Para los jóvenes Thunder, el futuro es ahora

Se supone que el futuro debería llegar con robots voladores, jets innovadores y extraterrestres.

A Kevin Durant y Rusell Westbrook les llego ya la ahora de enfrentar el gran reto de lograr un boleto para las finales de la NBA.
NBAE/Getty Images
En vez de eso arribó de las alas de tiros de tres puntos, clavadas al aro y un par de fantásticos jugadores de 22 años de edad.

El futuro se suponía debería estar en algún lugar allí afuera, cerca a una esquina distante, o en una montaña muy alta, ocupando nuestros confusos rincones de imaginación.

Pero acá está, ahora mismo, como un disparo que llegó directo a nuestra cabeza.

Kevin Durant se levantó de la superficie del planeta como si estuviera caminando en un espacio sin ataduras y Russell Westbrook disparó un pase meteórico que sacó de alguna parte de la ionosfera y, en ese instante, todo se volvió posible – ver carros volando, la paz mundial o poder viajar en el tiempo.

Oklahoma City está en las finales de la Conferencia Oeste.

Westbrook le dio a Durant un pase elevado fuera de este mundo para que este la clavara a falta de 6 minutos y 39 segundos en el tercer cuarto, en la que fue solo una jugada, una cesta, dos puntos. Pero fue el momento en el que los Thunder se dieron cuenta de lo que estaban viviendo en el presente: el séptimo partido de una serie de los playoffs contra los luchadores Grizzlies, un instante que seguramente para muchos llegó antes de lo esperado.

El equipo del futuro de la NBA no esperó nada y por eso los Thunder han, por así decirlo, brillado como una linterna para meterse en una final al mejor de cuatro partidos ante los Mavericks que quizás llegó más temprano de lo que todos esperaban.

"Es otro buen paso para nuestra organización", dijo el entrenador Scott Brooks. "Nuestra meta, al igual que la de los otros 29 equipos, es ganar el campeonato. No somos diferentes a los demás. Sabemos que el proceso es largo y duro, nos damos cuenta que no podemos saltarnos pasos y que nada llega rápidamente".

Pero, de hecho, de la única forma en la que los Thunder hubieran llegado más lejos y más rápido era el haber tomado el transportador U.S.S. Enterprise del Capitán Kirk.

Hace apenas 29 meses, el 29 de diciembre del 2008, los Thunder tenían marca de 3-29 y se dirigían, quizás, al libro de ignominias de la NBA porque podían realizar la peor temporada en la historia de la liga. Durant era desgarbado jugador de segundo año con piernas largas y flacas. Westbrook era un novato que jugaba por primera vez de tiempo completo en la posición de guardia armador y Brooks era un entrenador de primer año que llevaba el rótulo de ser un técnico "interino".

Hace apenas 12 meses, todos consideraban un logro esplendido que los Thunder hubieran ganado un par de partidos en casa, por haber jugado competitivamente y haber perdido en la serie de primera ronda de los playoffs contra los Lakers, conjunto que eventualmente sería el campeón.

Hace apenas unas semanas, los Thunder nunca habían ganado una serie en los playoffs desde que el equipo se ubica en Oklahoma City en el 2008.

Ahora están a cuatro victorias de llegar a las finales.

"Yo venía de la universidad y allí no perdía demasiados juegos", afirmó Westbrook. "Fue muy duro, pero podía ver que estábamos creciendo".

"Definitivamente fue algo complicado, especialmente con dos malas temporadas de ese estilo de forma consecutiva", señaló Durant. "Me aseguré de trabajar duro durante ese tiempo y Russell hizo los mismo cuando llegó aquí...Hemos sido pacientes. Y ahora estamos acá".

Están acá porque Durant se sacudió de su miserable actuación, pues acertó 3 de sus 14 lanzamientos en la derrota en el sexto partido el pasado viernes en la noche, para luego ser la máquina de encestar disparos que lideró la liga en anotación las últimas dos campañas, acertando 13 de sus 25 tiros – incluyendo cuatro triples—para completar 39 puntos.

"Creo que lo puedo decir ahora – jugó muy mal el partido pasado", afirmó Brooks. "Él sabe eso. Lo hablamos... Y él sabe que las cosas no se dan fácilmente. Entonces yo tenía claro que se recuperaría y tendría un partido fantástico".

Están acá porque Westbrook está dispuesto a dejar atrás todas las críticas que ha recibido por su estilo de juego y realizó un choque casi histórico cuando su equipo lo necesitaba más. Los 14 puntos, 14 asistencias y 10 rebotes de Westbrook se convirtieron en el quinto triple-doble en un séptimo partido de una serie en los playoffs y lo dejaron al lado de nombres como West, Bird, Worthy y Pippen.

"A veces fue criticado, pero Russell siguió jugando como sabe", destacó Brooks. "Sigue mejorando. Sigue jugando mejor con el paso de los días. Esta noche controló el partido. No lanzó muy bien el balón. Pero manejó nuestra ofensiva. Manejó nuestra defensiva. Supo diseñar las jugadas. Hizo funcionar bien los esquemas defensivos".

Están acá porque el otro futurista, James Harden, de 21 años, salió nuevamente desde el banquillo de suplentes como un cometa, dejando una estela de fuego mientras cortaba las líneas de pase para hacer robos y luego correr hacia el aro.

Están acá porque Nick Collison, el hombre de 30 años y que más tiempo lleva en una franquicia que prácticamente parece una reliquia salida del espacio, toma rebotes, defiende y lucha como si no hubiera mañana.

"Parece que todo hubiera pasado hace mucho tiempo", dijo Collison. "Creo que las cosas que ocurren cuando vives temporadas como esas te quitan el miedo a fallar. Ya has pasado por algo vergonzoso. Es vergonzoso tener marca de 3-29 y ser el peor conjunto de la liga. Una vez que no vive esa situación, quizás el miedo desaparece".

Con Durant elevándose por encima del público, Westbrook levitando durante partidos completos y una franquicia que parece vivir en un espacio sin gravedad, uno puede ver el futuro desde Oklahoma City.

Y nadie espera jets innovadores para volar.