*Por Jorge Quiroga
No es una quimera. España sueña con una medalla en Atenas porque sabe que tiene potencial para ello. La misión es tremendamente complicada, pero el equipo del seleccionador Mario Pesquera sabe que puede hacer historia. Igual que hace 20 años...

Verano de 1984. En Los Ángeles, la Selección española logró su mayor triunfo histórico al lograr la medalla de plata olímpica. España cayó en la final ante un equipo imbatible, el equipo de los Estados Unidos en el que entonces jugó (y deslumbró) Michael Jordan. Pero sólo Estados Unidos, inalcanzable para todos, fue mejor que España en un torneo que supuso la culminación de una generación de jugadores fantástica.

Gasol
Pau Gasol en la elite del baloncesto mundial. En la foto en un duelo con Peja Stojakovic, la estrella de Serbia que no participará en los olímpicos de Grecia.
NBAE/Getty Images
Desde esa fecha hasta hoy han pasado 20 años. El baloncesto español ha vivido una trayectoria desigual que va desde su punto más alto (la plata de L.A.), hasta el boom de hoy y que pasa inexorablemente por el fracaso de Barcelona ’92. Si en los juegos de Los Ángeles España había tocado su techo, en los de Barcelona aterrizó en el suelo y más abajo hasta sumir al deporte de la canasta en España en una severa crisis.

La irrupción hace tres años de Pau Gasol en la NBA (seguido un año después por Raúl López) y la aparición de una generación joven y repleta de talento ha vuelto a llenar de ilusión a los aficionados al baloncesto en España que vuelven a identificarse con su selección. Primero porque el grupo está liderado por un verdadero ídolo de masas como Pau Gasol. Un líder que no tenía la selección española desde los tiempos de Epi; un jugador cuya dimensión va mucho más allá de triunfar en la NBA y que ya es el espejo de todos los que empiezan. Y segundo porque el grupo de jugadores con los que comparte vestuario no puede ser más ilusionante.

Los triunfos de este grupo arrancan en 1999, cuando España logró el título del Campeonato del Mundo Junior con algunos de los jugadores que ahora defenderán esa camiseta en Atenas. Luego vino la medalla de bronce en el Europeo de Turquía y la de plata en el Europeo de Estocolmo con una columna vertebral muy similar. Ahora llegan los Juegos de Atenas y en España se respira un ambiente de moderado optimismo. Las posibilidades de que España se suba al podio para recoger alguna medalla son reales, difíciles pero reales.

Navarro
Juan Carlos Navarro.
NBAE/Getty Images
A pesar de que un análisis realista invita a conformarse casi con un quinto puesto, que sería todo un éxito, Atenas va a ser sede del torneo olímpico de baloncesto más abierto de las últimas ediciones. Y el optimismo de la afición española está justificado. Estados Unidos acude con un equipo de muchísimo talento, pero es muy joven y batible. Nada que ver, por supuesto, con lo que envió a Barcelona ’92 o Atlanta ’96. Serbia y Montenegro es el actual campeón del mundo, pero España les ha derrotado en las cuatro últimas ocasiones que se han enfrentado y les falta gente como Peja Stojakovicy Zeljko Rebraca. Lituania forma un bloque sólido, pero en un buen día España tiene argumentos de sobre para ganarles. Y Argentina, actual subcampeón, no es el conjunto arrollador de hace dos años en Indianápolis. USA, Serbia y Montenegro, Lituania y Argentina son favoritas para ganar el oro. Incluso Grecia, como anfitriona, tiene opciones claras para subir al podio, pero España debe estar entre los candidatos por razones deportivas y personales.

Deportivas porque éste puede ser el mejor grupo de jugadores de la historia del baloncesto español (en realidad, sólo falta Raúl López –Utah Jazz- para completar un plantel de fábula). Y personales porque en realidad son un grupo de amigos con una relación excelente, tremendamente ambiciosos y conocedores del momento que pueden protagonizar en Atenas. Y lo más importante, disfrutan de verdad jugando juntos y se transmite en la pista.

Mario Pesquera, seleccionador de España, tiene recursos de sobra para pelear en igualdad de condiciones contra cualquier selección del planeta. La línea fuerte del equipo es el juego interior. España cuenta con jugadores muy altos, como Roberto Dueñas (contundencia) o rápidos como Felipe Reyes (tenacidad) y Jorge Garbajosa (talento). Por supuesto la estrella es Pau Gasol, uno de los mejores ala-pívots del mundo y figura en la NBA. Gasol será la gran preocupación de las defensas rivales en Atenas y el centro sobre el que gire el juego ofensivo del equipo español.

Pero Pesquera tiene piezas muy valiosas en la dirección del equipo –Calderón (inspiración), Cabezas y Comas (uno de estos dos últimos será el descarte del seleccionador antes de ir a Atenas)-, en el juego exterior –Navarro (genialidad), Yebra (solidez), Fernández (tiro y penetración), Iturbe (eficacia)- y especialistas defensivos pero capaces de hacer cualquier cosa en ataque en cualquier momento –Jiménez (trabajo y brillo), De la Fuente (sacrificio y rendimiento)-.

Difícilmente un seleccionador español ha tenido alguna vez tantas opciones en su equipo como este año. De ese equipo, un jugador es estrella en la NBA (Gasol), dos fueron elegidos en el Draft (Dueñas y Navarro), otro tiene su futuro ligado casi seguro a la mejor Liga del mundo (Rudy Fernández) y otros cuatro podrían haberlo intentado sin problemas (Calderón, Reyes, Garbajosa y Jiménez).

Garbajosa
Jorge Garbajosa.
NBAE/Getty Images
Por eso en España se sueña con una medalla olímpica. Todos saben que en la línea de salida, España no está en la ‘pole position’. El equipo de Mario Pesquera sale más bien en la tercera fila, pero quizá sea uno de los equipos que más temen sus rivales. Yao Ming, la estrella del equipo de China, se refirió a Pau Gasol como “el hombre del torneo” y a España como “uno de los equipos más fuertes”. Las brillantes victorias de preparación (dos de ellas ante Serbia), el juego alegre que ha desplegado la selección y el recuerdo de la plata de Los Angeles han hecho el resto para crear un ambiente propicio tanto en el equipo como en la afición.

El mensaje es claro: Todo el mundo sabe lo difícil que va a ser subir al podio en Atenas, pero también sabe que es posible y ningún jugador firma de antemano ni el quinto ni el cuarto puesto. El grupo es joven y ambicioso y quiere tocar metal en Atenas, esperando hacer suyo un trozo de historia.

Verano de 2004. Veinte años después de la plata olímpica en Los Ángeles España vuelve a soñar con subir al podio. Para los jugadores que integran el combinado español, la oportunidad de demostrar que son la mejor generación de baloncesto de su país es perfecta. Ahora sólo falta hacer realidad su sueño olímpico.

Jorge Quiroga lleva más de 20 años informando sobre baloncesto, 16 de ellos de la NBA. En la actualidad es el director de la Revista Oficial NBA en España, cargo que ocupa desde 1996 y que compatibiliza con apariciones diarias en Radio Marca para hablar sobre NBA en particular y baloncesto en general.