Un expuesto Howard oculta los pecados de los Lakers

Evidentemente, ahora también parece seguro escupir al viento y tirar al piso la máscara del viejo Llanero Solitario. Porque, al parecer, todo el mundo está ocultándose con la capa de Superman por estos días.

Dwight Howard no podría estar más expuesto, incluso si fuera la portada de una revista y si solamente llevara puesto una grapadora. Al menos en Playboy, a sus modelos usualmente los dejan acostar en un tapete con piel de oso.

Howard acertó apenas 8 de sus 16 tiros libres y esa en realidad fue su mejor noche desde la línea de tiros libres en la última semana y media.

Cada vez que el pívot de los Lakers se para sin que nadie que lo defienda a 15 pies de distancia del aro, es menos sorpresivo que se convierta en una situación de una comedia.

Los Rockets fueron los últimos en hacerle faltas intencionalmente a Howard para enviarlo a la línea. Y la estrategia sigue comiéndose un gran pedazo del aura de este gigante al que los Lakers están pensando en darle 100 millones de dólares y entregarle las llaves de la franquicia.

El hecho fue que la estrategia funcionó — además le dio mucha diversión al público del Toyota Center — y cubrió unos pecados mucho más grandes. Los Lakers no saben cuidar el balón, pues lo perdieron 19 veces, no pueden evitar que sus rivales tomen rebotes ofensivos y no pueden defender consistentemente cuando el partido está en su fase decisiva.

Sí, los Rockets enviaron a Howard a la línea en cinco ocasiones diferentes en un tramo de 69 segundos en el último cuarto. Sí, él solamente encestó cinco de sus 10 tiros libres. Pero durante esa fase del juego Houston superó a los Lakers solamente por un resultado de 7-5.

Fue todo lo demás que hicieron los Rockets en el cuarto final— llevar a James Harden a la zona pintada para recibir faltas, dar pases sencillos a Greg Smith, conseguir disparos abiertos en las esquinas para Toney Douglas – lo que hizo la diferencia.

Al igual que como sucedió en su casa el domingo en la noche frente a Orlando, la ineptitud de Howard desde la línea de tiros libres fue el pararrayos de todos los pecados, mientras que todos los de más jugadores dejaron que se cayera la estantería.

Ahora en los programas de debate y en el Universo Twitter están llenos de sugerencias para el entrenador Mike D’Antoni y le piden enviar a Howard al banco de suplentes en el cuarto final en los partidos cerrados.

“La gente no tiene idea de lo que habla si piensa que voy a sacar a Dwight en el cuarto final”, afirmó D’Antoni. “Es muy simple: Uno no le hace eso a un jugador. Él encesta o falla sus tiros libres pero esa no es la razón por la que perdimos. Él debe trabajar para superar eso. Uno no saca a su jugador franquicia y le hace algo como eso.”

Por supuesto que no, si no quieren arriesgarse a convertir un bloqueo mental en una psicosis por completo. Si Howard se convertirá en el estandarte de los Lakers en un futuro sin Kobe Bryant, entonces él no se puede ser escondido en los momentos decisivos como si fueran los figurines de porcelana de la abuela cada vez que la visitan los gatos.

“Esa es una estrategia que los equipos están empleando y tenemos que encontrar la manera para defendernos de esto”, dijo Bryant. “Hemos hablado de esto un poco. Él debe seguir trabajando todo el tiempo y seguir practicando y ensayando una y otra vez hasta que se convierta en una fortaleza”.

Pero los problemas más críticos son la falta de defensa y disciplina de los Lakers al final de los partidos. Este fue un partido en el que los Lakers tuvieron una ventaja de 17 puntos y en el que seguían al frente por 13 al inicio del cuarto final.

En una noche en la que Harden apenas acertó 3 de sus 19 lanzamientos, Chandler Parsons encestó 5 de sus 16 disparos y en la que Jeremy Lin metió 2 de sus 8 tiros, los Rockets siguieron trabajando, moliendo y haciendo todas las pequeñas cosas para regresar y tener una opción de ganar. Era el tipo de juego que los Lakers ya pensaban que habían ganado.

Con Steve Nash aún afuera con una pierna fracturada y ahora con Pau Gasol lesionado de sus rodillas, los Lakers tiene todas las excusas a sus alrededor, en caso de que quieran utilizarlas.

Entonces también es un chivo expiatorio muy fácil el culpar a Howard y a sus fallidos disparos desde la línea de tiros libres. Pero no es Howard el que comete los fallos en defensa. Él se para a cortar el avance del jugador que está penetrando pero nadie rota detrás de él. Howard no es quien deja a jugadores como Douglas y Carlos Delfino abiertos por no haber hecho las rotaciones apropiadas.

“Él no tiene la culpa por nuestros fallos defensivos”, señaló D’Antoni. “No es la razón por la que estas cosas pasan”.

Pero mientras Superman se mantenga de pie, expuesto en la línea de tiros libres, los problemas reales permanecerán ocultos.