Bienvenidos a la sección de Blog Squad en Español, una colección de artículos de opinión, de periodistas, artistas y especialistas en básquetbol alrededor del mundo, quienes han querido compartir sus pensamientos acerca de la NBA. Aquí podrás consultar las columnas de opinión de cada uno de nuestros invitados especiales.

Los puntos de vista expresados en Blog Squad en Español representan únicamente la visión de quienes escriben en ella. No representan la posición de la NBA.com/español, de la NBA o de alguno de los equipos de la liga.

Nassim Molina
Radio Sonora y Telemax
Reportero de radio y televisión especialista en basketball. Desde 1996 cubre la NBA y dentro de los eventos especiales que ha cubierto se encuentran los NBA Playoffs, Juegos de Estrellas, el Super Bowl XXXVIII y los Juegos Olímpicos de Atenas. Dos veces ganador del Premio Estatal de Periodismo en Sonora y fue nombrado en el 2004 el Cronista Deportivo del Año en su Estado.:

¿Ahora sí calentarán los soles?

Publicado por Nassim Molina Abril 30 del 2007 5:58 PM

Llegó el momento de temporada que ningún fanático quiere perderse. En los playoffs todo puede suceder: el campeón quedar fuera a las primeras de cambio, el último sembrado llegar hasta las finales o el favorito hacer válidos los pronósticos y coronarse campeón.

Desde el principio de temporada se podía predecir que Miami difícilmente refrendaría su título. Las lesiones del Shaq y Wade reafirmaron esa sospecha y, al final del camino, los pronósticos fueron como se esperaban, pero demasiado rápido.

Con su victoria sobre el Heat, Chicago, que desde la época de Michael Jordan no ganaba una serie de postemporada no llegaba a segunda ronda, ahora tendrá que enfrentar a Detroit.

Aunque se ve difícil la tarea, si pudieron con Miami, tal vez puedan con los Pistons y continúen su camino por llegar a lucha por el campeonato. Pero eso sólo el tiempo lo decidirá.

Sin embargo, yo me quedo con Phoenix. Los Suns han sido más consistentes que ningún equipo en los últimos años. El dos-veces ganador del MVP, Steve Nash podría conseguir su tercer trofeo consecutivo, pero de nada le valdría si no puede llevar a su equipo a la cúspide del “Monte Olimpo” de la NBA.

De seguro, el sudafricano-canadiense, cambiaría todo por ser campeón de la NBA y, en este año, lo tiene en sus manos.

Conoce perfectamente a Dallas (a quienes ya le han ganado) y a los Spurs, por lo que una derrota más sería inadmisible. Si tuviera que inclinarme por un equipo, en este punto (como desde el inicio de temporada) lo haría por Phoenix, no sólo por su espectacular estilo de juego, sino porque es una organización que se ha mantenido en el mismo nivel desde hace años y eso, créamelo, no es fácil.

Los bajaron de la nube
Publicado por Nassim Molina, Junio 19 del 2006 a las 11:44 p.m

A los Mavericks de Dallas los bajaron de la nube en la que andaban. Cuando prácticamente estaban acariciando el trofeo Larry O’Brien, se dieron cuenta que tenían que ganar sus partidos en Miami y, en esta ocasión, el Heat les dio una bienvenida que todavía los tiene cimbrados.

Miami no estaba dispuesto a morir tan rápido, y menos, en su propia duela. Después de un par de encuentros desastrosos en los que no mostraron ningún tipo de fortaleza y cayeron sin poner siquiera las manos, arribaron al American Airlines Arena con el objetivo primario de ganar el partido número tres para reducir la ventaja –entonces de dos juegos- que tenían los campeones del Oeste.

Ganaron entonces su primer partido de las Finales. Después el segundo y entonces llegó el tercero. Paradójicamente, el equipo que llegó prácticamente desahuciado hoy día está a una victoria de ser el mejor de la NBA.

Dicen que los buenos jugadores se vuelven grandes sólo hasta que son llevados al límite y en esta Final Wade ha llegado más allá. No es un secreto que Shaq dejó de ser el líder del Heat en el momento que aceptó que el futuro de esa organización y sobre quien pesa la mayor responsabilidad es Dwyane Wade.

Enfermo y con síntomas de sinusitis, Wade jugó lo mejor que pudo en los dos primeros compromisos hasta que recuperó su confianza y terminó por darle la victoria a su equipo en el quinto encuentro de la serie y con ello, la ventaja en la serie al mejor de siete compromisos.

De ganar este martes, el Heat será campeón por primera vez en su historia y Wade se llevaría con toda justicia el trofeo de MVP. En contraparte, de caer, se forzaría a un séptimo y definitivo encuentro de la serie que, para los fanáticos, sería lo más emocionante porque en un solo encuentro se disputaría toda la temporada que en este punto, para los Mavericks está en la línea.

Lo hecho por el coach Avery Johnson es de reconocerse pero al parecer la experiencia de Pat Riley terminará por imponerse. A fin de cuentas el ex entrenador de los Lakers ha estado ocho veces antes en las Finales y tiene cuatro títulos en su haber, por lo que está ansioso de regresar a lo más alto en la NBA después de su travesía como directivo, posición en la que no ha estado nada mal el bien llamado “hombre elegancia”.

Quizás las dos escuadras que están disputando el campeonato dentro de la liga de basketball más importante del planeta no tengan mucha historia e, incluso, están disputando su primera final, pero no hay que olvidar que todas las dinastías iniciaron ganando el primer título, y este año por lo pronto habrá un novato levantando el ansiado trofeo. ¿Será el inicio de una dinastía? Eso sólo el tiempo lo dirá.

Un fenómeno llamado Kobe
Es domingo por la noche. Después de un día bastante activo en el mundo deportivo, con los equipos definidos para el Súper Tazón, nada mejor para terminar el fin de semana que un partido de la NBA.

En su estadio, los Lakers, que han perdido sus dos anteriores encuentros, se disponen a enfrentar a los Raptors de Toronto; un equipo de media tabla que se presenta como rival no tan difícil de vencer.

El encuentro comienza y es la escuadra canadiense la que toma la alternativa. Por más que intentan, los angelinos no pueden descifrar el sistema de juego de su rival. Tras la primera mitad, los Lakers van abajo en el marcador 63-49, no es un halagador comienzo. iempo de iniciar la parte complementaria; es el momento justo para que la magia de Kobe Bryant empiece asombrar a los espectadores. Sus disparos desde la pintura no dejan de caer, los tiros desde el perímetro sólo son detenidos por la red y las clavadas le ponen la cereza en el pastel.

Los casi 20 mil fanáticos presentes en el Staples Center no dan crédito a lo que están viendo y millones de televidentes no pueden dejar de asombrarse. Los minutos pasan y el atleta de 27 años parece que llegará a una marca histórica de anotación. Una tras otra, las canastas se le acreditan al joven nacido en Philadelphia. Al terminar el encuentro, el estelar jugador totaliza 81 puntos. Su pase directo a los libros de records se le ha sido asignado con merecimientos propios.

Su hazaña de esa noche le aumenta su promedio de anotaciones por encuentro a casi 36, con lo que deja atrás a sus más cercanos perseguidores. Es apenas la mitad de la temporada pero, al paso que va, aún y cuando los Lakers no lleguen muy lejos en su lucha por el campeonato, Kobe se aproxima cada vez más al trofeo Maurice Podoloff de jugador más valioso de la temporada. La verdad, hasta este punto, nadie se lo merece más que él. Sus inicios
Hijo de Joe “Jelly Bean” Bryant, ex jugador de la NBA, Kobe desde niño tuvo un grande acercamiento hacia el baloncesto. Sus primeros juguetes fueron balones y canastas en las que pasaba sus tardes infantiles y, aunque no le tocó ver jugar a su padre, ya que éste se retiró justo antes del nacimiento de Kobe, el basketball le corría por las venas.

Este joven, que debe su nombre a un tipo de corte de carne que sus padres leyeron en un menú antes de su nacimiento, es lo que en otros ámbitos podría considerarse un niño con capacidades extraordinarias.

Lo que hace cuando tiene el balón en las manos raya, en ocasiones, en lo artístico, cual bailarina hace un ballet en el aire justo antes de depositar el balón con autoridad en la cesta, que se limita a cimbrarse cuando el balón ha traspasado la red. Creció viendo e imitando a Michael Jordan, pero quizás ni el mismo sabía que, cuando menos en una marca, algún día lo superaría.

Kobe en la escuela
Bryant, hoy en día un veterano de nueve temporadas en la NBA, sabía que lo suyo no era la escuela. Con el antecedente de Shawn Kemp, el jugador que evadió la universidad para ir directamente desde la preparatoria al profesionalismo, Kobe creía poder llegar hasta la NBA sin necesidad de cursar la Universidad.

Tras terminar su última temporada con (la preparatoria) Lower Marion y ser nombrado el jugador de colegio más valioso del año, y el mejor del ‘95 en el torneo McDonalds, Kobe asistió al campamento ABC de Adidas en donde también le otorgaron el reconocimiento MVP (Most valuable player). A partir de ahí, su vida no volvería a ser jamás la misma.

En la lotería de jugadores colegiales, Kobe fue tomado por los Lakers, convirtiéndose en el primer miembro de la plantilla de Los Ángeles en llegar al profesionalismo sin acudir a las aulas universitarias, y el número 27 en la historia de la NBA. Aunque sus números en la primer temporada no fuero nada impresionantes, con un pobre promedio de menos de ocho puntos por encuentro, su calidad empezaba a dar algunos destellos de lo que podría ser su carrera en el mejor baloncesto del planeta.

El proceso
Conforme pasaron los años, y la dupla (Shaquille) O’Neal – Bryant se consolidaba, el joven espigado depuraba cada vez más su estilo de juego. A pesar del talento, nada era suficiente para llegar al Monte Olimpo de la NBA. Los elementos estaban ahí, la fórmula parecía la perfecta; sin embargo faltaba quien la mezclara.

Entonces llegó el “Maestro Zen”. Phil Jackson acomodó las piezas y entonces el fenómeno explotó. Con apenas 22 años, Bryant se alzó con su primer título de la NBA; un año después llegaría el segundo y, así, en cascada el tercero. Desgraciadamente, el reconocimiento nunca era total para él. La prensa y los especialistas aseguraban que Kobe no sería nadie sin el Shaq, ya que consideraban al novel jugador como personalista y sin espíritu de juego en equipo.

El Escándalo
El inicio de la temporada estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y los Lakers trataban de lograr su cuarto anillo de campeones en cuatro años consecutivos. Entonces, sucedió lo impensable; una mujer acusaba a Kobe de violación y su carrera se tambaleaba. Hasta algunos seguidores del jugador le recriminaron la acusación y el joven no tuvo más remedio que afrontar la situación que, a la postre, se convirtió en sólo un caso más de extorsión en el que se trata de involucrar a una estrella deportiva.

Se consolida
Con 25 años de edad, muchos aseguraban que la salida del Shaq de los Lakers y el retiro temporal de Phil Jackson, eran equivalentes a la tumba en la carrera de Bryant, pero el jugador tenía una opinión diferente.

Si bien es cierto, el primer año de la era post Shaq fue complicado, desde el regreso de Jackson a la dirección de los Lakers (esta temporada) el potencial de Kobe se ha elevado considerablemente.

En cinco juegos consecutivos promedió más de 40 puntos por partido y su cantidad por noche se ha ubicado en casi 36, registro que no consigue ningún jugador desde la década de los 60’s.

Conciente de que tiene el peso de todo un equipo sobre sus hombros el popular número 8 del equipo de Los Ángeles, no está dispuesto a que esa presión lo acabe como jugador, y está demostrando que tal vez ha encontrado el camino que lo llevará de nuevo al título de la NBA aún y cuando –con apenas 27 años de edad– ya no tiene nada más que demostrar, o al menos eso parece.

Publicado por Nassim Molina- Enero 25 del 2006 4:29 AM

Tiempo de mejoras

Cuando la acción culmina dentro de la duela, el trabajo inicia en las oficinas. Para los fanáticos, la temporada de la NBA arranca en octubre y termina en abril para algunos equipos y, para otros más, se extiende hasta junio. Sin embargo, el trabajo al interior de un conjunto profesional dentro de la liga norteamericana es de 365 días al año.

Es verdad, los reflectores, los grandes titulares y el espectáculo culmina con las NBA Finals, pero justo tras el frenesí de la serie titular, los directivos de las 30 escuadras empiezan a planear la que será la temporada siguiente inmediata y, por su puesto, las subsecuentes porque siempre es mejor pensar en el futuro.

El Draft
Sólo una semana había pasado desde que se conoció al campeón, cuando ya el trabajo en las oficinas estaba a marchas forzadas para elegir en el Draft de jugadores colegiales, a los miembros de la generación 2005 de novatos que habrán de debutar en la liga de baloncesto más importante del planeta tan pronto como dentro de tres meses.

Aunque la incertidumbre se podía sentir en el aire, varias cosas estaban seguras. Milwaukee elegiría primero, le seguiría Atlanta e, inmediatamente después lo haría Utah. Sin embargo, los nombres de los “afortunados” se mantenían como el secreto mejor guardado.

Las horas previas al evento realizado en Nueva York fueron de mucha tensión ya que el único conjunto que tenía seguro al elemento que iba a seleccionar era el número uno, y del dos en adelante dependían directamente de la elección que hiciera la quinteta previa.

Al final del día, el australiano de origen croata Andrew Bogut fue tomado por Milwaukee, Atlanta prefirió al estrella de la Universidad de Carolina del Norte Marvin Williams, en tanto que Utah optó por Deron Williams. El primer paso estaba dado.

El análisis
Una vez que se realiza la lotería de jugadores colegiales y se abre la agencia libre, las directivas de los conjuntos empiezan a analizar los cambios que realizarán para fortalecerse en los aspectos más débiles de la temporada que recién culminó.

Los encargados de las oficinas buscan en el mercado de jugadores disponibles, los mejores elementos a fin de acercase y tratar de convencerlos de mudarse de equipo.En el caso de los agentes libres con restricciones, tendrán que escuchar primero la oferta del equipo al que pertenecen antes de poder buscar nuevas opciones.

De una larga lista de nombres, los más cotizados empezarán a ser contratados por las escuadras que cuentan con el dinero suficiente para realizar ofertas que, la mayoría de las veces, son imposibles de rechazar por la cantidad de ceros que tendría el cheque en caso de que acepten el cambio de uniforme.

Ya con el talento novato y jugadores de experiencia, los equipos empiezan a planear la estrategia a seguir para la temporada más cercana y, aunque se pueden tener las piezas, es necesario realizar el engranaje adecuado que sólo se conseguirá poniendo a jugar a todos los elementos (tanto los que ya pertenecían a la escuadra, como las nuevas adquisiciones) dentro de la duela para ver como funcionan y, las ligas de verano son una buena oportunidad de poner a prueba los cambios realizados.

Las ligas de verano
Gracias a la cláusula “Por el amor al juego” que implementó Michael Jordan en la que se le permitía jugar en el verano al deporte que es su pasión, muchos jugadores aprovechan la “época vacacional” para mejorar su nivel sin el temor a ser sancionados por la organización a la que pertenecen y que les paga sumas bastante onerosas.

Algunos (principalmente los novatos y los colegiales recién seleccionados) se van a las ligas de verano que inician a unas cuantas semanas de culminada la final, o bien, se reúnen en gimnasios en donde varias estrellas juegan partidos amistosos contra quienes, dentro de la temporada, son sus acérrimos rivales.

Uno de los lugares preferidos para pasar el verano por los estrellas de la NBA es el Hoops Gym. Ubicado en Chicago, cada año recibe a algunas de las máximas figuras del baloncesto norteamericano en donde con un ambiente de camaradería, se divierten mientras juegan un gran nivel de basketball.Hasta ese lugar han ido personajes como Reggie Miller, Ray Allen y Charles Barkley.Además de ponerse en forma, ese tipo de encuentros les ayuda a visualizar que es lo que harán en la siguiente campaña.

La pretemporada
Finalmente y en el preámbulo de una nueva campaña, se disputan los partidos de pretemporada. Calendarizados a unas semanas del arranque de la liga, estos encuentros sirven para afinar los últimos detalles en cada uno de los conjuntos. En estos partidos, muchas veces el resultado es lo de menos ya que teniendo una larga temporada de 82 partidos por delante, no es necesario gastar todas las energías y exponerse a una lesión en partidos que –para el standing- no cuentan.

Es entonces, hasta que ya inició la temporada regular, cuando se puede empezar a visualizar cuales equipos tienen más posibilidades de pelear por el campeonato, gracias al trabajo realizado por la oficina durante el verano, aunque en ocasiones, la suerte también juega un papel muy importante. Por lo pronto, a esperar a que llegue septiembre y que los campos de entrenamiento se abran para volver a sentir que la emoción del mejor basketball del planeta esta por llegar.

Publicado por Nassim Molina- Julio 15 del 2005 10:29 AM

La NBA, una liga de Dinastías

Las Finales, donde nacen las leyendas
Desde su creación, a finales de la década de los cuarenta, la NBA se ha caracterizado por tener equipos insignia. Primero fue Minneapolis, después Boston y hasta llegar a Los Angeles, por lo regular, los campeones han repetido en una misma época. Aunque con el desarrollo de la liga el número de equipos se ha incrementado de once –que había en la temporada inaugural de 1946- a treinta, que iniciaron la campaña 2004, la tendencia se ha mantenido.

A pesar de la agencia libre, que provoca el éxodo de jugadores de un equipo a otro en busca de mejores oportunidades de trascender, o bien, de sueldos más elevados, los equipos que ganan un campeonato se mantienen entre los mejores conjuntos de la liga por dos años o mas. Tan sólo en los últimos dieciocho años, todos los campeones han repetido.

Los Lakers originales
Cuando uno escucha el nombre del equipo de Los Angeles no puede dejar de preguntarse porque son los “Laguneros” –Lakers-. La razón está en su origen. Aunque los nuevos fanáticos asocian al equipo del uniforme amarillo con la ciudad californiana, la realidad es que el conjunto inició su historia de triunfos en Minneapolis y utilizando un jersey azul.

En los albores de la NBA, Lakers fue el primer equipo dominante. Consiguieron un back-to-back en las temporadas 49’ y 50’; repitiendo la fórmula del 52’ al 54’, período en el que consiguieron el tricampeonato, estableciéndose así como dinastía dentro del circuito.

Con los cinco títulos obtenidos por su equipo, John Kundla es reconocido como el primer entrenador en jefe multicampeón de la Asociación Nacional de Baloncesto norteamericana.

De ese plantel surgió George Mikan, quien fue el primer ídolo de la liga. Cuando su equipo jugaba en el Madison Square Garden de New York, en las marquesinas se podía leer “George Mikan vs the Knickerbockers”; así de grande era su fama.

El orgullo Celta
Los once títulos logrados por los Celtics en trece años (de 1957 a 1969), de los que ocho fueron de manera consecutiva, convierten al equipo en uno de los más dominantes en la historia de los deportes profesionales.

Red Auerbach hizo de la escuadra de Boston, una conjunto invencible. En ocho de los once años que fueron campeones, tuvieron además el mejor récord de la liga. Miembros del Salón de la Fama como Bob Cousy y Bill Russell provocaron que surgiera en Boston el Orgullo Celta (Celtics Pride).

El grado de confianza del coach fue tal que, incluso, prendía un habano en banca antes de que terminaran los partidos, cuando él sabía que el encuentro ya estaba ganado.

La NBA a ritmo disco
Con la década de los setenta en desarrollo, la NBA realizó la fusión más importante de su historia, ya que algunos equipos de la ABA se unieron a la liga que cumplía 30 años de existencia.

Escuadras como San Antonio y New Jersey hicieron su aparición, provocando que la disputa por el título se cerrara como nunca antes. Prueba de ello es que en esa década se tuvieron ocho campeones diferentes, sólo New York y Boston pudieron repetir como campeones, y no lo hicieron de manera consecutiva.

El nivel era tan parejo en esos años que quintetas como Golden State, Portland, Washington y hasta Seattle, pudieron probar las mieles de la victoria y lograron los que a la postre serían sus únicos títulos en la NBA.

Los 80’s y las batallas épicas Celtics-Lakers

Desde sus años de colegiales, Larry Bird y Ervin Johnson, tuvieron una rivalidad que trascendió hasta su llegada al profesionalismo. Aunque el Magic Johnson fue quien ganó el primer round conquistando el título en su temporada de novato, a lo largo de esa década compartieron títulos una y otra vez.

Los Lakers terminaron su reinado con un par de campeonatos consecutivos en las temporadas 87-88, cediendo el trono a los Pistons, quienes también ligaron par de triunfos en las finales, convirtiéndose en monarcas en las campañas 89-90.

Air Jordan, el espectáculo de un solo hombre

En el momento que Michael Jordan pisó las duelas de la NBA en 1985, ya nada volvió a ser igual. El juego a nivel cancha, se convirtió en un espectáculo aéreo que lo llevó a ganar dos títulos del concurso de clavadas. Sin embargo, sus títulos personales no significaban nada en tanto no conquistara el campeonato de la liga.

Su espera valió la pena. Tras llegar al Monte Olimpo de la liga, Air Jordan se mantuvo en la cúspide hasta 1993 cuando decide retirarse por primera ocasión.

Ya con tres títulos en la bolsa pensó que no tenía nada más que demostrar. Su amor por el juego lo llevó a regresar para conquistar tres títulos consecutivos más, con lo que su dominio se extendió a lo largo de los noventa.

Durante la ausencia de su “majestad”, fueron los Rockets quienes se apoderaron del trofeo Larry O’Brien en dos ocasiones, también, de manera consecutiva.

La NBA del nuevo milenio

Pese a su dominio bajo el tablero y su visita a una final en los noventa, Shaquille O’Neal no podía obtener su anillo de campeón hasta que hizo mancuerna con Kobe Bryant en Los Angeles.
Estos dos talentosos jugadores llevaron de regreso a la ciudad californiana las grandes glorias de Kareem y el Magic. Bajo las órdenes del “Maestro Zen” Phil Jackson, consiguieron el tricampeonato del 2000 al 2002, hasta que San Antonio conquistó su segundo título en cinco años, en el que se marcó el retiro de David Robinson de las duelas.
El año anterior, a pesar de tener un equipo plagado de estrellas, los Lakers se quedaron cortos en sus aspiraciones y Pistons, volvió a la cúspide de la NBA.
Con el nuevo milenio justo a la mitad, está en manos de Detroit, San Antonio y Lakers, demostrar si son las nuevas dinastías dentro de la liga, o bien, si su hegemonía en el básquetbol norteamericano se resume a sólo un par de buenos años.

Publicado por Nassim Molina- Mayo 25 del 2005 12:00 PM

Carmelo y LeBron, sus primeros dos años en la NBA

En ocasiones, tener talento no es suficiente para destacar en los deportes profesionales de conjunto.

Desde su llegada a la NBA, LeBron James ha demostrado ser una estrella, a pesar de contar sólo con 20 años de edad. Con lo que hace dentro de la cancha, pareciera que tiene diez temporadas en el circuito, sin embargo, apenas cumplió su segunda campaña dentro del mejor baloncesto del planeta. Sus mates espectaculares, los disparos para acabar partidos y las asistencias que da a sus compañeros, dan muestra de lo que LeBron puede hacer en la NBA.

Sin embargo, hasta el momento eso no ha bastado para llevarlo a la postemporada. En cambio, Carmelo Anthony, ha tenido la suerte de estar rodeado de jugadores que, por segunda ocasión, lo tienen en la fiesta grande del basketball norteamericano: los Playoffs.

Dos historias distintas

Los dos llegaron hace un par años a la liga pero sus caminos han sido muy distintos. A pesar de que tienen prácticamente la misma edad (Melo es siete meses mayor), sus caminos empiezan a definirse de manera distinta.

Mientras Carmelo ya fue campeón nacional colegial con Syracuse, LeBron ni siquiera entró a la universidad.

Los dos jugadores fueron seleccionados en el draft del 2003 y tuvieron un impacto inmediato no sólo en su equipo, sino también en la liga. Sin embargo, para Anthony su paso por la NBA ha sido más gratificante.

Las rivalidades entre contemporáneos dentro del máximo circuito de baloncesto en el mundo, no son algo nuevo, se han dado desde siempre y basta con recordar los enfrentamientos Magic-Bird y Jordan-Ewing.

Si, es cierto, el “Rey” James fue nombrado “Novato del Año” en su primer temporada en la liga, pero a lo largo de la historia se ha demostrado que los reconocimientos individuales en nada se comparan con la satisfacción de un campeonato.

Aunque Carmelo tampoco ha conseguido un título de la NBA, cuando menos, ha llegado en sus dos temporadas a los playoffs y eso, es de reconocerse. Los dos arribaron a equipos en plena reestructuración y, aunque parecía que LeBron había firmado con una quinteta bastante prometedora con Carlos Boozer, Ricky Davis, Darius Miles y Zydrunas Ilgauskas, los pupilos de Paul Silas se quedaron marginados de la postemporada. En cambio, Carmelo con un equipo más modesto, llegó a los playoffs, aún y cuando su equipo está ubicado en la Conferencia del Oeste.

Para este año, Denver realizó cambios previos y durante la temporada y con la llegada de Kenyon Martín de pronto se ubicaron como un equipo que podía hacer algo importante en la actual campaña.

Justo tras la pausa del All Star Weekend, iniciaron una racha de victorias que los llevó a perder sólo cuatro partidos en la segunda parte del torneo (tres de estos frente a Phoenix y uno contra Houston) y la contratación de gente como Eduardo Nájera, le dio al coach George Karl la confianza de que podían llegar lejos.

Por lo pronto, Melo y sus Nuggets ya le ganaron el primer partido a San Antonio, que para muchos es el favorito para ganar el título este año. En cambio, LeBron y compañía, se quedaron una vez más fuera de la postemporada y el estelar número 23 de Cleveland se tendrá que conformar con ver los encuentros finales desde su casa de Akron mientras planea la que será su tercera temporada como basquetbolista profesional.

Con sus carreras deportivas apenas iniciando, podemos adelantar que los encuentros entre Carmelo y LeBron se convertirán pronto en batallas épicas y no sería extraño verlos en algunos años enfrentándose cara a cara por el título de la NBA en la tradicional serie de Junio.

Publicado por Nassim Molina- Abril 28 del 2005 4:18 PM

¿Qué tan lejos llegarán los Suns?

Con los NBA Playoffs a punto de iniciar, la carrera por el título ha reducido a los contendientes. De 30 que empezaron, ahora sólo quedan 16 que buscarán ganar el trofeo 'Larry O’brien' que, por lo pronto, todavía pertenece a los Pistons que tratarán de hacer el doblete.

La NBA ha sido tradicionalmente una liga de dinastías. Los Celtics, los Lakers, los Bulls. En cada década ha existido uno y hasta dos equipos que han sido los protagonistas llegando a la postemporada y logrando el campeonato año tras año.

Sin embargo, en este nuevo milenio el conjunto que parecía invencible se desmoronó tras una campaña en la que perdieron el campeonato. Con los Lakers fuera de la competición, el cetro del Oeste podía quedar en manos de cualquiera y los que aprovecharon la situación fueron otros muchachos de la División del Pacífico, por quienes se daba muy poco al arranque de la competencia: los Suns de Phoenix.

Todavía recuerdo ese 13 de Abril del año anterior. En el America West Arena de Phoenix la nostalgia estaba en el aire. Era el último partido de la temporada regular y los Suns apenas habían ganado 28 partidos. En cambio, habían perdido 52 y esa noche sumarían la derrota 53 frente a los Clippers de Los Angeles, con lo que culminaba una campaña para olvidar en la que, incluso, se había ido uno de los jugadores que se creía serían “franquicia”; Stephon Marbury.

Tras expirar el tiempo regular, el marcador indicaba 98-96 a favor de los Clippers; ya no había nada más que hacer, sólo pensar en la temporada que estaba por iniciar. Las caras tristes de los fanáticos estaban por todas partes y no era para menos.

Justo a mitad de esa campaña habían contratado a Mike D’Antoni, un entrenador que se creía sólo terminaría lo que restaba del calendario, en tanto encontraban a un sucesor.

Sin embargo, ese coach que se caracteriza por ver todo el juego de pie y que ha logrado conformar una buena familia entre sus jugadores, tenía en mente hacer de los Suns un equipo ganador, y vaya que si lo ha logrado.

En el receso de temporada, la directiva encabezada por Robert Sarver voló con un grupo de jugadores para tratar de convencer a Steve Nash de que se integrara al equipo con el que había debutado casi una década atrás.

Nash, como todo un caballero que es dentro y fuera de la cancha, quiso primero entrevistarse con Mark Cuban para ver si los Mavericks lo contemplaban en sus planes. Los días pasaron y Dallas no dio muestras de querer retener al canadiense. Las cosas se habían definido: regresaría al Valle del Sol.

En ese punto, nadie hubiera imaginado lo que estaba por suceder. Con muchas ilusiones y con una quinteta que podía imponer cierto respeto, empezó la temporada.

Con Steve Nash, Quentin Richardson, Amaré Stoudemire, Joe Johnson y Shawn Marion como base titular, Phoenix empezó ganando sus cuatro primeros partidos.

Después siguieron dos derrotas, pero contraatacaron y triunfaron en sus siguientes nueve encuentros. Así consiguieron otra seguidilla de 11 victorias, con lo que sorprendían a propios y extraños. Hoy, los jóvenes que desequilibraron a cuanta defensa se les ponía enfrente debido a su velocidad, lograron el mejor récord de la Liga.

Si, aún más que el Shaq y su Heat o Duncan y sus Spurs. Con los NBA Playoffs por enfrente los Suns ahora sólo tendrán que jugar tal como lo han hecho todo el año.

Que no tienen la experiencia de otras escuadras, es cierto. Que su defensa no es lo suficientemente poderosa para darles el campeonato, también. Pero que más puede pedir cuando los titulares promedian 96 puntos por partido y el equipo anota cada noche 110 puntos, recibiendo 102, si las matemáticas no me fallan, Suns deberá llegar lejos, muy lejos.

¿Qué tanto? Sólo el destino nos lo mostrará, pero en mi opinión tengo la firme creencia que este año los Suns serán campeones. La cuenta regresiva ha iniciado y de aquí en adelante, Phoenix necesita 16 victorias más para lograr lo que nunca han hecho: ser los monarcas de la NBA. Recuerden que los estrellas ganan partidos, el juego en equipo gana campeonatos, y Suns es un el mejor equipo y así lo demuestra su récord.

Publicado por Nassim Molina- Abril 21 del 2005 3:48PM