Persevera Jayne Appel


Ken Rodriguez is a San Antonio native who covered his first Spurs game in 1981 for The Daily Texan, the University of Texas student newspaper. He spent 26 years in the newspaper business -- 21 of them covering sports -- before joining the marketing department at Our Lady of the Lake University in 2009. His Spurs.com column will appear every Wednesday. >> In English | Read more Ken Rodriguez Articles


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Jesse D. Garrabrant/NBAE/Getty Images
Jayne Appel mantuvo un secreto hasta el último juego de su carrera universitaria. Un secreto que escondió de la prensa entrometida, un secreto que escondió tan bien que hasta la CIA se hubiera sorprendido. Casi por el último mes de la temporada y durante el torneo de mujeres de NCAA, Appel se hizo cargo de Stanford, su equipo, con una fractura en el pie derecho.

Su familia sabía, sus entrenadores y compañeras de equipo sabían, pero Appel –una joven de 6 pies 4 nombrada All-America Center- mantuvo su lesión oculta para el resto de la gente. ¿Para qué darles un blanco a los oponentes?

La selección número uno de las Silver Stars comenzó su última temporada con la determinación de ganar un campeonato, por eso cuando ella se dobló el tobillo el 2 de marzo y todos los exámenes confirmaron una fractura por estrés, Appel se negó a recibir el tratamiento que decía que debía dejar de jugar de 2 a 6 semanas. En vez de eso ella dijo “denme un analgésico” y continuó jugando.

En el partido final del torneo NCAA contra UConn, cayó fuerte sobre su tobillo, rengueó hasta el banco y pidió por un doctor. Appel recibió una inyección, volvió al partido y jugó con un dolor abrasador.

“Esa fue la última vez que iba a usar la camiseta de Stanford, por eso mismo iba a dejar todo en el campo de juego” dice la Jugadora del Año de la conferencia Pac-10.

Stanford perdió contra UConn, Appel no convirtió ninguno de sus 12 tiros de cancha y no se lució tanto. La fractura en su pie –que se reveló después del partido- se volvió una fractura para todas las Silver Stars. Aunque una vez se la proyectó como la selección número 2 del draft de la WNBA, Appel se convirtió en la selección número 5 para San Antonio.

La entrenadora Sandy Brondello está maravillada con la tolerancia para el dolor y las agallas de Appel. “Es muy fuerte, lo que muestra mucho carácter en ella”, dice Brondello.

Durante el último mes de la temporada se pudo apreciar el espíritu inquebrantable de Appel, la fuerza interna que la acompañó luego de una cirugía de hombro, dos operaciones de rodilla, un pie fracturado y años de convivir con un pariente que sufría de una enfermedad mental.

Ese familiar oía voces, tenía visiones y algunas veces estallaba del odio. La policía, de vez en cuando, venía a su casa. “De niña no entendía mucho que pasaba y no quería traer amigos a mi casa” dice. “Era un secreto de familia, pero ahora no lo oculto más”.

Appel planea hacer más que anotar y tomar rebotes en San Antonio. Ella planea utilizar su fama de jugadora de WNBA para defender a las personas que sufren de enfermedades mentales. Con un título en psicología que recibirá en junio luego de 3 años y medio de estudios, Appel dedica su tiempo a ayudar a oficiales de la ley y a entender las enfermedades mentales.

Tanto ella como su padre, Joe Appel, trabajan con un equipo de policías que intervienen durante momentos de crisis en la bahía de San Francisco. Un trabajo es disipar mitos sobre las enfermedades mentales, otro es explicar cómo es convivir con alguien que sufre de esta afección.

Le llevó un tiempo a la familia Appel entender que un familiar sufría de un desequilibrio químico en el cerebro, les llevó inclusive más tiempo, “al menos 10 años” dice Jayne, encontrar la medicación correcta para tratar dicha afección.

“Ahora está más que bien, tiene un trabajo de tiempo completo, vive solo y aprendió a arreglárselas solo” dice Jayne. “Se necesitó de apoyo familiar, un grupo de amigos y casi el esfuerzo de una comunidad entera para ayudar a una persona”.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés) más de una en cuatro personas en los Estados Unidos sufre de una afección mental diagnosticable (alrededor de 57 millones). Un número más pequeño (6 por ciento) sufre de una afección de salud mental grave.

A pesar de la prevalencia de la enfermedad, el entendimiento público es mínimo. Los enfermos mentales son generalmente encarcelados, a veces por largos períodos sin necesidad y componen un 64 por ciento estimado de la población de las cárceles de Estados Unidos. “El centro de salud mental más grande de los Estados Unidos es la cárcel de Los Ángeles” dice Joe Appel.

Joe vio a Jayne convertirse en una mujer apasionada, defensora social de millones de personas que sufren esquizofrenia, desordenes bipolares y otros tipos de afecciones cerebrales. “Cada enfermedad que existe en el mundo no es estigmatizada como la mental” dice Joe. “Gente como Jayne ayuda a que los demás pierdan ese estigma”.

Este tipo de estigma social puede ser delicado, por un lado Jayne señala con orgullo la historia exitosa de un familiar y por el otro no quiere decir el nombre de dicha persona. De todas maneras, ella está haciendo lo que puede. Entre otras cosas, Jayne forma parte de un grupo de apoyo para enfermos mentales que sus padres formaron en la iglesia y también anticipa que su ayuda será mucho mayor una vez que su carrera de basquetbol finalice.

Mientras tanto está descansando su pie derecho. El pronóstico es bueno, tanto como su futuro. Si Jayne casi gana un campeonato con un solo pie, imagínense lo que puede hacer con los dos.