George Hill...Una Fuerza de Buena Voluntad en Alza


Ken Rodriguez is a San Antonio native who covered his first Spurs game in 1981 for The Daily Texan, the University of Texas student newspaper. He spent 26 years in the newspaper business -- 21 of them covering sports -- before joining the marketing department at Our Lady of the Lake University in 2009. His Spurs.com column will appear every Wednesday. >> In English | Read more Ken Rodriguez Articles


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George Hill
(Fernando Medina/NBAE/Getty Images)
George Hill sabe cómo crear buenos recuerdos. Un robo de pelota a Kobe seguido por una volcada, una bandeja pasada, contorsionándose en el aire y casi imposible de realizar entre varios jugadores. Una visita sorpresiva a un jovencito, víctima de cáncer a quien le regala entradas, una camiseta, una pelota autografiada y un pase para ingresar al vestuario de los Spurs.

Puede que ustedes hayan visto imagines de los dos primeros en Sportscenter, pero seguramente no vieron el tercero. ESPN no mostró cuando Hill le hizo vivir a Lane Chandler, un joven de 15 años, un día inolvidable. Casi nadie sabía del derroche de regalos hasta que la noticia se fue desparramando de boca en boca.

¿Qué hizo George?

Hill y Chandler se conocieron en Octubre a través de un amigo mutuo luego de un partido. Hill le dio su número de teléfono y Chandler no lo podía creer. A continuación Hill le pidió el número al joven y añadió: “Te llamaré yo”.

Charlotte Chandler no creía que un jugador de la NBA llamaría a su hijo pero cuando Hill llamó, el jugador y el adolescente se conectaron de una manera que Charlotte nunca hubiera imaginado. En el momento que los doctores trataban de una forma rara de cáncer la pierna izquierda de Lane, Hill se volvió su amigo. El tipo de amigo que llama y pregunta: “¿Cómo estás?”. El tipo de amigo que te invita a ti y a otros dos amigos a conocer el vestuario del equipo. El tipo de amigo que dice: “Llama si necesitas de algo” y lo dice en serio.

Su amabilidad a veces hace que la familia quede sin palabras. “Me hace emocionar” dice Steve, el papá de Lane.

Lejos de las ovaciones de las multitudes, Hill se está volviendo de a poco en uno de los jugadores de los Spurs más caritativos y cercano a los niños. Una vez, invitó a sus fanáticos mediante Twitter a realizar una búsqueda del tesoro en Best Buy. El objetivo era encontrar entradas para el partido de los Spurs escondidas dentro de microondas, lavavajillas, secadoras y otros tipos de electrodomésticos.

En otra ocasión llevó a cinco adolescentes del Boys and Girls Club (Club de Niños y Niñas) de compras a una tienda de electrodomésticos. Algunos se llevaron cámaras digitales y otros compraron regalos para sus hermanos.

Hill hizo más que eso, mucho más, pero nadie lleva registradas las visitas espontáneas a niños luego de partidos, sus apariciones en zonas de juegos en el interior de la ciudad o los viajes no anunciados a los gimnasios locales. Hill casi nunca llega a esos lugares con las manos vacías, en menos de dos temporadas en San Antonio, ya ha dado más de cientos de entradas para ver a los Spurs. “Es una oportunidad para que los niños vivan cosas que yo no pude vivir en mi infancia” dice.

Para entender qué cosas alimentan su corazón uno tiene que regresar a su infancia , situarse en su barrio, jugar un partido de básquetbol en un gimnasio de iglesia lleno de niños de color y un niño blanco con sobrepeso. Jeremiah Chlumsky era el niño blanco que no se integraba bien, un muchachito de 10 años que recibía empujones, codazos y bromas de sus compañeros. En un contraataque, Chlumsky fue golpeado y lo tiraron al piso, luego muchos lo pisotearon y a continuación matoncitos comenzaron a agredirlo.

Hasta que un niño de 12 años y con mucho talento, intervino. “Déjenlo en paz”, demandó Hill y todos retrocedieron. Hill se arrodilló y comenzó a atar los cordones de la zapatilla de Chlumsky. Luego le enseñó al niño como atarse un moño doble.

El gesto creó una ola de amabilidad, una plaga en la comunidad. Los matones se hicieron amigos de Chlumsky. Joseph y Rebecca, los padres del chico, invitaron a Hill a su casa. Primero a cenar, luego a dormir y a vacacionar juntos. En poco tiempo, Hill tenía su propia habitación y se volvió el hermano que Jeremiah nunca tuvo.

“Me volví como un hermano para muchos de esos niños” dice Jeremiah. “Las acciones de George hicieron que me aceptaran en un lugar donde nunca antes me habían aceptado… Mi padre vio eso, se acercó a George y nuestras vidas cambiaron para siempre”.

Hill, el único hijo de una madre soltera, recuerda pandillas, drogas y tiroteos fatales en su barrio. Algunos amigos murieron asesinados, otros terminaron en prisión. ¿Y Hill? A pocos pasos de su casa, encontró un refugio, una figura paterna y un técnico de básquetbol juvenil en Joseph, el papá de Jeremiah.

“Él me dio un lugar donde estar y mantenerme alejado de los problemas” dice Hill. “Me hizo ver la posibilidad que podía llegar a ser alguien y de esa manera, devolver algo a la gente”.

El juego de George Hill está en crecimiento. Roba balones a Kobe, supera a Derrick Rose y lleva a que el técnico Gregg Popovich diga que es “el jugador más mejorado de la liga”.

Joseph Chlumsky desde su cama en Indianápolis, ciego y con una salud desmejorada, escucha cada partido de Hill por televisión. El niño que se volvió amigo de su hijo, se convirtió en más que una estrella de la NBA, se convirtió en una inspiración para muchos.

Lane Chandler lo sabe. Cuando él se encontraba batallando contra el cáncer, Hill le tendió una mano. Los padres de Lane sintieron el gesto. Los amigos de Lane cosecharon los beneficios, los mejores asientos del AT&T Center y una visita al vestuario, momentos que recordarán por siempre. Lane, un estudiante de primer año de secundaria en Boerne Champion High y quien espera recuperarse pronto dice de Hill: “George es un gran tipo, un amigo de verdad y un persona verdadera”.

Todo comenzó con un niño y un par de zapatillas desatadas. La gran ola de buena voluntad que tuvo sus inicios en Indianápolis está bañando las tierras de San Antonio.