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Philadelphia 108, Milwaukee 91 -- en Philadelphia
Por primera vez desde 1983, los Philadelphia 76ers consiguieron clasificar para las Finales de la NBA tras derrotar como locales en el séptimo y definitorio encuentro de las Finales del Este a los Milwaukee Bucks por 108 a 91.
Allen Iverson volvió a convertirse en la figura del encuentro tras conseguir 44 puntos, siete asistencias y seis rebotes para los Sixers. La otra gran figura del equipo fue el centro Dikembe Mutombo, quien aportó 23 puntos, 19 rebotes y siete bloqueos y fue una potencia en la zona pintada para su equipo.
Los 76ers mantuvieron la ventaja en el marcador durante casi todo el partido, pero cuando el delantero Ray Allen de los Bucks tuvo que dejar el campo en el tercer cuarto por una lesión en su rodilla, los Sixers tomaron las riendas del partido y no tuvieron necesidad de mirar más hacia atrás.
Cuando Allen regresó al campo, los Sixers habían extendido la diferencia a 12 puntos, algo que para Milwaukee fue imposible de acortar en el tiempo que restaba para finalizar el encuentro.
Ray Allen fue el máximo anotador de los Bucks con 26 puntos, mientras que los otros dos pilares del equipo, Glenn Robinson y Sam Cassell, aportaron 24 y 20, respectivamente. De todas formas, Philadelphia hizo más méritos para llevarse el triunfo, ya que sus jugadores lucharon todas las pelotas divididas como si fueran la última del partido, fueron a los rebotes ofensivos con más determinación creando más de una oportunidad en cada tiro, y lograron que los jugadores de Milwaukee tuvieran que trabajar al máximo para poder anotar.
Si bien la base del triunfo de Philly estuvo en Iverson y Mutombo, los aportes de Aaron McKie (10 puntos y 13 asistencias) y del novato Raja Bell, quien convirtió 10 puntos en el segundo cuarto que ayudaron a los 76ers a conseguir una carrera de 21-6 luego de su ingreso al campo.
Los últimos minutos del partido fueron una fiesta inolvidable para los aficionados que llenaron el First Union Center. Al canto de "Beat L.A." (Derrotemos a L.A.), los fanáticos de los Sixers fueron despidiendo a los titulares mientras ellos iban siendo sustituidos por los suplentes al final del partido para recibir los aplausos del público.
Cuando le tocó el turno a Iverson a 42 segundos del final, la estrella de los 76ers corrió a través de toda la cancha con la mano en su oreja demostrando que quería escuchar el delirio del público, y luego saltó y se abrazó con el entrenador Larry Brown para festejar el primer pasaje de la carrera de ambos a las NBA Finals del 2001.
El primer juego de la serie contra los Los Angeles Lakers, quienes llegarán con 10 días de descanso, será el miércoles a las 21:00 horas (de la costa este, EE.UU.) en Los Angeles.
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