Cada vez es más común que muchachos egresados de preparatoria se salten la universidad para jugar al baloncesto de manera profesional. Eso no ocurría con regularidad en 1974, cuando Malone ingresa a la ABA con los Stars de Utah.
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Dos años más tarde, la ABA desaparece y Moses es tomado por los Blazers de Portland, con los cuales nunca jugó, pues antes del inicio de la temporada fue enviado a los Bravos de Búfalo con quienes solamente duró 2 partidos porque lo cambiaron de equipo. ¡Quién pensaría que estos dos conjuntos dejaron escapar a uno de los 50 mejores jugadores de la NBA y miembro del Salón de la Fama!
Como nos podremos imaginar, la autoestima de Moses no estaba muy bien, pero afortunadamente para él y para todos los que gustamos del básquetbol, el poste llega a los Rockets de Houston con quienes se consolida como uno de los mejores jugadores, además de llevarlos a las finales en 1981.
Posteriormente, el tres veces Jugador Más Valioso de la liga (MVP) arriba a los Sixers de Filadelfia, donde junto con Julius Erving, Bobby Jones, Andrew Toney y Maurice Cheeks formaron un equipo de miedo que ganó 65 partidos y eventualmente el campeonato de 1983, siendo Moses el MVP de las finales.
Malone pasó sus mejores años con los Rockets y Sixers, militó dos campañas con los Bullets de Washington, otras dos con los Hawks de Atlanta y Dominique Wilkins, para finalmente en el calendario 1994-95 acabar en tres conjuntos: Milwaukee, Filadelfia (de nueva cuenta) y San Antonio.
Al momento de su retiro, el 12 veces seleccionado al Juego de Estrellas quedó en tercer lugar en la historia de más partidos disputados y minutos dentro de la duela, además de tener el récord de rebotes ofensivos.
Es irónico que Malone se retirara como el líder en tiros libres cuando tiene también la marca de más partidos en forma consecutiva de no haber sido expulsado por acumulación de faltas.
Moses, jugador grande y atlético, es extrañado en esta época donde escasean los postes dominantes.
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Karl Malone está iniciando su campaña número 19 y se encuentra listo para representar a su país en Juegos Olímpicos por tercera ocasión, esta vez en Atenas. También tiene en la mira el récord de más puntos anotados en la liga que posee Kareem Abdul Jabbar, que pudiera conseguir en dos campañas.
"El Cartero" cuenta con el físico y con las cualidades del prototipo de delantero de poder que junto con el recientemente retirado John Stockton, conformó una de las parejas más temibles en la duela con su imparable pick and roll.
Hasta la campaña pasada, Karl sólo jugó para el Jazz de Utah y nunca ha faltado a la postemporada. Gracias a su trayectoria fue considerado entre los 50 mejores de la NBA, siendo el único en la historia en obtener más de 36,000 puntos, 10,000 rebotes, 5,000 asistencias y 2,000 robos. Estos números pertenecientes al dos veces MVP de la liga fueron reconocidos al haber sido nombrado 11 veces al Equipo Ideal de la NBA y 14 ocasiones seleccionado al Juego de Estrellas.
En su mejor época, el Jazz se enfrentó en dos ocasiones en las finales de la NBA ante los Bulls de Chicago, pero no pudieron vencer a Michael Jordan y compañía, así que luego de 18 años en los que no consiguió obtener su anillo de campeón, Karl decide firmar para esta campaña -y por el salario mínimo- un contrato con los Lakers de Los Ángeles, uniéndose a Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y Gary Payton para obtener el anhelado título. Debido a que en el equipo de California Karl no es el hombre principal, sus números han descendido promediando sólo 14 puntos por juego (cuando su promedio de por vida es de 25). Ahora que es la época del e-mail, "el Cartero" ha perdido trascendencia. Sin embargo, nadie olvidará a la súper estrella del Jazz de Utah.
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Podía tu equipo estar ganando por dos ó tres puntos con menos de cinco segundos en el reloj, pero como el rival era el de los Pacers, había una razón muy grande para sufrir: Reggie Miller. El canastero con el número 31 en el jersey ha sido un especialista para definir con triples cruciales, sin importar el ángulo de tiro, la distancia o a cuántos defensivos tenga enfrente. Además de los disparos definitorios, a lo largo de su carrera se ha encargado de convertirse en el líder de todos los tiempos de la NBA en triples, que hasta el año pasado contabilizaban los 2,330.
Luego de pasar con éxito por la Universidad de California en Los Ángeles, Miller fue seleccionado por los Pacers de Indiana en el draft de 1987, rompiendo el récord de novato de Larry Bird de más triples intentados en una campaña. Para su tercera temporada ya promediaba más de 24 puntos. Para 1990 llegaba a su primer Juego de Estrellas (de cinco en total, además de convertirse en el primer Pacer en iniciar un cotejo de esta índole). Y para 1993 ya se había convertido en el líder anotador en la historia de su conjunto. Un año más tarde, formaba parte del Dream Team II que jugó el Mundial de Baloncesto en Toronto, además de la selección que participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 y en el Mundial del 2002 de Indiana.
En la década pasada, hizo de los Pacers un equipo contendiente y en el año 2000 llegaron a las finales, cayendo ante los Lakers.
Miller es aguerrido, lo recuerdo encarársele a Michael Jordan, pero también es muy noble. Cabe destacar que gusta de hacer visitas sorpresa a las diferentes primarias públicas de Indiana.
Ahora el timón del conjunto lo mueve Jermaine O’Neal. No le falta mucho a Reggie para retirarse de las duelas; a sus 38 años de edad las mejores épocas ya pasaron, pero aún me preocuparía si es él quien tuviera el disparo de último segundo ante mi equipo.
Brad:
El que las últimas dos campañas Miller haya sido votado por los técnicos para representar a su conferencia en el Juego de Estrellas, nos habla del notable progreso de este jugador, que en particular en esta temporada, se ha destacado dentro de un equipo plagado de talento como lo es el de los Kings de Sacramento.
Sin embargo, Brad tardó en sobresalir, pues luego de pasar cuatro temporadas en la Universidad de Purdue no fue elegido por nadie en el draft, pero al menos fue seleccionado de su país en el Campeonato Mundial donde por la huelga sólo fueron jugadores de CBA, de países europeos y 2 colegiales (siendo Brad uno de ellos). Miller pasó sin pena ni gloria en Italia y con los Hornets de Charlotte, para posteriormente arribar en el 2000 a Chicago donde participaba alrededor de 25 minutos por juego y donde mostraba sólo destellos.
A mediados de la campaña 2001-02, la carrera por el estrellato da inicio para Brad al ser cambiado a Indiana, donde la atención se centraba en Jermaine O’Neal, pudiendo Miller hacer mejor su trabajo, mostrando sus habilidades para disparar de media distancia, así como de la línea de tiros libres, además de su buen manejo de balón a pesar de ser un hombre grande.
Para la presente temporada firmó un contrato por siete años y 68 millones de dólares con Sacramento, un conjunto plagado de estrellas, donde el nuevo poste-delantero de poder encaja a la perfección, haciendo olvidar a la gente la ausencia por lesión de Chris Webber.
Bajo el mando del técnico Rick Adelman, que les da libertades a los jugadores en lugar de constantemente mandar indicaciones desde la banca, Miller nos ha demostrado lo buen pasador que es, aunado a su rudeza. Nuevamente fue seleccionado al Juego de Estrellas.
Brad -que promedia cerca de los 15 puntos 11 rebotes y 5 asistencias- figura entre los mejores 10 de la liga en varias categorías, entre ellas séptimo en rebotes y porcentaje de tiros, quinto en rebotes defensivos, octavo en doble dobles, empata el segundo lugar en triples dobles y está en quinta posición en cuanto al ranking de eficiencia. Como podrán ver, sin hacer mucho ruido, Brad poco a poco se va destacando en un equipo conformado por Peja Stojakovic, Vlade Divac y Mike Bibby.
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El controvertido Rasheed constantemente ha sido criticado por sus problemas de actitud, especialmente fuera de la duela. Sin embargo, su talento es lo que lo ha mantenido en la liga por sobre todas las cosas.
Rasheed se ha calmado, pero era de lo más común que recibiera faltas técnicas en los encuentros, incluso en campañas consecutivas cometió más de 30 en cada una. En el calendario 2000-01 consiguió el récord de la NBA al provocar 41. A nivel de imagen no le benefició que lo encontraran fumando marihuana junto con Damon Stoudamire, ni por supuesto la absurda declaración donde afirmó que la liga está establecida por gente blanca que explota a la gente de raza negra para enriquecerse.
Este comentario es de lo más ridículo y sin sentido, sólo basta darle un vistazo a lo que gana cada jugador. El mismo Wallace va a cobrar esta campaña 17 millones de dólares.
Afortunadamente, Wallace se disculpó después. A pesar de este panorama, Rasheed se ha mantenido en la liga, ya que tanto los entrenadores asistentes como sus compañeros admiran su estilo de juego, así como el liderazgo que aporta. Wallace es un delantero de poder que ha aprendido con éxito a jugar como poste y que, a pesar de medir 2.11 m, es un buen tirador de media y larga distancia.
Su primer temporada en 95-96 la pasó con los Bullets de Washington para posteriormente ser uno de los mejores jugadores de los Blazers de Portland por 8 campañas y media, esto hasta hace algunas semanas pues en Rasheed sufrió en unos cuantos días una metamorfosis increíble, de Blazers pasó a Halcón y de Atlanta se fue a Detroit para unirse a los Pistones. El dos veces seleccionado al Juego de Estrellas está promediando 17 puntos y más de 6 rebotes por partido.
Ben:
Cuando en el 2000 se realiza el cambio entre los Pistons y el Magic donde Detroit envía a Grant Hill a Orlando por Ben Wallace y Chucky Atkins, nadie imaginó cuál sería el verdadero equipo beneficiado. Mientras que el supuesto sucesor de Jordan desde su llegada a la Florida ha sufrido diversas lesiones que prácticamente lo han dejado inhabilitado, el otro elemento (y no me refiero a Atkins) no ha hecho más que consolidarse como uno de los mejores defensivos de la NBA.
El jugador número tres de los Pistons no fue a ninguna universidad de la división I, por lo que no fue reclutado por ningún equipo, a pesar de que su presencia en los tableros era tan importante que nadie pudo nunca clavar el balón cuando Ben defendía. En 1996 firma con los Bullets de Washington, pero diferencias con su entrenador ocasionaron que estuviera más tiempo en la banca que en la cancha. Lo cierto es que cuando jugaba, respondía. A tres temporadas de su arribo a la capital estadounidense y ya con otro entrenador, Wallace se convierte en titular y lidera al equipo en tableros y bloqueos en casi 27 minutos por encuentro.
A pesar de su desempeño, es cambiado a Orlando donde con números modestos es el líder en rebotes del conjunto. Una campaña más tarde, la del 2000-2001, Ben llega a Detroit y se encarga de ser el mejor en su equipo en tableros y bloqueos, haciéndolo de tal forma que en 2 años consecutivos ha sido nombrado el Defensivo del Año.
En comparación con los demás centros, Wallace no es muy alto, pues mide 2.06 m, pero por la manera en como domina las tablas pareciera tener más altura (y no me refiero por su peculiar afro).
Wallace, que está en segundo lugar de la liga en rebotes y bloqueos por juego (más de 13 y casi 3, respectivamente) se convirtió en el primer jugador en la historia de la NBA en ser el titular del Juego de Estrellas, sin haber sido reclutado en el draft. Por otra parte, Grant Hill sigue sin jugar.
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El número siete de los Pacers se ha convertido en uno de los mejores jugadores de la liga, tan sólo al año siguiente fue nombrado por la NBA como el elemento que más progresó. En la campaña pasada, O’Neal fue el único de la Conferencia del Este en promediar más de 20 puntos y 10 rebotes por juego.
Algo por demás destacable es que realizó un triple-doble, incluyendo la categoría de bloqueos.
Con sus 2.11 metros de estatura y 110 kilogramos de peso, Jermaine posee la mezcla perfecta de poder y agilidad, siendo muy ágil dentro de la pintura.
Actualmente promedia más de 20 puntos y 10 rebotes, convirtiéndose en el jugador clave de Indiana. La gente se ha dado cuenta y por ello votó por él para iniciar como delantero de poder en el pasado Juego de Estrellas, siendo su segunda aparición consecutiva en este importante evento. Los Pacers están entre los primeros lugares de su división y en buena medida se debe a la labor que ha hecho Jermaine.
Shaquille:
En innumerables ocasiones se ha buscado al siguiente Michael Jordan. Por sus habilidades atléticas, algunos han señalado como sucesor a Vince Carter, otros a Kobe Bryant y unos más a LeBron James.
En el caso hipotético de que hubiera alguien capaz de sustituir a "Su Majestad", no necesariamente tendría que ser un guardia que desafíe las leyes de la gravedad, sino que bien pudiera incluir a un jugador al que nadie puede parar, al que Phil Jackson escogió para liderar una dinastía, a quien es necesario mandarle doble o triple equipo, a un fenómeno por el cual tienen que cambiar las reglas para detenerlo (la implementación de la defensa de zona)... me refiero por supuesto a Shaquille O’Neal.
Las intangibles del Shaq lo hacen muy peligroso, pero lo cuantificable es también impresionante, he aquí sólo algunos de los logros del gran Laker de 2.16 m de altura y 154 kgs. de peso:
Al final y luego de mencionar algunos de los apellidos más ilustres del baloncesto en la NBA, más allá de las dinastías y apellidos, lo más importante es que todos pertenecemos a la gran familia del básquetbol.
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