A diferencia de los entrenadores en la NBA o WNBA – donde los padres de los jugadores realmente no se involucran —
dirigir a niños si requiere la participación de las madres y los padres. Comunique claramente en su primera reunión de equipo que su deseo es establecer pautas sobre cual debe ser el trato de los padres con el entrenador.
Tampoco es malo que durante el transcurso de la temporada ocasionalmente – y siempre con buenos modales - les hagas recordar a los padres que su primer prioridad es el bienestar de los niños. El mayor propósito de la temporada es que los niños aprendan a jugar al básquetbol, jueguen el conjunto, y pasen un buen rato mientras practican el deporte.
Sin embargo, habrán momentos cuando los padres se dirigirán a usted directamente con una preocupación sobre su hijo(a). El asunto puede tratarse del tiempo de juego, la posición que está jugando su hijo(a) o preguntas sobre sus estrategias ofensivas o defensivas de juego. Como entrenador, tiene que dejar que los padres expresen sus preocupaciones. Pero también puede comunicarles a los padres que hay momentos apropiados - e inapropiados- para hablar con el entrenador.
Por ejemplo, dígale a las madres y los padres que realmente no es justo para los jugadores si los padres tratan de presionarlo antes o después de un partido. Después de todo, usted está intentando concentrarse en todos los jugadores, y no sólo en uno. Es decisión suya si es que desea hablar con los padres después de los partidos. Algunos entrenadores prefieren no hablar después de los partidos ya que muchas veces los padres están con las “revoluciones por las nubes”. Otros entrenadores piensan que no hay ningún problema con las conversaciones luego de los partidos.
Muchos de los entrenadores de equipos juveniles le sugieren a los padres que llamen durante ciertas horas en ciertas noches durante la semana si es que quieren conversar con el entrenador. Este tipo de regla le permite al entrenador tener tiempo libre durante la semana sin tener que recibir llamadas de los padres. Además, si el horario de llamadas estipulado por el entrenador es uno o dos días luego de un partido, éso ayuda a que cuando los padres llamen ya estén más tranquilos y sus “revoluciones” hayan bajado.
Deje que los padres hablen durante por lo menos 5 a 10 minutos de tiempo sin interrupciones para que puedan comunicarle sus preocupaciones. Es decir, no se sienta obligado a desafiar sus pensamientos, o darle su punto de vista. La mayoría de los padres ya tienen planeado lo que quieren decir, y desean tener la oportunidad de expresar sus preocupaciones. Por lo menos se sentirán mejor luego que le comuniquen sus angustias a usted.
Cuando hayan terminado de hablar, usted debe responderle en una manera positiva y sin crear polémicas. Lo último que desea es que la conversación se convierta en un fuerte debate. Es su responsabilidad de que ésto no suceda. ¿Por qué? Porque usted tiene la posición, autoridad, y perspectiva para asegurar que las cosas no pierdan el control.
La mejor manera de terminar estas situaciones que a veces pueden ser muy volátiles es diciéndole al padre, “Bueno, gracias, Sr. Smith. Entiendo sus preocupaciones sobre Jody, y veré lo que puedo hacer para mejorar la situación. Tenga en cuenta que no le puedo dar ninguna garantía, pero definitivamente investigaré el asunto.”
Éso es lo único que tiene que decir. Y por supuesto, trate de averiguar lo que se puede hacer para realmente ayudar a Jody.