ROSE A SUS DUDOSOS SEGUIDORES: SEGUIRÉ ADELANTE BAJO MI PROPIO RIESGO

La pregunta, bastante profunda en la primera sesión de medios de Derrick Rose tras la Cirugía de Rodilla Parte II, flotó en el aire durante varios incómodos segundos. Mientras las cámaras seguían prendidas y las luces calentaban, Rose parpadeó y pareció buscar algo en su interior. Él pidió una aclaración y la consiguió:

¿Qué le dirías a la gente que piensa que los Chicago Bulls deberían dejar pasar la idea de construir un equipo a su alrededor y de seguir contando con usted?

“Um...¿Qué puedo decir a eso?”, repitió Rose, y en ese instante pareció detenerse en una mezcla de dolor y enojo. ¿Podría atacar, duro, decir cosas duras? ¿Podría romper las cosas buenas y la lealtad y el amor de su ciudad natal que lo agarró por el cuello?

Pero Rose encontró un mejor camino.

“Um...podría ser un tonto si quieres”, dijo el lesionado escolta de los Bulls, lo que desató algunas risas nerviosas. “Lo digo en serio. Yo sé que voy a estar bien”.

Rose habló con tanto aplomo, e incluso bravo envuelto en su suave y monótono ritmo, que era como levantar una olla de agua hirviendo de la hornilla. Así de fácil, las cosas se calmaron un poco. Para los Bulls, para sus seguidores, para una ciudad más que un poco maltrecha y magullada últimamente por sus equipos deportivos (menos el club de hockey).

Después de oír hablar Rose, sólo los críticos y agoreros más acérrimos podrían dejar a un lado la historia de la caída de los Bulls, al menos por un tiempo. Y ellos fueron los que la iniciaron en primer lugar, a las pocas horas de que Rose sufriera una ruptura de menisco medial de la rodilla derecha en el partido disputado el 22 de noviembre en Portland.

Seguramente esta última lesión, sumada a la del ligamento cruzado anterior reparado en su rodilla izquierda que marginó Rose desde abril de 2012 hasta el campamento de entrenamiento hace dos meses, significará que el base, cuyo juego se basa tanto en la rapidez como en la explosividad, nunca más vuelva a ser tan rápido o tan explosivo de nuevo. Sin duda, la ventana de campeonato para esta nómina de los Bulls se había cerrado, y seguramente el equipo necesitaría de inmediato ir a buscar de nuevo un jugador estelar para buscar el título.

Rose no estaba pensando en nada de eso el jueves, mientras se sentó para atender a los reporteros y los fotógrafos después de la práctica de tiro del equipo en el United Center. Los Bulls se estaban preparando para enfrentar a los Heat de Miami el jueves en el partido de la doble cartelera del Canal TNT que tenía un trasfondo diferente del que estaba previsto.

De hecho, Rose entreabrió la puerta un par de veces de que podría, tal vez, estar jugando de nuevo antes de lo esperado. Cuando le preguntaron si había alguna posibilidad de que pudiera regresar para ayudar al equipo de los Bulls en los playoffs, dijo: “Es decir, si yo estoy sano y la situación es la adecuada, voy a volver a jugar. Si estoy sano y mi menisco ha sanado por completo, por supuesto voy a estar ahí jugando”.

¿Qué dijo? Entonces Rose llegó con el “pero”.

“Pero, eh, si es algo totalmente diferente y el resultado no es como yo quiero sea, no será necesario”.

Teniendo en cuenta la actitud de cautela que Rose, su familia y sus agentes manejaron con su rehabilitación de la lesión de ligamentos cruzados - que fue más allá del marco de tiempo de 8-10 meses ofrecido por los médicos, lo cual le puso fin a la temporada 2012-13 - y el hecho de que esta vez los directivos de los Bulls lo declararon fuera para el resto de la campaña 2013-14, parece muy poco probable que “la situación” sea totalmente “correcta”.

Pero los Bulls, con marca de 7-9 a pesar de perder seis de sus últimos siete partidos, juegan en la Conferencia Este. El talento que queda debe ser lo suficientemente bueno para luchar un puesto en la postemporada y tal vez incluso avanzar una ronda. Rose estará mucho más cerca del equipo en esta ocasión, dijo, en comparación con la temporada pasada.

Si esta rehabilitación, en la parte física, es igual de rápida a la última de Rose, en la parte mental, será lenta, ¿quién puede saberlo?

“El año pasado la parte de rehabilitación y entrenamiento, todo fue nuevo para mí”, dijo Rose. “No me gustó. Lo hice porque quería volver a la cancha. Pero sólo pasar a través de eso es un infierno.

“Este año creo que debería ser mucho más fácil, pues ya sé qué se debe hacer. Estoy caminando, soy capaz de ejercer presión sobre la pierna en estos momentos. Con la lesión de ligamentos cruzados no era capaz de ejercer presión sobre la pierna...Yo no fui capaz de doblar la pierna durante tres o cuatro meses. Ahora soy capaz de doblar la pierna derecha, justo después de la cirugía. Así que este proceso, en mi opinión, debería ser mucho más suave”.

Esta vez, dijo Rose, estará en el banquillo con mayor regularidad. Aunque eso no es realmente hacer parte de las cosas, por lo menos sí estará más cerca que la última vez.

“Por supuesto, estaré cerca. Seré un líder. Dejaré que ellos oigan mi voz “, afirmó. “Yo tengo la oportunidad de ver el partido de una manera diferente. Especialmente si me siento en el banco todos los juegos. Yo lo veo como un entrenador y trato de aprender todo”.

Él no ha pensado en los cambios que puedan surgir en su ausencia, como el futuro incierto del alero estelar Luol Deng (que se convertirá en agente libre este verano y por lo tanto podría ser intercambiado antes de eso). O otros movimientos de personal llevados a cabo por el vicepresidente de básquetbol, John Paxson, el gerente general, Gar Forman.

Pero una vez más ofreció un atisbo de una astilla de...regresar algo más pronto.

“Ni siquiera he pensado en eso”, dijo Rose. “Apenas he tenido tiempo para preocuparme de la recuperación de mi pierna y de animar a mis compañeros de equipo en estos momentos. Hay una posibilidad de que pueda volver....”

¿Ven?

“... Así que estoy compartiendo las cosas que yo veo en la cancha, dándoles consejos, animarlos a salir y jugar bien y darlo todo durante el juego. Eso es todo lo que puedo hacer”.

Cada vez que lo haga - ya sea dentro de cuatro meses o 10 - Rose habrá jugado un total de sólo 50 partidos desde el final de su temporada 2011, cuando ganó el premio MVP. Dos lesiones de rodilla y las respectivas cirugías tienen incluso a los más optimistas en Chicago especulando acerca de lo que eso pueda alterar su estilo de juego, cambiando sus tendencias e ir fácil con las jugadas de corte, el salto, la penetración a través de las férreas defensas y el ataque al aro.

Aunque siempre afable, Rose no estaba comprando eso.

“Esa es la forma en que juego”, dijo. “Tengo una forma única de jugar al baloncesto. Y no creo que pueda cambiarlo”.

Rose dijo que los dos juegos anteriores a su lesión le convencieron de que estaba cerca de recuperar su nivel de MVP, tan cerca que fue “desgarrador” salir lesionado en ese punto. Él planea agregar yoga y más tiempo en la piscina a su régimen físico para aflojar y relajar su musculado cuerpo.

Pero él no piensa en conformarse con tiros en suspensión o tratando de ser sólo un jugador promedio que descuenta tiempo del reloj en la NBA. “No, en absoluto”, dijo Rose. “Creo que soy un jugador especial. Creo que a la gente le encanta la forma en que juego. Yo no trato de impresionar a nadie mientras estoy jugando ni nada de eso. Es simplemente la forma en la que yo juego. Tengo un sentimiento especial por el juego. Sé que mi historia está lejos de haberse acabado. Sé que es así. Él sólo me está preparando para algo grande”.

Rose estaba hablando acerca de la fe, en este punto. Su fe religiosa y, en esencia, la fe que los fanáticos de los Bulls necesitan para superar este último desafío. De hecho, le preguntaron qué le diría a los aficionados, y el héroe local fue bastante directo.

“Que yo no estoy terminado”, dijo Rose. “Yo sé que Él me está preparando para algo más grande. Por supuesto, en este momento cuando se está viviendo algo como lo que me sucedió, simplemente no se entienden ciertas cosas. Pero creo que si miro esto dentro de 10 años más o menos, viendo esto en el futuro y mirando hacia atrás, creo que esto será algo menor.

“Es algo que acaba de suceder. Y yo nunca voy a parar. Como he dicho, si me he hago daño 10 veces más, yo nunca voy a parar. Nunca”.