¿Qué le está pasando a los Clippers?

La rabia que y todo lo que dijo Vinny Del Negro sobre su equipo luego de la derrota del sábado en la noche ante los Houston Rockets (sin James Harden) no fue una broma planeada para abril, el mes de los inocentes. Fue algo real.

“Jugaron más duro que nosotros”, dijo Del Negro. “Jugamos horrible. Nuestra actuación fue terrible, nuestra actitud fue terrible, nuestra parsimonia fue terrible. Estoy muy decepcionado. No vi ganas de pelear en el equipo esta noche y necesitamos que los muchachos se hagan cargo de este asunto”.

“Estamos luchando por un puesto en los playoffs y luego salimos a jugar así de mal la segunda mitad— casi todo el partido—”, afirmó Del Negro. “Sé que era nuestro cuarto juego en cinco noches, pero eso no es una excusa. Tenemos un equipo muy profundo. No hay excusas. No creo eso”.

La fuerte crítica…la decepción…todo fue real.

Aparentemente con todo por jugar— estar entre las tres primeras siembras en los playoffs de la Conferencia Oeste, la ventaja de la localía en la primera ronda de la postemporada y por simple orgullo profesional — los Clippers no han podido encontrar la energía para terminar la temporada de la manera que la iniciaron (como una bala).

Los Clippers han bajado su nivel en la segunda parte de la campaña, derrocharon el mejor inicio de la liga con marca de 32-9 y ahora tienen registro de .500 (17-17) a falta de siete juegos para finalizar la temporada regular. El premio MVP de Chris Paul en el Partido de las Estrellas podría servir como la única noticia destacada durante el tramo final de esta campaña si es que no logran sacudirse de este bajón.

Lograron una marca de 7-7 en marzo y no han comenzado de la mejor manera este mes final de la temporada regular tras perder en casa el lunes en la noche contra los Indiana Pacers, un choque que vio como los Clippers llegaron a estar con desventaja de 24 puntos antes de apretar el juego al final y caer 109-106.

Decifrar qué es precisamente lo que le está pasando a los Clippers desde un punto de vista esquemático es una pérdida de tiempo. Tienen ciertas debilidades que no pueden ser curadas esta temporada a menos de que Blake Griffin y DeAndre Jordan mágicamente localicen ciertos movimiento confiables en el poste bajo de una noche para otra. Esto no lo digo para menospreciar a ninguno de estos dos talentosos hombres grandes, es simplemente un hecho.

Los Clippers no son capaces de jugar un esquema de adentro hacia fuera durante buenos lapsos de tiempo como para hacer sentir incómodos a los equipos de gran nivel. Comenzar un tramo crucial de cuatro choques en casa con una derrota ante los Pacers no es la mejor manera de ganar confianza. Y cuando Paul, Jamal Crawford y el resto de las estrellas perimetrales de los Clippers también están teniendo problemas, esto confirma todos los temores que hemos expresado de este equipo desde que comenzaron los inconvenientes en la segunda parte de la temporada.

Ahora hay alarma roja en los Clippers. Han perdido cuatro de os últimos cinco encuentros y todo el mundo ha comenzado a señalarse (directamente o de otra manera). La actuación y la energía de los jugadores parece no ser la misma, lo cual sugiere que hay algo mal en la relación entre los jugadores y el entrenador en términos de resultados (y el entrenador siempre tiene que irse en estos casos).

Del Negro ha tomado una postura algo agresiva, jugando con muchas rotaciones e incluso dejando en la banca de suplentes a algunos titulares para tratar de despertar al grupo.

“Depende de ellos”, dijo Del Negro de sus jugadores a J.A. Adande, de ESPN.com, tras la derrota ante los Pacers. “Lo único que puedo hacer es meterlos y sacarlos durante los partidos”.

Cualquier cosa que se diga de este equipo que tiene a varios de los mejores líderes del vestuario de la liga (Paul, Caron Butler, Grant Hill y Chauncey Billups) es alarmante.

Tan alarmante que Del Negro está señalando con sus críticas a sus grandes estrellas, particularmente al dejar en la banca recientemente a Paul y Griffin, movimientos que seguramente van a deteriorar la dinámica entre jugadores y entrenador en un conjunto que siempre ha tenido bajo la mira a Del Negro. Esta locura está pasando en un equipo que necesita solamente una victoria para ganar 50 partidos, máximo registro de la franquicia en una temporada histórica para este conjunto.

Esto deja en alerta todo lo que pueda pasar en la postemporada. Si los Clippers se derrumban así de fácil ahora, pues cualquiera sabe que es lo que va a suceder al final de la temporada.

Iniciar los playoffs fuera de casa y sufrir el destino que padecieron hace poco en la División Suroeste, con marca de 1-3 y todo lo que pase de malo con los Clippers es problema de cualquiera.

¡Del Negro ya no tendrá que preocuparse más e eso!