El primer paso es aprender las reglas y políticas de su liga. Si bien ésto puede parecer muy simple, es necesario que entienda que en muchas ligas juveniles, las reglas de juego se adaptan a la edad del jugador. Pueden existir reglas específicas relacionadas al tiempo de juego o los tipos de defensas que se pueden jugar. Como el entrenador del equipo, es esencial que asista a las reuniones de pretemporada y que lea y entienda las reglas de la liga. (¡Asegúrese que sus asistentes también entiendan las reglas!)
Hablando de los asistentes del entrenador, debe comprender que serán sumamente importantes a medida que la temporada vaya transcurriendo. Además de asistir en la organización de las sesiones de prácticas y las estrategias de juego, ellos también pueden ser una gran ayuda para usted y los jugadores. Muchas veces los niños (y ocasionalmente sus padres) se acercarán en primera instancia a un asistente con un problema o una duda. Eso está bien, sólo debe estar seguro que haya una línea de comunicación abierta entre usted y sus asistentes. Como entrenador, nunca debe ser el último en enterarse sobre un problema con uno de sus jugadores.
Su equipo también puede contar con un padre que voluntariamentehaga llamadas telefónicas sobre cambios en el calendario del equipo, se encargue de que el equipo tenga refrescos para los partidos, organice la fiesta del equipo tras el final de la temporada, y otras cosas de esa índole. Un voluntario que se ocupe de esas cosas le ahorrará una enorme cantidad de tiempo en trabajo adicional que le permitirá pasar más horas concentrándose en las tácticas de juego y entrenamiento.
La reunión más importante del equipo durante la temporada debe llevarse a cabo antes de la primera práctica del equipo. Asegúrese de que los padres estén al tanto que la presencia de los jugadores en esta reunión es ¡obligatoria! Si un padre no puede asistir a esta reunión, asegúrese de tener una conversación telefónica en detalle con el padre antes de la primera práctica. Aproveche esa reunión para presentarle a todos los padres que hayan asistido a todo su equipo de entrenadores y voluntarios que vayan a trabajar con el equipo durante la temporada. Debe tener preparado una lista con todos los números telefónicos del cuerpo técnico y cualquier regla de la liga que vaya a afectar a su equipo o la filosofía que usted utilizará como entrenador.
Esta puede ser la única vez durante toda la temporada que usted tenga la posibilidad de hablar sobre las expectativas personales, como también la de los padres. Genere planillas con el calendario del equipo, plantel de jugadores (junto con los nombres completos y números telefónicos de los padres), e instrucciones sobre como llegar a los lugares donde se jugarán los partidos en calidad de visitante. Infórmele a los padres a que hora deben estar presentes los jugadores para los partidos y entrenamientos. Si tiene uniformes para repartir, aproveche esta oportunidad para hacerlo.
Esta reunión debe durar como máximo entre 20-30 minutos. La reunión debe ser rápida y precisa. Por último, debe preguntar si alguno de los niños tiene alguna condición médica de la cual usted deba estar al tanto en caso que haya una emergencia. Es su responsabilidad tener todos los detalles necesarios sobre como mantener bajo control cualquier tipo de circunstancias que se presenten durante un entrenamiento o partido.
Cómo actuar si usted es el entrenador del equipo donde juega su propio hijo. Esta bien, no hay problema siempre y cuando cumpla con un par de sugerencias. Primero, pregúntele a su hijo o hija si ellos no tienen problema en que usted sea el entrenador. La mayoría de las veces, a los niños les encanta la idea de que su padre o madre sea quien dirige a su equipo. Pero en otros casos, el niño quizás no se siente muy cómodo. Si ésto ocurre, usted puede preguntarle a su hijo o hija por qué no se siente cómodo, pero la decisión final debe ser tomada por él o ella. Al fin de cuentas, es el equipo de ellos, no el suyo.
Asumiendo que a su hijo le guste la idea de que usted sea su entrenador, debe aclararle que lo tratará igual al resto de los jugadores en el equipo. No habrá favores especiales o tiempo extra de juego sólo porque es su hijo o hija. Debe ser muy claro en ésto y cumplir con esta regla en todo momento.
En algunas instancias, los entrenadores de equipos juveniles se van de un extremo al otro haciendo que su hijo trabaje más duro que el resto, o le dan más indicaciones que a los demás jugadores como una manera de borrar cualquier duda de favoritismo que pueda existir. (“Bien, todos corran cinco vueltas alrededor del gimnasio excepto Mike, tú corre 10 vueltas”). Este no es el trato justo, especialmente ya que el entrenador debe tratar a todos sus jugadores de la misma manera. Siempre debe estar muy consciente de ésto, porque si le exige demasiado, puede resultar que su hijo o hija no quiera seguir formando parte del equipo.
Como entrenador, usted debe construir una relación sólida con cada miembro del equipo. Esto puede obtenerse rápidamente conociendo el nombre de cada jugador lo más rápido posible. Luego, durante las prácticas, asegúrese de pasar un rato con cada jugador. Llámelos por su nombre, y resalte sinceramente las cosas que están haciendo bien. En caso que su equipo esté formado por niños muy pequeños, una buena idea es pegarles etiquetas con su nombre para facilitar que todos se conozcan rápidamente.
“Dirigir mientras uno camina” es una buena manera de establecer una buena relación con cada jugador, y cuanto más lo haga, más cómodos se sentirán sus jugadores. Debe asegurarse de que se cumplan las reglas del equipo, como por ejemplo estar en hora para los compromisos o que los jugadores no hablen mientras el entrenador está dando indicaciones. Pero cuanto más rápido entienda las diferencias entre cada joven, más fácil le será motivar a cada uno de sus jugadores.
“EL PIZARRÓN DE LA CANCHA” – Este instrumento es una herramienta muy popular para demostrarle a sus jugadores como realizar ejercicios durante el entrenamiento o dar indicaciones en los partidos.
“EL SILBATO” - Es muy bueno siempre y cuando no abuse de su uso. Puede ser una herramienta muy efectiva para manejar los entrenamientos, pero si lo usa en forma excesiva puede perder su efecto.