Adelman sabe que los Timberwolves serán su último y gran reto

BALONCESTO NBA

Redacción EE.UU., 29 sep (EFE).- El veterano entrenador Rick Adelman no tiene todavía en su poder un título de liga y es consciente que su última oportunidad será cuando esta temporada, si al final hay competición, comience una nueva y quizás la última etapa de reconstrucción en su dilatada trayectoria profesional.

La anterior que comenzó con los Rockets de Houston no fue posible el título porque las lesiones diezmaron al equipo tejano y especialmente a los dos jugadores franquicias con los que pensaba luchar por el título como fueron el expívot chino Yao Ming y el escolta Tracy McGrady.

Sin embargo, el no haber conseguido su objetivo en Houston y salir por la puerta de atrás después de chocar con la gerencia del equipo no le desanimó en su convencimiento que todavía le quedaban enseñanzas que ofrecer dentro de la NBA y después de ser candidato a varios puestos al final su nuevo destino ha sido Minneapolis.

La mayoría pensó que iba a esperar el momento oportuno con un equipo veterano a punto de ir detrás de un título de la NBA que se le ha escapado durante más de 20 años porque a sus equipos ganadores lo único que les faltó fue el tener a un gran estrella.

Nada de eso sucedió, por el contrario, Adelman, a sus 65 años, aceptó el cargo de reconstruir nada menos a uno de los peores equipos de la NBA en las últimas temporadas, como son los Timberwolves de Minnesota, que gracias a esa condición ya se han convertido en su gran y último reto como entrenador.

Adelman, durante su presentación oficial como entrenador, admitió que es consciente que llega a un equipo que en las dos últimas temporadas perdió nada menos que 132 partidos de la mano del extécnico Kurt Rambis, discípulo del legendario Phil Jackson.

Pero también que se va a encontrar con una plantilla de jóvenes con un gran talento y margen para poderse desarrollar con grandes estrellas dentro de la NBA.

"Me quedé mirando a este grupo y pensé, esto podría ser una situación muy buena con los jóvenes que tienen y el talento con el que cuentan", señaló Adelman. "Uno nunca sabe lo que puede hacer y sentí que era un gran reto, así que decidí que es un buen lugar para aceptar el desafío y tratar de cambiar el rumbo de las cosas".

El veterano entrenador reconoció que su objetivo tras dejar a los Rockets era tomarse un año sabático como había hecho entre otros proyectos que había trabajado, pero la paciencia que tuvieron los Timberwolves para darle tiempo a pensar jugó en su favor.

El presidente de los Timberwolves, David Kahn, había apostado por Adelman, y aunque tenía otros nombres en la lista de posibles candidatos al cargo, el veterano entrenador era su debilidad.

"Sentí que la última cosa que necesitaba era presionarlo y mi compromiso fue no llamarlo en mucho tiempo y cuando lo hiciese sólo para conocer en que punto estaba su valoración de la oferta", explicó Kahn.

El transcurrir del tiempo y el hecho que no se dio la posibilidad de haber fichado con Los Ángeles Lakers generó que Adelman estudiase con más detenimiento la plantilla que iba a tener si aceptaba el cargo de los Timberwolves y algo le dijo que era un reto que debía aceptar.

Adelman, octavo en la lista de victorias como entrenador profesional con 945 y que ha dirigido un equipo a los playoffs 16 veces, incluyendo dos apariciones en las finales de NBA con los Portland Trail Blazers, dio el "si" para convertirse en el técnico de más prestigio que llega a los Timberwolves.

"Su presencia aquí, debido a su éxito, crea un aura de confianza que se deposita en toda nuestra organización", admitió Kahn. "Ya somos unos ganadores".

Debido al cierre patronal, Adelman no pudo hablar específicamente acerca de cómo los jugadores encabezados por el ala-pívot Kevin Love, al que conoce desde que era un adolescente porque iba con su hijo en Portland (Oregón) al mismo colegio, el base español Ricky Rubio y el novato, segunda selección, el alero Derrick Williams se ajustarán a su sistema.

Adelman sí pudo decir y garantizar que el equipo tiene mucho que aprender, pero cuenta con el talento suficiente para asimilar todo tipo de enseñanzas.

El veterano entrenador recordó con cariño cómo trabajó con unos cuantos jugadores jóvenes y sin experiencia en sus últimas temporadas en Houston y la forma en que esa experiencia lo dejó lleno de energía y más abiertos a la idea de enseñar de nuevo.

Adelman también desmintió los informes periodísticos en los que se dijo que había aceptado el cargo a pesar de no caerle bien Kahn, al que conoce desde hace 20 años cuando éste era redactor deportivo con el periódico local de Portland, "The Oregonian".

Ambos dijeron que la comunicación entre ambos en el apartado deportivo y de baloncesto será "perfecta" y "positiva" para el equipo.

Kahn reconoció que la comunicación con Rambis, quien fue despedido a principios de este verano, había sido un problema, sin que entrase en más detalles del conflicto de mala comunicación que siempre mantuvieron.

Adelman antes de concluir la rueda de prensa dio su primera lección y no precisamente de baloncesto sino de experiencia al recordar con diplomacia que a la hora de tomar decisiones dentro de una buena organización todos los responsables deben colocarse en la misma "página", auténtica asignatura pendiente de Kahn.