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GUÍA PARA EL ÁRBITRO: Seccion 7
Cómo Trabajar con Otros

CÓMO TRABAJAR CON EL DIRECTOR DE LA LIGA

Es importante formar una buena relación con el director de la liga o el administrador del lugar donde se realizan los juegos. Antes de la temporada, uno debe reunirse con el director de la liga para estar totalmente enterado de todas las reglas y políticas de la liga.

Mantenga una relación fluida durante la temporada. El director o administrador de su liga puede ayudarlo a solucionar cualquier cosa inesperada que pueda suceder durante un partido, como por ejemplo una grave lesión de un jugador o una mala actitud de un fanático. El director de la liga es totalmente responsable de mantener el control de la liga. Respecto a los árbitros, el director de la liga tiene tres responsabilidades básicas para con ellos: seguridad, comunicación y apoyo.

Antes de cada juego, los árbitros deben hablar las siguientes cosas con el director de la liga:

  1. Presentarse.
  2. Confirmar el calendario de juegos del día y la hora de comienzo.
  3. Preguntar dónde estará ubicado el director o administrador de la liga durante el juego, así los árbitros pueden localizarlo fácilmente.
  4. Informarle al director o administrador de la liga si ocurre algún problema poco común con un aficionado (tiran objetos a la cancha, gritan obscenidades a los contrarios, etc.), usted deberá parar el juego y llamarlos para que se ocupen del problema. Resolver el problema puede ser darle un aviso o expulsar directamente del lugar a la persona que haya causado el incidente. Esto queda a juicio del árbitro.
  5. Informarle al director o administrador de la liga si un jugador o un entrenador es expulsado, para que ayuden a mantenerlos afuera de la cancha.
  6. Agradecerle al director o administrador de la liga por su apoyo.
La importancia de mantener una comunicación fluida con el director o administrador de la liga no debe ser sobrestimada. La cooperación de ellos es necesaria para mantener de buena forma el desarrollo del juego y asegurar la seguridad de los participantes.

CÓMO TRABAJAR CON UN COLEGA

Trabajar con un colega en el arbitraje de un partido no es para nada diferente a trabajar con un colega en cualquier otra faceta de la vida. Los principios básicos son los mismos ya sea que uno está tratando con el matrimonio, ambiente laboral, amistades o un equipo. La meta es hacer que el total sea mejor que la suma de las partes. Cada individuo es responsable de hacer que el equipo o la sociedad sea mejor. Esto no es una opción, es un requerimiento.

La siguiente es una lista con algunas cosas que los árbitros pueden hacer, no sólo para ayudar como árbitro, sino para ayudar como compañero:

  1. VENIR AL JUEGO PREPARADO. Específicamente, estar preparado quiere decir estar bien física, mental y emocionalmente.
  2. SER UN LÍDER. Demostrar habilidades de liderazgo. La mejor manera de demostrar estas habilidades es haciéndolo con ejemplos. Si en determinado momento uno tiene que delegar, hágalo con autoridad, no con arrogancia.
  3. SER UN JUGADOR DE EQUIPO. Súmele sus conocimientos y experiencia al juego pero no se exceda. Sus conocimientos son la herramienta que lo hace soportar situaciones difíciles en los juegos. Si se pasa de sus habilidades se convertirá en un mal compañero.
  4. CREER Y ENSEÑARLE A SU COMPAÑERO. Ser un buen compañero quiere decir que está dispuesto y cree en su equipo. De todos modos, la confianza es una calle de doble vía. Uno la recibe cuando la brinda. Tenga confianza en las habilidades de su compañero como si fueran las suyas. Trate de que su compañero mejore para el bien del juego.
  5. SOBREPASAR PROBLEMAS. El más obvio es el ego. Déjelo antes de entrar a la cancha. Si usted cree que es más importante que el juego o su colega, nunca podrá ser un gran compañero.

CÓMO TRABAJAR CON LOS ENTRENADORES

Los entrenadores y árbitros pueden tener una relación de “adversario” por un factor muy importante: a los entrenadores les importa quien gana y a los árbitros no. Debido a que los entrenadores están luchando por su propio equipo, ellos ven el partido con un interés personal. Como consecuencia, muchas veces se apresuran a juzgar las decisiones de los árbitros como erróneas.

LA ÚLTIMA OPCIÓN
Si todo lo demás no funciona en el trato con los entrenadores (y jugadores), usted debe cobrar una falta técnica para mantener el orden y la integridad del juego junto con la autoridad del árbitro.
Sin importar como actúen los entrenadores para con los árbitros, éstos deben ayudar a los entrenadores a que traten de entender el papel del árbitro en el partido. Escuchar solicitudes legítimas, hablar con los entrenadores en momentos apropiados y mantener abiertas las líneas de comunicación es una buena ayuda para intentar que se disminuyan las diferencias.

Si usted tiene la habilidad de mantener al entrenador informado sobre situaciones raras o el razonamiento utilizado para cobrar determinadas cosas, podrá mantener al entrenador bajo control. Eso es muy importante para hacer que el entrenador esté concentrado en el desarrollo del juego y no en la actuación personal del árbitro.

Si una pregunta es razonable, contéstela. Si una pregunta razonable es seguida por comentarios sobre una jugada que pasó tres minutos antes, ponga al entrenador en su lugar gentilmente. Si él o ella no para de quejarse, simplemente no hable más con ellos.

La manera como uno dice algo tiene el mismo impacto de lo que uno está diciendo. Un árbitro que tenga la habilidad de mantener la cabeza fría en momentos difíciles estará por arriba de aquellos no puedan hacer lo mismo. Tener la habilidad de mantenerse emocionalmente alejado del juego para poder comunicarle al entrenador en un tono moderado quita cualquier duda de favoritismo. Trabaje con los entrenadores y no en contra de ellos. Es en el mejor interés de los jugadores.

CÓMO TRATAR A LOS PADRES

Los padres que asisten a los partidos tienen interés en el resultado del equipo de su hijo o hija. Los árbitros pasan a estar bajo la observación de los padres - cuando a su manera de ver el juego – los árbitros han cometido una injusticia con el equipo de su hijo o hija. El tamaño de los gimnasios y la cercanía de las tribunas donde se sientan los aficionados que típicamente se dan en las ligas juveniles, puede aumentar estas situaciones.

Aunque no se recomienda tratar con los padres cuando uno está arbitrando en cualquier nivel, las ligas juveniles son una excepción. Los jugadores generalmente están aprendiendo los fundamentos del juego y los entrenadores y árbitros que reconocen la oportunidad de jugar al básquetbol como una oportunidad para aprender pueden trabajar juntos para fomentar un ambiente positivo para todos los jugadores.

Si los jugadores tienen preguntas razonables sobre una jugada o una falta cobrada, y la oportunidad de explicársela se presenta, hágalo. Si puede ofrecerle información sobre las reglas o temas que puedan ser de interés para los padres durante situaciones en los cuales el juego no está en acción, usted será visto como una influencia positiva para el juego y los participantes.

Cuando usted está en la cancha es la autoridad. Cuando suena el silbato, lo que usted diga es lo que debe hacerse. Use su autoridad con cautela y recuerde siempre que el jugador con el cual usted está tratando es el hijo o hija de una persona. ¿Cómo le gustaría que su hijo o hija fuera tratado por otro árbitro? Siempre mantenga esto en mente y aprenderá a ganarse el respeto de los padres.

HERRAMIENTAS PARA MANEJAR UN JUEGO
Use estas herramientas de control para tratar con los padres (y entrenadores también).
  • Su Presencia . La presencia es una herramienta para venderse, así que camine con confianza y siempre con una buena postura. Cuanto más autoritario se vea, más aceptado será por la gente, y menos conflictos tendrá que resolver.
  • Señales de su Cuerpo . Considere lo que su cuerpo le dice a las personas que están observando el juego. Buenas señales (contacto visual, una mueca con su cara para que el entrenador sepa que lo escuchó, etc.) lo ayudará a tener un trato profesional con el entrenador.
  • Tono de Voz . Si usted decide hablar con un padre, la manera como lo haga tendrá un gran impacto en la respuesta que reciba. Nunca se involucre en discusiones verbales. Sea firme, mantenga firme su tono de voz y asegúrese de que lo escuchen, pero no desafíe a las personas. Use su voz para resolver situaciones complicadas, no para sumarle adrenalina a la discusión. Evite amenazas, no discuta y sea honesto.




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