![]() |
![]() |
![]() |
Índice |
Resultados |
Historia
![]() |
||
| Finales de la NBA del 2001 | ||
Por Alejandro Pérez; Clarín, Argentina.
Los estadounidenses, creadores y estudiosos del básquetbol, impusieron hace ya muchos años un principio que a pesar del tiempo mantiene una vigencia casi irrefutable. Ese pensamiento argumenta que "no existe un gran equipo sin un buen base armador y un buen centro". Es cierto, sí, que hubo y habrá excepciones que pasen por alto. Sin ir demasiado lejos, Chicago dominó la NBA en la década pasada sin contar en esas dos posiciones a grandes figuras. Pero el aporte de Michael Jordan era tan inmenso, tan fuera de la lógica humana, que alcanzaba para cubrir aquellas carencias. Después, todos los equipos que marcaron una época en la NBA tuvieron nombres destacados en esas posiciones. Pero aun aceptando esta sentencia habría que reconocer también que han sido sobre todo los hombres altos los señalados para marcar diferencias y los que contaron con esa clase de jugadores salieron beneficiados. Y ese condimento volverá a estar presente en la serie final de la NBA que enfrenta a Los Angeles Lakers y Philadelphia 76ers.
Un repaso de lo que sucedió en las últimas décadas en la competencia de básquetbol más poderosa del mundo confirma como indiscutible el protagonismo de los centros o pivotes. Mirando hacia atrás, San Antonio conoció la gloria cuando unión a David Robinson y Tim Duncan, Houston se apoyó en Hakeem Olajuwon para dominar en ausencia de Jordan. Los mismos Lakers escribieron las páginas más espectaculares de esta competencia con Kareem Abdul Jabbar y su mítico gancho cielo, Boston también hizo historia con el silencioso y trabajador Robert Parish, mientras antes tuvieron su esplendor fugaz Seattle con Jack Sikma, Washington con la potente dupla Elvin Hayes-Wes Unseld y Portland con el rocoso Bill Walton. Apenas Detroit necesitó de una extraña combinación entre Bill Laimbeer, James Edwards y Dennis Rodman para cortar el reinado de los Lakers a fines de los 80.
Resulta obvio resaltar el valor táctico que tiene en el básquetbol de esta época controlar el juego en la zona pintada. Ganar posiciones allí significa dañar al rival y acercarse al triunfo. Por eso el enfrentamiento que protagonicen Shaquille O'Neal y Dikembe Mutombo será fundamental en la serie. El propio entrenador de Los Angeles, Phil Jackson, lo toma como la gran clave de la final, por encima del apasionante duelo que también propondrán Kobe Bryant y Allen Iverson.
Un análisis primario ubica con ventaja para imponerse bajo el cesto al centro de los Lakers, de 29 años, 2,16 metros de altura y 143 kilos de peso. O'Neal es hoy, sin temor a exagerar, el hombre más desequilibrante de la NBA. El más capacitado para llevar, por sí solo, al triunfo a un equipo. Además, esta serie lo encuentra en su punto óptimo de rendimiento. Durante la fase regular (28,7 puntos, 12,7 rebotes, 2,8 bloqueos y un 57,2% en tiros de cancha de promedio)demostró, sobre todo en la parte final, que es él el hombre sobre el que debe apoyarse su equipo. A la hora de los playoffs (29,3 puntos y 15,3 rebotes) no tuvo piedad y humilló a Rasheed Wallace, Sabonis, Divac, Webber, Duncan y Robinson con igual contundencia.
Enfrente, y algo opacado por el fulgor que provoca Iverson, estará esperándolo Mutombo, a días de cumplir 35 años, con 2,18 metros y 119 kilos. El pivote africano pareció amoldarse rápidamente al traspaso desde Atlanta a mitad de temporada, completando 26 juegos de fase regular en los Sixers con pormedios de 17, puntos, 12,4 rebotes, 2,5 bloqueos y un 49,5% de eficacia en tiros de cancha. En los playoffs mejoró su rendimiento (13,1 puntos, 14,2 rebotes y 3,4 bloqueos) y se convirtió en el complemento ideal para Iverson.
Poco hay para argumentar sobre choques recientes entre O'Neal y Mutombo, ya que esta temporada el pivote surgido de la Universidad de Georgetown no estuvo en ninguno de los dos partidos, en los que Lakers y Sixers se repartieron victorias. Sí hay una estadística favorable a O'Neal de temporadas anteriores, en las que cosechó 10 triunfos en 12 partidos totales, y un 4-1 con que en 1996 Orlando, por entonces equipo de Shaq, eliminó al Atlanta de Mutombo en la semifinal del Este.
A pesar de su reciente nominación como mejor defensor de la NBA, Mutombo tendrá problemas para contener a O'Neal. Si Larry Brown apela a doblar su defensa, eso puede ser bien aprovechado por Bryant, Fischer o Fox. Además, otro tema que despertará comentarios será las polémicas faltas que O'Neal reclama que le cobren a sus marcadores, muchos de los cuales no dudan en contenerlo de manera antirreglamentaria. Otros factores también podrán influir en este duelo. Shaquille tiene más experiencia en finales (ya jugó la de 1996 y la del pasado torneo), mientras que Mutombo debutará en el momento culminante. También pueden pesar los acompañantes de uno y otro en el juego interior. Si bien la sapiencia del veterano Horace Grant (6,4 puntos y 6,2 rebotes en playoffs) es un buen aporte, parece que Shaq se siente más cómodo con Robert Horry (4,7 puntos y 3,5 rebotes) como alero fuerte, ya que este se aleja del cesto y le limpia la pintura para moverse con comodidad. Mutombo se rodea de Tyrone Hill (7,4 puntos y 7,5 rebotes) y en menor medida de Todd MacCulloch (3,3 y 1,7) y Matt Geiger (1,7 y 1,9).
O'Neal es el amplio favorito a ganar esa batalla que puede llevar a los Lakers al triunfo final. Sin embargo Mutombo no dejará pasar esta oportunidad única sobre el final de su carrera. En definitiva, otro atrapante motivo para seguir de cerca la final entre los Lakers y Philadelphia.

RSS Feeds




RSS Feeds
NBA.COM is part of the Turner Sports and Entertainment Digital Network