Una vez más, los Heat finalizaron con un bajón en los minutos finales

DALLAS – La estrella solitaria de los Mavericks resopló con rabia y con su nariz roja durante el cuarto partido, en el cual tuvo que lidiar con una temperatura de 38,5 grados, algunos estornudos y con varios problemas para respirar.

Pero con la tos. Dirk Nowitzki le dejó eso a otros.

Errores metales, tiros fallados y la poca ayuda de James le costó un dolor de cabeza a Miami y quién sabe si también la serie. .
NBAE/Getty Images
Le dejó eso a los Heat, quienes cayeron en un bajón al final del partido, con LeBron James como principal protagonista. Errores metales, tiros fallados y la poca ayuda de James le costó un dolor de cabeza a Miami y quién sabe si también la serie. Con Nowitzki enfermo y con el partido listo para ganarlo, Miami perdió la oportunidad de asumir el comando total en las finales de la NBA y su jugador encargado de cerrar los partidos, en particular, se convirtió en vapor.

Fue impresionante verlo. Fue peculiar por no decir desastrosa la actuación por parte de LeBron. Los Mavericks ofrecieron una defensa más fuerte ante él, pero eso sería darles demasiado crédito. Eso no sería contarle la verdadera historia. Esta se trató menos sobre la defensiva de Dallas y más acerca de los problemas de James.

LeBron no tuvo fuego, ni ferocidad, ni tampoco una determinación visible en toda la noche. Pocas veces atacó la canasta, incluso con Jason Kidd defendiéndolo y se conformó haciendo demasiados de lanzamientos de media distancia. Nunca fue un factor en la ofensiva y le estaba haciendo mucho daño a los Heat cuando necesitaban a alguien más que Dwyane Wade para rescatarlo del tardío regreso de Dallas.

Ocho puntos, su número más bajo en los playoffs, en 45 minutes. Un disparo, cero puntos y dos pérdidas de balón en el último cuarto. Hmmm. Seguramente algunos de ustedes se burlaron, recordaron la serie Cavaliers-Celtics y se preguntaron: ¿Le estaba doliendo el codo nuevamente?

"Estaba físicamente bien", reportó el entrenador Erik Spoelstra.

Entendemos que este no fue un momento definitivo en la carera de LeBron. No cuando las series están igualadas 2-2 y con tiempo suficiente para cambiar su imagen. Sería fácil y quizás prematuro sugerir que James no está hecho para esto, aunque esta mañana esto sea lo que la gente está diciendo. Un mal partido no crea o daña reputación. Pero si junta varios de esa manera y todo eso podría cambiar.

Mejor dicho, esto significa que todo sigue siendo igual con respecto a LeBron, quien llegó a esta temporada y a esta serie por el campeonato series con la mirada puesta en convencer al mundo del baloncesto que es ganador.

En vez de eso, él está fallando ofensivamente y por ende dándole vida a los Mavericks. Le está dando a Wade la oportunidad de ganar partidos, lo cual está bien, debido a que Wade tuvo otro gran partido, marcando 32 puntos. Pero James necesita encontrar un balance entre ser facilitador y una bestia ofensiva. Ese balance no se vio en el cuarto partido y, en gran parte, en toda esta serie.

"No creo que hayan cambiado la forma de defenderme", afirmó. "Debo ser más efectivo, de eso se trata. No puedo dejar que detengan mi agresividad cuando mandan dos (hombres) al momento de tener la bola en mis manos. Todavía tengo que hacer (pases) pero también hacer jugadas para mí mismo y mantenerme en ritmo durante el juego".

LeBron falló ocho de sus 11 lanzamientos. En algún momento, la ofensiva de los Heat ya ni siquiera era dirigida por él. Parce que en su mente ya todo se hubiera hecho: ya había tomado suficientes disparos. Tiene un total de nueve puntos en los últimos cuartos de estas series, algo totalmente contrario a lo que hizo en las finales la Conferencia Este, cuando James era la primera fuente ofensiva de los Heat en el período final.

Una interesante escena tomó lugar el martes en la noche. Con Miami abajo por dos puntos y desesperado por marcar una cesta, Wade le dio un pase a Mike Miller, en vez de hacer para LeBron, quien estaba en la zona pintada. (Miller perdió el balón. Y los Heat estaban muertos luego de eso). Al ignorar a su talentoso compañero de equipo en un momento de necesidad, estaba claro que Wade había perdido confianza total en LeBron, porque James, para ese momento, había perdido confianza en sí mismo.

"El hecho de haber (podido) hacer más ofensivamente para ayudar al equipo, esa es la parte (que me enfurece)", afirmó.

Fue la primera vez en los últimos 434 juegos en la temporada regular y los playoffs en la que anotó menos de 10 puntos. Y solamente nueve en nueve ocasiones le ha ocurrido eso en sus 717 choques disputados en su carrera.

Pero no solamente fue LeBron el que falló en el último cuarto, aunque así lo pareciera. Miller erró 3 de sus 4 disparos. Mario Chalmers, contrario a lo que hizo en el tercer encuentro, no metió un lanzamiento. Fue más que nada Wade y nada más.

¿Entonces qué pasará de acá en adelante con LeBron? Para un jugador que vivió toda la temporada bajo el escarnio público, cuando todo lo que hace se lo magnifican, él está a punto de caminar por el camino rocoso nuevamente. Sus compañeros de equipo y su entrenador esperaban mucho más de lo que dio en el cuarto parido. Él esperaba más de sí mismo. Veremos cómo responde a este desafío.

"Lo quiero ver agresivo nuevamente", dijo Chris Bosh. "Creo que puede volver a ser agresivo de nuevo. Debe dejar esto atrás y volver a ser el mismo. Lo necesitamos".

El cuarto partido se pareció mucho al segundo. La cual significa: Lo que los Heat y LeBron debe hacer es tomar una victoria potencial, no a ellos mismos, por la garganta.

"Son las finales", afirmó Wade. "Uno quiere asegurarse cada noche en dejar todo lo que tiene en la cancha. No siempre terminará en un resultado positivo, pero al final del día, si sientes que lo diste todo, uno puede estar satisfecho con el resultado".

La pregunta para LeBron es: ¿Te sientes satisfecho?