DEFENSA
Tal vez la defensa no sea la parte más linda del básquetbol, pero es igual de importante que la ofensiva. Sin embargo, uno de los mitos de una gran defensa, es que los jugadores deben ser rápidos si desean ser efectivos. En realidad, la mejor defensa se juega con anticipación y conocimiento de lo que está pasando a tus alrededores, el buen balance del cuerpo y los fundamentos básicos. La buena defensa también requiere un gran esfuerzo.
¿Quieres Algún Ejemplo?
El ex-estrella de los Boston Celtics Bill Russell es conocido como uno de los mejores jugadores defensivos de todos los tiempos. Russell no fue un gran anotador durante su carrera y sólo medía 2,05 mts (6’9” pies) de altura, pero igualmente es considerado como la razón principal por la cual los Celtics ganaron 11 campeonatos en 12 años. Russell era tan dominante como defensor y rebotero, que no tenía la necesidad de anotar mucho para que los Celtics dominaran como equipo.
LA POSICIÓN CORRECTA
Para mantener tu cuerpo balanceado y listo para moverte, debes doblar las rodillas, agacharte y mantenerte en puntas de pie. Si estás parado sobre la planta de tus pies o en los talones, no te podrás mover con la rapidez necesaria para frenar a tu rival. Mantén tus pies extendidos a la distancia de tus hombros, dobla levemente las rodillas y manténte agachado. Si tus pies están muy juntos, no podrás moverte rápidamente en ninguna dirección.
USA LAS MANOS Y LOS PIES EN LA DEFENSA
Una vez que estés en tu posición, la marca generalmente se hace usando las manos y los pies. Cuando el jugador ofensivo está dominado el balón, mantén una mano bajo en el balón y la otra mano en una posición alta para poder evitar que tome un lanzamiento o un pase. Cuando el jugador ofensivo pare de dominar el balón, debes levantar ambas manos y colocárselas arriba de él o ella. También debes hacer lo mismo cuando el rival al que estás marcando no tiene el balón (dos manos hacia arriba para evitar que le pasen el balón).
Concéntrate en la cintura del rival que se encuentre delante de ti, especialmente si ese jugador tiene el balón. ¿Por qué? Porque la cintura no se mueve. Los ojos, cabeza, hombros y brazos pueden moverse antes de que el jugador decida elegir una dirección. Pero, la cintura debe mantenerse en un lugar hasta que el jugador se mueve. Si miras las otras partes del cuerpo, es fácil perder la posición. El jugador ofensivo puede amagar todo lo que quiere, pero no se va a mover para ningún lado si su cuerpo no se mueve. Por eso es clave que mantengas tus ojos en la cintura del rival.
Muévete con el jugador ofensivo trasladándote de lado a lado sin cruzar tus piernas. Tus pies deben pertenecer a la distancia que hay entre tus hombros y tu peso debe estar colocado en la punta de los pies. No dejes que tus pies se toquen cuando te mueves un lado a otro.
Manténte al tanto de todo lo que está ocurriendo alrededor de ti. Si el jugador al que estás defendiendo no tiene el balón, muévete unos pasos para atrás y manténte concentrado en el resto de la acción.
Siempre manténte ubicado entre tu rival y la canasta. Además, estudia al jugador que estás defendiendo. ¿Le gusta moverse sólo en una dirección todo el tiempo? ¿Qué mano prefiere usar para dominar el balón? Los jugadores jóvenes casi siempre se sienten más cómodos si dominan el balón con una de las dos manos. Trata de forzar a que el jugador use la mano menos hábil y vaya en dirección opuesta a la que siempre busca ir.