Denton: Ahora Retirado, Hill No Se Mereció Ser Criticado Mientras Estaba con el Magic

Por John Denton
Traducido por Adly Santiago
3 de junio del 2013

ORLANDO – A través de los años, los fanáticos del Orlando Magic han convertido el abuchear a ex jugadores que regresan a su cancha en una forma de arte, atormentando a jugadores de la talla de Shaquille O'Neal, Penny Hardaway, Tracy McGrady y, más recientemente, Dwight Howard.

Pero los abucheos a Grant Hill – “incluso me abuchearon mientras practicaba mis layups antes del partido”, recordó hace poco - realmente nunca han tenido mucho sentido. Es comprensible que el deporte es un negocio de resultados y los jugadores o producen o no, pero en mi opinión el abucheo de Hill es uno de los momentos más oscuros en la ilustre historia del Magic. Abucheen a Shaq y Dwight por querer salir de Orlando; abucheen a T-Mac y Penny por querer que les rodee más ayuda en otros equipos, pero no abucheen a Hill por seguir luchando y lidiando con una extraña mala suerte de lesiones en un tobillo. Eso es de mal gusto en todos los sentidos.

Es fácil comprender los siete largos años de frustración que los fanáticos del Magic aguantaron con Hill cuando se perdió 374 de 574 (65.1 por ciento) debido a lesiones recurrentes en su problemático tobillo izquierdo. Entonces, cuando Hill se fue a Phoenix y al parecer descubrió la fuente de la juventud y se convirtió en la versión de baloncesto de Cal Ripken, tuvo que ser más desconcertante para los fanáticos del Magic.

Pero, claro, toda la historia de Hill - quien anunció su retiro de la NBA después de 19 temporadas la noche del sábado - nunca ha sido contada.

“Ha sido un viaje increíble”, dijo Hill en un mensaje de texto el domingo. “Es hora de hacer algo nuevo y emocionante.”

Comprensiblemente, el tiempo de Hill en Orlando será para siempre marcado por su historial de lesiones. Todos sabemos que pasó más tiempo en trajes de diseñadores que en un uniforme del Magic, más tiempo nadando en la piscina – siendo apodado en broma “Mark Spitz” - que lo que hizo corriendo en el contraataque, más tiempo en una bota para caminar que en esas zapatillas marca Fila, las que vendió a finales de 1990, más tiempo en la bicicleta estacionaria que Lance Armstrong.

Pero Hill también debe ser recordado por lo que no hizo en Orlando - él no renunció. Él no se fue en el 2001 cuando se fracturó el tobillo por segunda vez y terminó su segunda temporada en Orlando al igual que la primera; notablemente no se dio por vencido, incluso después de que se contagió con una infección desagradable que lo dejó con una fiebre de 108 grados y su cuerpo sufrió convulsiones mientras su esposa, Tamia, frenéticamente lo llevó a un hospital de los suburbios de Orlando; y él no se dio por vencido cuando los médicos le dijeron que su tobillo estaba roto sin remedio y que debería retirarse.

Hill pudo haberse alejado fácilmente del baloncesto, lejos de las molestias de la rehabilitación y de todos los traumas físicos y mentales que infligió en un tobillo deforme y con una grotesca apariencia. Aún así le tenían que pagar hasta el último centavo del contrato de siete años y de $92.88 millones que firmó como agente libre con el Magic en el 2000, y pudo haber hecho una transición sin problemas a la cabina de transmisión o a dirigir un equipo desde una silla de Gerente General.

La lesión traumática de Hill fue un puñal clavado en lo que antes parecía ser una existencia encantada. Fue el muchacho símbolo del baloncesto universitario en la década de 1990, ganando títulos consecutivos en Duke. Tenía a Tamia, una esposa bella y talentosa, quien era una estrella en el año 2000 con su carrera musical en la cima. Pero esa existencia encantada sería desafiada cuando el tobillo de Hill se mantuvo causando problemas y Tamia más tarde fue diagnosticada con esclerosis múltiple.

Grant una vez contó una historia graciosísima que resumió su difícil situación de mala suerte con su tobillo fracturado. No mucho tiempo después de que Grant había sufrido otra operación en el tobillo, él y Tamia estaban en Canadá visitando a sus padres durante las vacaciones. Cuando se detuvieron en una estación de gas para llenarle el tanque a su coche, Grant no pudo echarle gasolina a su carro debido a su yeso en la pierna y sus muletas voluminosos, dejándole la tarea a Tamia de salir en la nieve y el clima frío para hacer el trabajo sucio. Minutos más tarde, un hombre se acercó y tocó en la ventanilla del coche, regañando a Grant diciéndole que “si yo tuviera una mujer tan bella como usted sin duda no la dejaría que le echara gasolina a su propio carro.” Grant se rió del incidente durante horas , mientras que Tamia estaba furiosa en el asiento del conductor.

A pesar de que los médicos le aconsejaban que se retirara, Hill insistió en continuar para intentar poder regresar y jugar frente a una fanaticada del Magic llena de tantas esperanza cuando se presentó junto a McGrady (y casi Tim Duncan) en agosto del 2000. Todavía me acuerdo de ese día en 2000 hablando con Hill fuera del Grand Floridian Hotel y cuando me dijo que quería jugar para el Magic, y que pensaba que Duncan podría estar de camino también. Que muy bien podría haber sucedido si David Robinson no hubiera viajado desde Hawaii y hubiera convencido a Duncan de quedarse en San Antonio.

(Una nota al margen: Estoy convencido de que si Hill hubiera conseguido tener su tobillo derecho saludable en el 2000, Doc Rivers aún seguiría siendo el entrenador de Orlando, el Magic habría llegado a una serie de Finales de la NBA, el Amway Center tendría alrededor de 10 años en lugar de casi tres años y no estuvieran hablando ahora de retirar las camisetas de juego Nº 1 y Nº 33 de McGrady y Hill. Lamentablemente hay demasiados “que hubiera pasado si…” en esa frase).

Hill estaba en muletas el día de su primera conferencia de prensa en Orlando, como resultado de su primera operación en el tobillo, otorgando un adelanto de lo que estaba por venir en los próximos años. Todavía recuerdo inquietante al legendario propietario del Magic Rich DeVos preguntándose en voz alta ese día si Hill podría regresar completamente después de la cirugía en su tobillo. Como lo señaló el Sr. DeVos con precisión, Penny Hardaway nunca volvió a ser el jugador All-NBA que una vez fue después de haber tenido una cirugía en su rodilla.

Como resulta ser, el Sr. DeVos terminó estando exactamente correcto acerca de Hill. Fue uno de los jugadores más versátiles del juego mientras estaba en Detroit - piensa en LeBron en unas ágiles 220 libras - con su capacidad de dejar a sus defensores atrás, pasarle el balón a sus compañeros que estaban abiertos y también agarrar rebotes en el cristal. Fue una amenaza de triple-doble cada noche que entraba en cancha, y se esperaba que iba a hacer lo mismo en Orlando junto a McGrady.

No culpo al ex gerente del Magic John Gabriel de conseguir y firmar a Hill mientras estaba en muletas. Si él no hubiera firmado a Hill, otros cuatro equipos – en especial los Bulls de Chicago - lo habrían hecho. Hill perdió sólo 29 juegos en los seis primeros años de su carrera en la NBA en Detroit, pero da la casualidad de que su tobillo tomó varios años para finalmente curar correctamente mientras estaba en Orlando. Incluso se sometió a un procedimiento en el que un trozo de hueso fue sacado de su tobillo y su tobillo fue roto a propósito y realineado con el resto de su pierna.

Hill logró regresar de nuevo al Juego de Estrellas de la NBA en 2005, sirviendo como una recompensa para un jugador que se negó a ceder a todo el dolor y el sufrimiento que había soportado. Pero, entonces, más mala suerte lo golpeó cuando una problemática hernia deportiva – la cual requirió otra cirugía - arruinó gran parte de otra temporada en Orlando.

Para el 2007, casi todos en Orlando estaban cansados de la difícil situación con las lesiones de Hill y el Magic necesitaba un nuevo comienzo desde cero que al parecer colgaba sobre la franquicia durante los últimos siete años. Stan Van Gundy estaba tomando el cargo de técnico y Howard se estaba desarrollando como el mejor centro del juego.

Mientras que el ex gerente general Otis Smith no necesariamente puso a Hill a un lado, le hizo saber que si regresaba sería sólo con un papel pequeño saliendo de la banca. Smith quería que el control del equipo cambiara a Howard y a Jameer Nelson. Hill, quien todavía tiene un ego sano para ir con su increíble gracia y personalidad de buen muchacho, se molestó después de todo el trabajo que había realizado para volver a la cancha.

Así que Hill se fue a los Suns de Phoenix – algo que los fans del Magic resintieron y mostraron cada vez que regresó a Orlando. Pero los aficionados abucheaban esencialmente a alguien a quien le dijeron que ya no era bienvenido con el Magic debido a los amargos recuerdos asociados a su historial de lesiones.

Así que Hill, quien casi murió al contagiarse con MRSA, pasó por el quirófano en varias ocasiones y regresaba una y otra vez, fue abucheado sin cesar por los fanáticos del Magic. Como se mencionó anteriormente fue abucheado en la línea de lanzamiento, se burlaron de él durante el Himno Nacional y abucheado cada vez que tocaba el balón. Hill nunca lo diría por su naturaleza elegante, pero los abucheos lo lastimaron más de lo que dejaba entrever.

Incluso en sus últimos días con el Magic, Hills siempre insistió en que él era como un viejo coche con neumáticos nuevos, sintiendo que todavía le quedaban un montón de kilómetros más en la NBA en su cuerpo. Efectivamente, se transformó en un tipo de hombre de hierro en Phoenix, jugando 70, 82, 81 y 80 juegos en un período de cuatro años.

Debido a que estaba en Phoenix, Hills perdió la victoria del Magic en una serie de playoffs por primera vez en 2008, las Finales de la NBA en el 2009 y la participación del Magic en las Finales de la Conferencia Este en 2010. Hills nunca había ganado una serie de playoffs en sus primeras 14 temporadas en la NBA, pero finalmente lo logró en el 2010, cuando los Suns llegaron a las Finales de la Conferencia Oeste y perdieron ante los Lakers.

Hill, a un día de ser el jugador más veterano en la NBA a los 40 años, lo sabía desde enero que ésta sería su última temporada en la NBA. Me dijo que lo afectó más el día en que se dio cuenta de que algunos de sus jóvenes compañeros de equipo en los Clippers de Los Ángeles estaban más cerca en edad a su hija, Myla Grace (10) que a él.

Así que Hill se retira con una carrera llena de dudas acerca de lo que podría haber sido si hubiera sido capaz de mantenerse saludable. En Orlando, su legado siempre estará marcado por las lesiones recurrentes y los sentimientos amargos sobre su partida en el 2007 a Phoenix.

Pero, en todo caso, Hill debe ser aplaudido y no abucheado por los fanáticos del Magic por seguir luchando a través de las lesiones y las infecciones que amenazaron su vida y se negó a darse por vencido cuando todas las señales apuntaban a que él hiciera precisamente eso.

Al Magic celebrar su 25 aniversario la próxima temporada, los ex jugadores vendrán de nuevo a honrar el pasado. Tenemos la esperanza de que Hill tenga una invitación para que, finalmente, puede obtener la ovación - una ovación de pie para un jugador que con demasiada frecuencia no se podía mantener de pie a causa de ese tobillo lesionado - por su voluntad de mantener de pie cuando fue derribado. Esto es algo a lo que todos deberíamos ser capaces de relacionarnos y poder respaldar.

Nota: El contenido de esta página no ha sido revisado o aprobado por el Orlando Magic. Todas las opiniones expresadas por John Denton son suyas y no reflejan las opiniones del Orlando Magic o de su personal de Operaciones de Baloncesto, socios o patrocinadores. Sus Fuentes de información no son conocidas por el Magic y no tiene ningún acceso especial a información más allá del acceso y los privilegios que van junto con ser un miembro acreditado de los medios de comunicación por la NBA.




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