurs. Luego de haber entregado un riñón y luego de haber ayudado a Sean a hacer historia, el hermano anónimo continua alentando.