NEW JERSEY (10 de junio 2003) – El argentino Emanuel Ginóbili es uno de los jugadores más perseguidos por la prensa internacional en estas NBA Finals 2003. Luego de su determinante actuación en el tercer juego en el que los Spurs vencieron a los Nets, Manu sigue acaparando elogios y los reporteros del mundo quieren conocer su opinión sobre algunos temas.


Ginóbili se atreve a lanzar a pesar de la fuerte marcación de Collins.
NBAE/Getty Images
Aquí te presentamos algunas de sus respuestas antes del cuarto juego del miércoles en New Jersey:

Hace cinco años los jugadores europeos eran la novedad en la liga. ¿Este es el comienzo de la llegada de los suramericanos a la NBA?
Al menos tres argentinos juegan aquí (por él, Juan Sánchez y Rubén Wolkowiski). Pero hay algunos problemas de contratos y probablemente algunos puedan venir. Es solo el comienzo.

Tú jugaste en Suramérica, luego en Europa y finalmente en la NBA. ¿Habrá un momento en el que los jugadores llegarán directamente de Argentina?
Sucedió con Wolkowyski quien estuvo con Boston durante esta temporada. La verdad no es usual y la liga Argentina tiene algunos problemas. Cuando eres joven y quieres triunfar tienes que ir directamente a Europa. Luego de eso tienes la oportunidad de estar en un mejor nivel competitivo y luego tienes la opción de venir acá. No es común y creo que no sucederá mucho.

¿Se puede comparar la presión de las finales de la NBA con los grandes juegos internacionales que has tenido con Argentina?
No hay mucha diferencia. El principio es el mismo: quieres ganar y triunfar. Quieres obtener el trofeo porque has trabajado muy duro y sientes la responsabilidad de hacer lo mejor. Aquí hay más prensa y mucha más gente observándote, pero creo que le presión está en cada persona pues si la liga italiana era importante para ti tienes la misma presión acá.

¿Qué recuerdas del triunfo sobre Estados Unidos en el Mundial de Indianápolis?
Fue algo grande. No sentimos la misma presión que tuvimos en otros juegos. Nos sentimos muy bien. Tuvimos un gran grupo de jugadores que estuvimos juntos por mucho tiempo. Sabíamos que había presión por la responsabilidad de ser quizás el mejor equipo argentino de todos los tiempos. No era fácil ver a nuestra gente feliz en esa época así que necesitábamos ganar.