Una poderosa estrella: ¿Hay que tenerla para ganarlo todo?

Un equipo construido alrededor de una gran estrella, tal vez dos, puede ganarlo todo en la NBA ¿pero aquellos que carecen de una superestrella - es decir, los Indiana Pacers y los Grizzlies de Memphis – podrán llegar a lo más alto?

No es que el gerente general de Memphis, Chris Wallace, estuviera tratando de sugerir que eso sea imposible, pero el otro día estaba dando los nombres de los jugadores superestrellas que han llevado a tan sólo nueve franquicias a conseguir los campeonatos en las últimas 33 temporadas - desde 1980, cuando Magic Johnson y Larry Bird entraron en la ecuación - se hizo evidente que no son muchas las probabilidades. Los equipos con una súper estrella - y más de una y lo mejor - han dominado la liga.

“Si nos fijamos en la NBA, ganar campeonatos resultó más fácil para las franquicias que han sido capaces de adquirir a jugadores que son considerados como los mejores de todos los tiempos”, dijo Wallace. “Regresemos en el tiempo y miremos desde que Bird y Magic entraron en la liga. Los Sixers tenían al Dr. J, Julius Erving, los Pistons contaban con Isiah Thomas y Joe Dumars. Luego aparecieron Michael Jordan y Scottie Pippen, Hakeem Olajuwon, Kobe [Bryant] y [Shaquille O'Neal] y los Spurs con Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili. Los Heat tuvieron a Dwyane Wade y Shaq, y ahora a Wade y LeBron [James].

“El único equipo que realmente no tuvo una gran estrella fueron los Pistons”.

Los Pistons del 2004 vencieron a un gran grupo de los Lakers, el último en el que estuvieron juntos Bryant y O'Neal. Detroit tuvo a Tayshaun Prince, jugador que adquirió Memphis a finales de enero cuando este conjunto intercambió a Rudy Gay, su líder anotador. Él salió de los Grizzlies para darle equilibrio a los libros contables de Memphis y colocar al equipo muy por debajo del límite de impuesto de lujo esta temporada y dejarlo mejor posicionado para mantenerse de esa misma manera la próxima temporada y un poco más allá, algo especialmente crítico para las franquicias de mercados pequeños que no quieren, o no pueden, incurrir en el impuesto de lujo, ahora más rígido debido al nuevo acuerdo de negociación colectiva. A Gay le deben pagar 37,2 millones de dólares por las próximas dos temporadas.

Tres de los cuatro equipos que están jugando en las finales de conferencia tienen nóminas por debajo del límite de impuesto de lujo, 70.300.000 de dólares y, de hecho, están fuera del top 11 entre las nóminas más caras de la liga. Eso debería alegrar a las organizaciones y sus seguidores. Inteligentes elecciones en el draft, el desarrollo de jugadores y fichajes astutos en el mercado de agentes libres pueden conducir al éxito sostenible, e incluso también la aparición de una gran estrella de cosecha propia (como Russell Westbrook, en Oklahoma City, Paul George, en Indiana y Stephen Curry, en Golden State).

Obviamente, Miami tiene la nómina más costosa entre los cuatro equipos que siguen en los playoffs. Están en el cuarto lugar de la liga con una nómina de $83,4 millones de dólares (sin contar las sanciones del impuesto de lujo) con James, Wade y Chris Bosh, que entre los tres ganarán un salario combinado de $52,3 millones esta temporada. La nómina de Miami, sin contar el impuesto de lujo, es más elevada que la de San Antonio ($ 69,6 millones), New York ($ 66.8 millones) y Memphis ($ 63.200.000).

La cuestión en el marco del nuevo convenio colectivo - con el aumento gradual de las sanciones tributarias pactadas para la próxima temporada y el impuesto repetidor que se avecina - es ver si los propietarios de conjuntos de mercados grandes (como Los Ángeles y Miami) están dispuestos a pagar decenas de millones de dólares adicionales en impuesto de lujo para pagarle el salario a equipos llenos de superestrellas temporada tras temporada. O más bien, ¿será que los equipos con nóminas equilibradas se propagaran en la liga como una manera más prudente para construir un conjunto contendiente al título y sin tener que pagar el impuesto de lujo?

Un contendiente, tal vez. ¿Pero un equipo campeón? Eso está por verse. Por ahora, el tener estrellas poderosas sigue siendo la moneda más codiciada en la NBA.

Los Clippers negocian para seguir a Chris Paul. Los Lakers negocian con Dwight Howard. Los Houston Rockets se beneficiaron una vez que Oklahoma City llegó a su límite financiero y se quedaron con James Harden. El gerente general de los Rockets, Daryl Morey, maniobró bien para adquirir una estrella poderosa por un par de años, pero me encantaría hacer un seguimiento del caso de Harden si estos logran llegar a un acuerdo con Howard y pagándole el salario máximo permitido. Dallas espera atrapar a Howard o Paul pagándoles el salario máximo para que se junten con Dirk Nowitzki, cuyos Mavs del 2011 se convirtieron en el noveno equipo campeón en las últimas tres décadas.

Y, por supuesto, si Derrick Rose hubiera jugado esta temporada, los Bulls podrían estar jugando con Miami en estos momentos. Y los Grizzlies, que carecen de una estrella poderosa, podrían estar pescando si Westbrook no se hubiera lesionado y dejado solo a Kevin Durant.