“Tiene un gran instinto de baloncesto y tiene un don para el balón. Parece que siempre sabe por dónde va a salir el balón”, dijo Nelson. “Siempre está alrededor del aro y nos ayuda que mide 7 pies. Pero él es un tipo que trabaja para sus rebotes. Y cuando se trabaja duro como él, vale la pena.

“Si Nik no tuviera buenas manos no estaría agarrando esos rebotes y remates como lo hace”, continuó Nelson. “O no estaría agarrando algunos de esos pases que le hacemos. Recuerdo que (el miércoles) en la noche le tiré un pase con la zurda a sus rodillas y lo agarró. Ese era la única manera en la que el pase podría llegar. Pero yo tenía fe en que él lo iba a agarrar y lo hizo. Te deja saber la fe que tenemos en sus manos”.

Esos instintos los tiene por estar cerca del juego desde que era un niño cuando su padre, Borislav, jugó profesionalmente en Yugoslavia, Suiza y Bélgica. Borislav, un delantero que mide 6 pies, 10 pulgadas, jugó hasta sus 44 años de edad y siempre le dijo a su hijo que tenía mucho más talento del que él poseía.

Nikola y Borislav hablan regularmente y con frecuencia después de los partidos a pesar de que el padre vive en Montenegro. Las críticas de Borislav suelen ser bastante fuertes y a veces puede ser mordaz, cuando el hijo no agarra rebotes, dijo Nikola. Y durante los entrenamientos de Nikola durante el verano, Borislav generalmente estaba cerca y ofrecía sugerencias sobre su movimiento de pies y sus giros en el poste bajo.

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