Rubio regresó y con él su magia

Al inicio pareció una jugada doblemente extraña. En verdad así pareció– en tiempo real– cuando el guardia armador de los Minnesota Timberwolves Ricky Rubio había enviado un pase perfectamente ejecutado, uno improbablemente concebido en medio de sus piernas y también en medio de las piernas del defensor de Dallas Elton Brand.

Solamente en la repetición, lentamente, se vio con claridad que el pase de Rubio pasó al lado de la pierna izquierda de Brand y no por detrás, sin que el delantero de los Mavericks se diera cuenta. El balón alcanzó su destino justo en el momento en el que el público del Target Center se daba cuenta de lo que estaba viendo y luego Greg Stiemsma finalizó la jugada con una simple bandeja.

“Jugué con Rajon [Rondo] el año pasado y diría que es algo similar, pues uno debe esperar la bola cada vez que vas el aro, cada vez que no tengas marca”, dijo Stiemsma tras jugar su primer partido con Rubio, el inteligente armador de los Wolves, quien finalmente está disponible para jugar.

“Hemos desarrollado un par de jugadas con él en los entrenamientos las últimas semanas, algunas jugadas de pared y desmarque y otras cosas. Incluso allí, Ricky hace pases en medio de las piernas, por la espalda y otras cosas durante esos ejercicios”.

Eso lo hizo Rubio en su primer partido en nueve meses. Pero hubo otras cosas: Rubio y su pase de pala a J.J. Barea que terminó en una bandeja de espaldas. Rubio metiendo el brazo cuando le daban un pase a O.J. Mayo, cambiando de defensa a ataque en el mismo instante que sus ojos oscuros buscaron un compañero abierto y sin marca. Rubio trabajando sobre la línea como lo hacía Gretzky detrás del arco jugando al hockey, encontrando a Luke Ridnour descubierto para encestar un tiro a 18 pies de distancia.

Con Rubio jugando como armador, siempre está el riesgo de que sus otros cuatro compañeros en cancha reciban una espectacular asistencia de este muchacho que será guardado como en tesoro en los videos. Peor aún, existe el riesgo de ser golpeado en la cabeza o en la cara por la bola si uno está listo. Y fue una noche llena de riesgo el sábado en Minneapolis, donde Rubio regresaba de su cirugía de rodilla.

Y así seguirá, con todo el entusiasmo y los resultados inmediatos. Rubio vio restringidos sus minutos el sábado e irá aumentando su participación gradualmente, según afirmó el entrenador Rick Adelman. Seguramente no jugará en los dos partidos consecutivos de los Wolves esta semana, el lunes en Orlando y el martes en Miami. Y luego de toda su inactividad y la recuperación tras su cirugía de ligamentos cruzados de su rodilla izquierda, la actuación de Rubio se vio como una oleada.

Sin embargo, él electrizó a los 18.173 asistentes (los Wolves vendieron 1.750 boletos extra las horas previas al inicio del juego) y parece haberlos hecho olvidar que el estelar Love no pudo jugar por una enfermedad (Love esperaba jugar a pesar de su lesión en su pulgar derecho antes de que los Wolves lo enviaran a su casa). Rubio ciertamente animó a Adelman, quien dio generosas palabras para su equipo y para él mismo.

“Cuando tiene el balón en sus manos”, dijo Adelman, “Soy un mejor entrenador”.

Si Houdini hubiera regresado de una cirugía, él hubiera iniciado con un par de trucos de cartas. Pero Rubio regresó cortando a una mujer por la mitad y además lo hizo de espaldas.

Su primer desplazamiento comenzó a falta de 1 minuto y 47 segundos restando en el primer cuarto y finalizó cuando faltaban 6:16 del segundo cuarto. En ese tramo de 7 minutos y 31 segundos, logró cuatro puntos, cuatro asistencias y un robo. El Target Center tuvo su segunda gran sorpresa en la nómina esta temporada– Love sorprendió a todos con repentino regreso tras haberse roto una mano la noche antes del Día de Acción de Gracias. La gente gritaba “¡Rubio! ¡Rubio!” cuando él se fue trotando a la mesa de anotación.

“No puedo decir con palabras lo que sentí”, afirmó el jugador de 22 años de edad.

Derrick Williams sí pudo. La decepcionante segunda elección del Draft en el 2011 anotó 12 puntos y sumó cinco rebotes en la primera mitad, pues el regreso de Rubio le dio aire a su juego. “Estoy pasando por el mejor momento desde que llegué acá, honestamente”, destacó Williams.

El segundo tramo del partido de juego de Rubio inició a falta de 4 minutos y 37 segundos del tercer cuarto y finalizó 7 minutos y 15 segundos más tarde. En total fueron 14 minutos y 46 segundos del partido, pues Adelman lo reservó lo más posible. Y cuando ya todo parecía estar definido, con los Wolves en ventaja por 15 puntos y a falta de 3:16 minutos, Rubio volvió a entrar.

¿Cuál fue el momento clave del partido esta vez? Un encontrón con el fuerte jugador de Dallas Derek Fisher. Fisher llegó al partido como a Grinch tratando de arruinar la Navidad, anotando nueve puntos en el último cuarto. Y luego cayó al piso con el español. Los dos cayeron y se levantaron bien, sin problemas, pero además Fisher le dio un golpe en el pecho a Rubio para pedirle disculpas.

“Una vez que un jugador entra a la cancha, uno puede enfrentarlo sin restricciones”, señaló Fisher. “Pero obviamente una nunca quiere lesionar a otro jugador. Le pregunté rápidamente si estaba bien”.

El tercer turno de Rubio en el partido terminó con el partido en el tiempo regular. Adelman mostró gran resistencia para mantenerlo sentado en el tiempo extra. Rubio ya había cumplido el tiempo límite y, además, estaba cansado.

“Eso me mata por dentro”, afirmó Rubio, sonriendo como siempre lo hace, “pero hicimos un gran trabajo”.

Oficialmente, Rubio terminó más uno en sus minutos en la cancha. Pero su impacto fue más contagioso para los demás jugadores de los Wolves que el resfriado de Love. Andrei Kirilenko dominó el tiempo extra con cinco puntos, tres rebotes y una asistencia.

“Haremos grandes cosas con el equipo este año, como lo demostramos en el tiempo extra, pues comenzamos con una racha de 10-0”, dijo Rubio. “Fue increíble…me dieron un gran regalo, pues ganamos en el tiempo extra”.

Lo más justo para un hombre que da tantos regalos. Como dijo el jugador de Dallas Dahntay Jones acerca del impacto de Rubio: “La gente volaba en la cancha, porque ellos saben que él los está buscando. Es muy especial”.

Kirilenko dio nombres de grandes armadores con los que ha jugado: John Stockton, Mark Jackson y Deron Williams. “Ricky es como uno de esos hombres porque cuando ve la oportunidad, la aprovecha. Aprendí de los mejores a desmarcarme – y que no me pegaran en la espalda”, afirmó Kirilenko.

“Siempre es un privilegio jugar con ese tipo de hombres. Especialmente si se puede jugar sin el balón - sabes que si estás abierto, él te va a dar la pelota”.

Rubio cambia toda la dinámica de jugar sin el balón - no hay nadie sin el balón por mucho tiempo cuando él está en la cancha. Rubio está de vuelta y los defensores están viendo de nuevo como detenerlo.