Un saludable Barea será vital para los Wolves

Unas cinco horas antes del salto inicial del partido del domingo pasado en Toronto, J.J. Barea, guardia armador de los Minnesota Timberwolves, estaba hablando con alegría de lo bien que se sentía su cuerpo, de como su gran velocidad estaba de regreso y de lo contento que estaba por las posibilidades de tener una gran temporada con el equipo, incluso con las estrellas Kevin Love y Ricky Rubio lesionadas.

Luego de vivir una temporada acortada por el paro laboral y una lesión— a la cual llamó “brutal” y que lo limitó a jugar solamente 41 de 66 partidos tras firmar un contrato de 19 millones de dólares para unirse con los Timberwolves — Barea se enfocó en que su cuerpo se recuperara.

“Para mi, lo importante es recuperarme, volver a ser rápido de nuevo y sentirme bien y eso fue básicamente lo que hice”, le dijo Barea a NBA.com en una conversación telefónica el domingo en la tarde. “Me siento muy bien ahora, entonces espero seguir así”.

Y más adelante, a mediados del segundo cuarto y cuando su equipo tenía un punto de ventaja ante los Raptors, Barea se fue por la línea y elevó su compacto cuerpo— que según dicen mide 1,83metros, pero que en realidad no mide más de 1,76 metros — y anotó al llegar al aro. Pero se chocó al caer y luego parece haber sido golpeado en la cabeza antes de que esta se golpeara contra el piso.

Visiblemente mareado, la noche de Barea llegaba a su final. Fue diagnosticado con una concusión  “suave” y Minnesota se quedó solamente con los guardias Luke Ridnour, un indispuesto Brandon Roy y con Will Conroy para dirigir la ofensiva. Luego de cometer apenas 11 pérdidas de balón en el primer partido de la temporada en Sacramento, los Timberwolves perdieron el balón 24 veces en Toronto, fueron totalmente superados en el cuarto final y terminaron perdiendo 105-86.

Un miembro oficial del equipo dijo que Barea parecía sentirse mucho mejor después del partido. Tendrá que superar un par de exámenes obligatorios de la NBA antes de poder ser declarado disponible para jugar. Los Timberwolves podrían utilizarlo el lunes en la noche en su visita ante Deron Williams y los Nets en su nueva casa en Brooklyn.

El hecho innegable es que el habilidoso Barea, que ayudó a que Dallas ganara el título en el 2011, será clave para mantener a los remodelados Wolves como un conjunto relevante en la Conferencia Oeste mientras que Rubio y Love siguen lesionados.

Barea tuvo un gran comienzo. Logró 21 puntos, cinco asistencias y cuatro rebotes, siendo el más efectivo del equipo con más 26 en 28 minutos saliendo desde el banquillo en el primer partido de la temporada contra los Sacramento Kings. Ya tenía nueve puntos en ocho minutos el domingo cuando se fue medio atontado hacia el vestuario.

“Es muy importante”, dijo Barea antes del partido sobre el hecho de mantenerse bien de salud. “Todos debemos sacar lo mejor que tenemos. Debemos tratar de tener el mejor comienzo posible, ganar un par de partidos y cuando regrese Kevin lograr una pequeña racha de triunfos. Y, cuando sea que regrese Ricky, por primera vez tendremos a todo el equipo junto, allí entonces sabremos como nos va”.

Barea está en su séptima temporada en la NBA. Es un agente libre que no fue elegido en el draft y salido de la Universidad de Northeastern, el prototipo de hombre desamparado, el hombre del sueño americano y un héroe nacional, todo en uno solo. Barea, de 28 años de edad, es ahora, además de ser la figura deportiva más popular de Puerto Rico,  un hombre respetado y con mucha experiencia.

Solamente Ridnour y los recién llegados Andrei Kirilenko y Lou Admundson han tenido más tiempo jugando en la NBA.

“Me gustaba ser un hombre joven en Dallas, pero ahora es un poco diferente”, señaló Barea. “Este es un grupo muy joven y tengo mucha experiencia, pues como saben gané el campeonato con Dallas. El entrenador me pide que sirva como ejemplo par que ellos sepan lo que se necesita para ganar.”

Barea sabe que para que eso pase debe mantenerse saludable y jugando.