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Cuando Andrei Kirilenko llegó a la NBA en el 2001, nadie sabía qué hacer con él. Dos años antes, los Utah Jazz lo habían seleccionado en la primera ronda, pasando a ser el primer jugador ruso y el europeo más joven en lograrlo. Su carrera en el básquet profesional de Rusia, que comenzara cuando tenía 15 años, le sirvió para mantenerse apartado de la locura del periodismo especializado de Estados Unidos. Y así fue como llegó este muchacho delgado, con el cabello en punta y un juego que no resultaba para nada típico. No parecía probable que el gusto de Kirilenko por el juego bajo los postes que exhibiera en la Liga Rusa pudiera sobrevivir en la NBA, donde cuerpos de 102 kilos normalmente rebotan como muñecas de trapo. Kirilenko terminó esa temporada como el líder de los Utah Jazz en anotaciones (16,2), rebotes (8,1), robos (1,92), bloqueos (2,76) y minutos jugados por partido (37,1). Tuvo el honor de ser incluido dos veces en los Segundos Equipos con Mejor Defensa de la NBA y lideró la Liga con 3,32 bloqueos por partido en la temporada 2004-05. Este año también alcanzó dos veces los 5 x 5 durante la temporada, al registrar un cinco en cada una de las categorías estadísticas positivas, y se transformó en el sueño de todo propietario de fantasía. Esta temporada Kirilenko promedia 15,7 puntos, 8,4 rebotes, 4,1 asistencias, 2,81 bloqueos y 1,62 robos por partido, demostrando que realmente puede hacer de todo: como romper con las convenciones, soportar los fríos inviernos y ser el icono del que toda Rusia puede estar orgullosa.
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Pero Kirilenko era duro y tenaz. Recuerden que creció en Moscú, donde los fríos inviernos también lo son. Bloqueó lanzamientos, se tiró de cabeza para recuperar pelotas perdidas y robó balones, demostrando ser en toda la cancha tan determinante como la “AK-47”, la poderosa arma rusa. Y es que Kirilenko no sólo era diferente - era un reflejo de su lugar de origen. Y tal sitio nunca produjo a nadie tan bueno como él.
En apenas su tercer temporada en la liga, Kirilenko se transformó en el primer ruso en participar en el Juego de las Estrellas de la NBA. El joven de 22 años relativizó la diferencia en su enfoque del juego frente a los demás jugadores de la elite de la Liga al decir justo antes de los 48 minutos de pura adrenalina: "todos dicen que no necesito usar la defensiva en el Juego de las Estrellas, pero así es como yo juego”.
