Williams tuvo un impacto parecido al de Kidd

Jason Kidd no estaba en el estadio cuando los Brooklyn Nets y los New York Knicks se enfrentaron por primera vez en la historia en el Barclays Center el lunes en la noche. Por estar lidiando con algunos espasmos en su espalda, Kidd no pudo hacer el viaje al otro lado del puente.

Pero Deron Williams sí estuvo allí y mostró un poco del estilo del juego de Kidd esa noche, liderando el triunfo de los Nets 96-89 en tiempo extra y dando 14 asistencias, su cifra máxima en lo que va de la temporada.

Williams admiraba mucho a Kidd cuando éste último estaba en Dallas, y si se trata de tamaño y fuerza en la posición de guardia armador, son muchas las comparaciones que se pueden hacer. Pero en habilidad y sabiduría son muy diferentes. Y si hablamos de momentos brillantes, de esos en los que uno dice cómo pudo ver ese espacio de pase y dejar libre frente al aro a su compañero de equipo, nadie después de la era de Magic se puede comparar con Kidd.

No obstante, el lunes Williams tuvo magia (sin doble sentido) en sus manos.

Cuando debe lanzar el balón, sus manos le han estado fallando a Williams últimamente. Padece lesiones en su muñeca y los codos, pues acertó apenas 6 de sus 17 lanzamientos el lunes y apenas encestó cuatro de sus últimos 25 intentos de tres puntos.

Sus números el lunes estuvieron lejos de ser abrumadores. Pero la visión que mostró Williams— tuvo la misma cantidad de asistencias que sumaron como equipo los Knicks— compensaron sus tiros errados. Es lo más parecido a una actuación de Kidd que podrán ver de cualquier otro guardia armador.

Ocho de las 14 asistencias de Williams fueron para cestas en la zona pintada— un porcentaje muy alto que ayudó a que los Nets acumularan 48 puntos en la pintura en lo que fue una ofensiva que por momentos tuvo problemas ofensivos. Williams encontró a Brook López en los contragolpes, a Gerald Wallace haciendo cortes sobre la línea, de Nuevo a López buscando el aro y a Kris Humphries solo bajo el aro. Incluso hizo un pase que fue tan bueno que Reggie Evans (17 tiros de campo en 239 minutos esta temporada) no tuvo otra opción que poner el balón en el aro.

Un par de asistencias de Williams se dieron con pases sencillas alrededor del perímetro, pero la mayoría fueron difíciles, como meter un hilo en una aguja— el tipo de cosas que pondrían orgulloso a Kidd.

“Me dio grandes pases”, dijo López tras el partido. “Facilitó mucho mi trabajo”.

Quizás hasta que se recupere y sus tiros comiencen a entrar, Williams debe ser más un distribuidor. Sabemos que tiene talento suficiente a su alrededor y por eso no tiene que cargar mucho con la responsabilidad de anotar. Y tiene la ventaja en tamaño para llevar al poste bajo a los demás guardias armadores y con eso atraer defensas que están en la zona pintada, lugar al que llegaron varias de sus asistencias.

La atmósfera en el Barclays Center para el primer choque entre Brooklyn y New York fue electrizante. Y aunque al ganador del partido no le daban la llave de la ciudad, sí tuvo una importancia más allá de un cambio en la tabla de posiciones el martes en la mañana. Estos dos equipos creen que merecen estar justo detrás de los Heat en la lista de candidatos al título en la Conferencia Este. Y son partidos como estos los que los llevarán allí.

Fue apenas un partido entre 82, pero Williams no tenía miedo de afirmar que este fue un choque muy especial. Y aunque Carmelo Anthony (35), Tyson Chandler (28) y López (22) fueron los máximos anotadores, Williams fue quien tuvo el mayor impacto.

“Deron es un jugador al que le gustan partidos y escenarios como este”, afirmó el entrenador de los Nets, Avery Johnson. “Realmente, él dominó el partido”.

El partido Knicks-Nets fue siempre la gran vitrina de Kidd. Cuando jugaba en esos encuentros para New Jersey, él se adueñó de los Knicks y del Madison Square Garden. Los Nets terminaron con marca de 23-4, incluyendo una barrida en la postemporada en el año 2004 frente a New York con Kidd vestido en ese uniforme. Él fue (y sigue siendo) un jugador muy especial una noche cualquiera, pero Jason Kidd siempre mostró el nivel de ser un Jugador del Salón de la Fama cuando el rival eran los Knicks.

El choque Knicks-Nets tiene una sensación totalmente nueva porque ahora se trata de un asunto entre distrito-vs-distrito y también porque ahora Kidd se viste de azul y naranja. Y tal vez es el momento ideal para que Williams haga un impacto en esta rivalidad. Y tuvo un buen comienzo el lunes.