Los Knicks no podrán ganar estas series si no descifran la defensa de Boston

Los Boston Celtics y los New York Knicks tuvieron cada uno sus inconsistencias, pero incluso cuando ambos sufrieron problemas en la segunda mitad de la temporada, ellos seguían haciendo lo que mejor sabían. Esto hace de este enfrentamiento de la primera ronda de los playoffs una serie de poder vs. poder. Solamente que son distintos tipos de poder.

Los Knicks saben que la clave para vencer a los Celtics deben descifrar su defensa.
NBAE/Getty Images
La ofensiva de Mike D'Antoni, con Carmelo Anthony y Amar'e Stoudemire como protagonistas, es una fuerza irresistible. La defensiva de Doc Rivers, liderada por Kevin Garnett, es uno objeto inamovible.

El domingo durante 48 minutos, mientras los Celtics se quedaban con un triunfo de 87-85 para abrir esta serie, vimos porqué la ofensiva de los Knicks y la defensiva de los Celtics son tan buenas. El resultado fue un partido clásico que se decidió en el disparo final.

No fue un gran choque ofensivo de los Celtics, pero tampoco malo. Nunca hicieron grandes rachas (no marcaron en más de cuatro posesiones seguidas) y tampoco sufrieron de largas sequías (no dejaron de anotar en más de cuatro posesiones consecutivas).

En cambio, los momentos clave del primer partido se dictaron completamente del otro lado de la cancha, donde la quinta mejor ofensiva de la liga (la de New York) chocó ante la segunda mejor defensiva (la de Boston).

Cuando los Knicks tomaron el control del juego en el segundo cuarto, esto se dio porque anotaron en 10 de sus 12 posesiones finales. Anthony acertó tiros muy difíciles, Stoudemire era una amenaza constante amenaza en el poste bajo y alto, y Ronny Turiaf estaba casi siempre abierto cerca al aro.

Cuando los Celtics regresaron y tomaron una ventaja tempranera en el cuarto final, esto fue gracias a que detuvieron a los Knicks en 20 de sus primeras 26 posesiones en la segunda mitad. No le permitieron tiros abiertos a Anthony en el perímetro y Jermaine O'Neal defendió el aro como lo hacía en el 2004.

Cuando los Knicks tomaron una ventaja de cuatro puntos al final del último cuarto, esto fue porque anotaron en nueve de sus siguientes 11 posesiones. Stoudemire destruyó a los Celtics desde la esquina izquierda, anotando varios lanzamientos y demostrando toda su fuerza y gran forma atlética con dos penetraciones feroces al aro.

Pero Ray Allen tuvo la oportunidad de ganar el partido al final porque los Celtics fueron capaces de detener a Stoudemire luego de su gran demostración minutos antes. O'Neal fue quien lideró esa defensiva y luego Garnett de manera seguida negó el pase interior, lo cual evitó que Stoudemire tocara el balón en las últimas seis posesiones de los Knicks.

Los únicos puntos de los Knicks en ese tramo llegaron en un tiro loco de tres puntos por parte de Toney Douglas, un disparo por el que posiblemente ambos equipos estaban felices.

Pero la fuerza irresistible y el objeto inamovible tuvieron sus momentos el domingo. Y, finalmente, la gran defensiva venció a la gran ofensiva. Boston estuvo grandioso defendiendo particularmente a Anthony. Paul Pierce y Jeff Green defendieron bien sus tiros exteriores y cuando entró a la zona pintada, O'Neal estaba allí para detenerlo. Anthony metió apenas 1 de sus 11 lanzamientos en la segunda mitad y muchas veces se apresuró tomando sus disparos.

No fue una buena noche, pero de esa hay muchas ante los Celtics.

"No creo que [Pierce] haya hecho algo fuera de lo normal en especial para defenderme", destacó Anthony. "Pienso que los Celtics jugaron como siempre lo hacen. Llenaron la zona pintada. Cada vez que tomaba el balón, llenaban el lado por l que iba a atacar".

Los Knicks acertaron el 54 por ciento de sus lanzamientos en la primera mitad porque "les estábamos dando muchos espacios, tiros cómodos, rompiendo así nuestras reglas defensivas", dijo Rivers.

"Defensivamente, iniciamos los playoffs en la segunda mitad".

Aunque la defensa de los Celtics ganó la batalla, en el segundo cuarto parecía que no tenían como detener a los Knicks, tampoco cuando Stoudemire atacaba el aro desde la línea, buscando el contacto y finalizando sus jugadas en el aro en último cuarto.

Sin embargo, Rivers no está lista para afirmar que la ofensiva de los Knicks es, por momento, imparable.

"No sé si fue su ofensiva o nuestra falta de defensa, para ser honesto", manifestó. "No estoy seguro de eso".

Los Knicks merecen buenos comentarios por jugar una mejor defensiva durante gran parte de la temporada. Saben que la clave para vencer a los Celtics es obligar que Rajon Rondo anote. Si no hubieran hecho eso, sus posibilidades en el primer partido no habrían existido.

Durante estas series los Celtics anotarán sus puntos. A pesar de sus problemas al final de la campaña, ellos siguen siendo un sólido equipo ofensivo. Y los Knicks no son lo suficientemente buenos en defensa para que estos partidos se vuelvan feos. El resultado de 87-85 el domingo fue algo más acerca del ritmo o de juego (84 posesiones para New York y 83 para Boston) que algo relacionado con la eficiencia.

La historia de estas series se dará en el otro lado de la cancha. Y Rivers tiene razón, pues una gran defensiva sigue venciendo una gran ofensiva, por eso la serie la ganarán los Celtics.