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Fernando Medina NBAE/Getty Images |
Nenê siempre lo recuerda. Durante su juventud, transcurrida en Sao Carlos, Brasil, este futuro jugador de la NBA distó mucho de contar con todas las ventajas. Los gimnasios con aire acondicionado y pisos relucientes de madera, tableros de vidrio y lo último en confort no eran moneda corriente en esta región, fundada a mediados de 1800 durante la “Época Dorada del Café”. Tampoco existían las canchas de asfalto ni los aros de básquet al aire libre. No, el camino tradicional al estrellato en la NBA no se aplicaba a Nenê, pues en su caso jugar al básquet a menudo implicaba dos aros improvisados, ubicados cada uno sobre un vehículo estacionado en un predio vacío. En este país dominado por el fútbol, si querías jugar al deporte que amabas tenías que ingeniártelas solo.
Estas condiciones desfavorables ciertamente ocasionaron más de un desafío, pero fueron las brillantes enseñanzas de ciertas personas como Nivaldo Meneghelli, un entrenador brasilero, quien enseñó al joven Maybyner “Nenê” Hilario las sutilezas del juego, las que finalmente prevalecieron. Es posible que los medios no siempre estuvieran presentes, pero el aliento era incesante.
“Crecí con un gran respaldo externo,” nos comentó Nenê. “Mi familia no siempre podía seguir el ritmo de mi apetito o del talle de mis zapatillas, pues ambos parecían aumentar exponencialmente.”
Al igual que su juego. Si bien el delantero centro de 2,10 metros continuó mejorando astronómicamente y fue elegido séptimo en el Draft de la NBA de 2002, las lecciones que aprendió en su niñez y la generosidad de los demás inspiraron a este jugador, hoy en su tercera temporada en la Liga, a devolver el favor - por diez.
“De la misma manera en que me respaldaron cuando era joven y siguen respaldándome de otras maneras hoy día, yo también quiero ayudar de todas las maneras posibles para darle la oportunidad a otros niños para que usen y apliquen los talentos que Dios les dio. Todos los atletas tenemos la obligación de retribuir. Nuestro trabajo es compensado con creces y nosotros debemos respaldar nuestras raíces de la mejor manera posible.”
Si bien gracias al básquet Nenê goza ahora de una vida con la que ni siquiera soñaba cuando era niño, está utilizando al juego para inspirar a otros en su ciudad natal a alcanzar nuevas alturas, ya sea dentro o fuera de la cancha. En su tercera temporada en la NBA, lidera la construcción de un centro comunitario en Sao Carlos, que quiere inaugurar en la segunda mitad de 2006.
“Ya se completó la fase inicial, que normalmente es la más tediosa, y es la que involucra toda la documentación,” comentó Nenê. “La segunda fase de creación de los cimientos para la obra comenzará este año, así como la estructura inicial del centro. El proyecto completo depende de los fondos, pero creo que una parte importante estará finalizada en el próximo año y medio. Este tipo de proyectos lleva bastante tiempo en mi país.”
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| Elsa/NBAE/Getty Images |
Nenê explicó que el centro estará dividido en tres áreas, una contará con una villa comunitaria equipada con cancha al aire libre, cafetería, sala de cine y salón para banquetes; la segunda incluirá una cancha de fútbol y destacó la tercera, que será un centro de entrenamiento con canchas multipropósito, gimnasios, dormitorios y aulas.
La generosidad de Nenê no termina con el centro juvenil. Como el básquet no existe a nivel de las escuelas secundarias en Brasil, Nenê está comenzando su propia liga, la Copa Nenê, que dará comienzo en la segunda mitad de 2005.
“La infraestructura atlética de las escuelas secundarias de Norteamérica es excelente,” comentó Nenê. “Es algo que probablemente se da por sentado porque siempre existió. Me gustaría intentar desarrollar este concepto en Brasil. Nuestra actual estructura de atletismo está basada en los clubes deportivos. Existe el atletismo a nivel escuelas secundarias, pero está muy subdesarrollado. Realmente creo que esto ayudaría a que los niños continúen en la escuela y estudien mientras juegan en vez de que solo jueguen.”
Si bien la estrella del equipo nacional de Brasil no ha olvidado cuánto le costaba encontrar un lugar donde jugar cuando era niño, espera poder seguir contribuyendo al crecimiento de la popularidad de la NBA en su país.
“La popularidad de la NBA y del deporte ha aumentado desde que comenzamos,” agregó Nenê, uno de los cuatro brasileros que actualmente juegan en la NBA. “Pero creo que todavía queda mucho por hacer en mi país para que el deporte crezca en talento y en popularidad. Para que el deporte crezca, nuestro equipo nacional también tiene que tener mejores rendimientos a nivel internacional.”
Gracias a los esfuerzos y las oportunidades que genera Nenê, no sólo el futuro del básquet en Brasil cuenta con un futuro brillante, sino que nunca será tan fácil encontrar un lugar donde jugar en Sao Carlos.
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