Roger Mason Jr: y la imagen siempre presente de su padre


Ken Rodriguez is a San Antonio native who covered his first Spurs game in 1981 for The Daily Texan, the University of Texas student newspaper. He spent 26 years in the newspaper business -- 21 of them covering sports -- before joining the marketing department at Our Lady of the Lake University in 2009. His Spurs.com column will appear every Wednesday. >> In English | Read more Ken Rodriguez Articles


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Roger Mason Jr
D. Clarke Evans/Getty
Existe una historia detrás del brazo izquierdo tatuado de Roger Mason Jr. Es la historia de un niño que rezaba mientras la salud de su padre se debilitaba y de una fe que nació en la sombra de la muerte.

La historia que marcó a Mason a los 11 años de edad, lo inspiró como adolescente y se mantuvo vigente durante su paso por la universidad, dos temporadas de basquetbol en el extranjero y seis temporadas en la NBA, las últimas dos con los Spurs.

Tres años atrás, un tatuador de Washington D.C. realizó el bosquejo de un ángel gigante en el brazo de Mason y subrayó la imagen con un pasaje del Viejo Testamento, Salmo 46.

El pasaje tiene un significado especial para Mason. En 1991, repitió estas palabras una y otra vez al lado de la cama de Roger Mason Sr., quién moría de fallas en los riñones.

Los primeros dos versos: “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se desplomen los montes en el corazón de la mar…”

El joven Roger encontró consuelo en estas palabras, encontró fuerza y también inspiración. Los versos se quedaron junto a él cuando su padre falleció y en el medio de una profunda pena, desataron algo nuevo. “Cuando mi padre falleció, mi fe se volvió mucho más importante” dice el hijo.

Roger Mason Sr. era un oftalmólogo destacado en Washington D.C. con una pasión por el basquetbol. Jugaba torneos de caridad en el equipo de Howard University Hospital y le enseñó a su hijo a driblear y a tirar.

Hoy en día, el hijo juega en honor a su padre y usa su exposición pública para pelear la enfermedad que se llevó la vida de su padre. El tatuaje en el brazo, la insistencia del uso “junior” al final de su nombre, son todos gestos de agradecimiento para el hombre que lo introdujo a este deporte a los 8 años de edad e hizo de sponsor en sus equipos de basquetbol en la liga juvenil.

Cuando se encuentra fuera de la temporada, el hijo recauda dinero para la Fundación Nacional de Riñones. Su primer esfuerzo en 2008 fue un torneo de bowling con gente famosa, donde se recaudaron 45 mil dólares y se difundió información sobre la enfermedad de riñón, enfermedad que afecta 26 millones de americanos.

También existe Roger Mason Jr. Foundation, la fundación sin fines de lucro que Roger estableció para recaudar dinero y destinarlo a eventos de caridad. “Mi mamá me dice que mi padre estaría muy orgulloso” dice Mason.

Marsha Mason Wonsley lo sabe. Ella tomó dos trabajos para sostener a sus 4 hijos cuando su marido falleció y su hijo mayor, el joven Roger, se convirtió en un estudiante destacado, en un atleta y en un pianista que quería ser doctor.

El padre dejo una marca mucho más profunda que la del tatuaje en su hijo. El padre le enseñó al hijo un juego y de esta manera creó un lazo. “Solíamos ir al centro de recreaciones cada sábado, él jugaba con todos señores mayores quienes creían que eran muy buenos y luego él me dejaba entrar a los partidos” recuerda Mason.

El joven Roger acompañaba seguido a su padre al Capital Center a ver jugar a los Washington Bullets, uno de los recuerdos que Mason más atesora, aunque también hay otros. El padre le transmitió el amor por la pesca, el amor por la lectura y mucho más.

Luego llegó la enfermedad que rompió el corazón del hijo. Mientras la familia se encontraba luchando para salir adelante, Mason recuerda cuando tomaba el autobús para ir a jugar sus partidos de basquetbol de AAU. Recuerda también a un padrastro entrando en su vida y recuerda que no quería abrazar a este hombre, Otis Wonsley, jugador de fútbol americano de los Washington Redskins. “Fui un poco inmaduro sobre toda la situación” dice Mason.

Roger Mason Jr
Con el tiempo, el nuevo marido de Marsha se ganó el cariño de Mason. Otis llevaba al joven Roger a entrenamientos, a partidos de los Redskins y le presentó a todos los jugadores del equipo. Cuando Otis se retiró del NFL, se convirtió en entrenador de futbol americano de universidad. “Tuve la posibilidad de hacer pesas y tirar en el gimnasio de la universidad cuando todavía era un jugador de escuela secundaria” dice Mason.

El deseo de practicar medicina le dio lugar a otro sueño. Mason se convirtió en un jugador estrella en la Universidad de Virginia y un periodista deportivo le preguntó: “¿No eres un Junior?”

Mason afirmó con la cabeza.

“Entonces ¿por qué no lo usas?”

Mason se reunió con el locutor de los partidos. “Y desde ese momento en Virginia, todos lo comenzaron a llamar Roger Mason Jr. Me sentí muy orgullosa de él” dice Marsha.

Madre e hijo son muy unidos. “Soy un niño de mamá” dice con orgullo y a su vez, presume de sus hermanos. El hermano que es un agente financiero en Wall Street, la hermana misionera que se encuentra en la escuela de teología, la hermana que dejo Wall Street para unirse al equipo de trabajo de la empresa de construcción que Mason posee en el área de D.C. Cuando el joven Roger se arrodilló junto a la cama de su padre, nunca imaginó que esta sería la manera en que sus rezos serían respondidos… todos los niños ahora son adultos exitosos, viviendo sus sueños.

Bajo las luces brillantes de la NBA, el número 8 disfruta mucho de frenarse, levantar y tirar. La única cosa mejor es cuando el tiro entra en el aro y el locutor dice su nombre: Roger Mason… ¡JUNIOR!