Jugar al básquetbol es un privilegio. Ser miembro de un equipo de básquetbol requiere un gran compromiso de parte tuya. Tú tienes que QUERER jugar. Pero no es difícil jugar duro.
Mejorarás si no tienes miedo de fracasar. Si no le temes al fracaso personal o al de tus compañeros de equipo, nunca deberás preocuparte de no cumplir con las expectativas establecidas. Siempre te divertirás si mantienes una sonrisa en tu cara.
El básquetbol es un juego de emociones. Es emocionante cuando te estás preparando para el partido y sales a la cancha. Trabajar junto como equipo crea confianza. Correr, saltar y tirar ayuda físicamente a que tu cuerpo esté preparado.
Convertir un lanzamiento con toda la defensa encima de ti...dar el pase perfecto…tomar un gran rebote…hacer un robo que ayude a tu equipo a ganar el partido…este es el básquetbol a su máximo nivel. No existe otro juego con tanta emoción, y tú eres parte de él. Toma el control. Asume la responsabilidad. Haz tu mejor esfuerzo y disfrútalo.