Nash lidia con su nueva vida en Los Ángeles

Steve Nash estaba detrás de las líneas enemigas en el campo de prácticas de los Lakers, vistiendo un uniforme nuevo, rodeado en todas las direcciones por un montón de periodistas que se empujaban para preguntarle algo al hombre nacido en Suráfrica, criado en Canadá y que ahora trabajará en un lugar muy distinto para él en los Estados Unidos. Era lunes, el día de la prensa, y Nash estaba en un curso intensivo de lo que será su nueva vida.

“Estoy seguro que llamaremos la atención de todos algunas veces este año” dijo.

Bueno, al menos sigue conservando su buen sentido del humor, haciendo cara de impávido y llena de sarcasmo. Aún se ve joven, pues esta será su temporada 17 como profesional y disputó las cuatro campañas completas en la universidad. Y Nash, de 38 años, todavía puede jugar. Ganó otro título como líder de asistencias la temporada pasada y finalizó primero entre los guardias (noveno en general) en porcentaje de tiros acertados.

Pero esto es diferente. A pesar de todos los logros que ha conseguido y que lo llevarán al Salón de la Fama, a pesar de todos los años llenos de buenos resultados, Nash es ahora más que nunca antes un motivo curiosidad. Quizás el inicio de la temporada 2004-05 supera este momento. Ese fue su primer día de entrenamientos en su segunda campaña con los Suns, luego de haber dejado a los Mavericks y a su buen amigo Dirk Nowitzki. En esa época hubo preguntas, en algunos lados, por saber si sus problemas de espalda lo terminarían afectando dramáticamente. Muchos se preguntaban si su partida de Dallas a Phoenix cambiaría el balance de poder en el Oeste. Pero esto que vive ahora mismo supera a lo demás en intriga.

Estos son los Lakers. El haberse unido a los Raptors o los Knicks, los otros pretendientes que buscaron seriamente a Nash durante el verano en el mercado de agentes libres, habría sido un simple cambio de equipo. Pero pasar de los Suns a los Lakers fue desertar.

Nash nunca fue capaz de verse llegando al equipo que pasó tantos años mortificando su vida en los playoffs. Pero los Lakers tenían una ventaja que resultó invencible: Nash quería estar lo más cerca posible a sus dos hijas y su hijo que viven en Phoenix. Es un viaje de apenas 90 minutos en avión.

Cuando los Lakers no tenían el suficiente espacio salarial para hacer una buena oferta por Steve, el dueño de los Suns, Robert Sarver, se rindió ante la petición de Nash de hacer un intercambio por varias elecciones de Draft como muestra de agradecimiento por todo lo que hizo por la franquicia.

“Para ser honesto”, dijo Nash el lunes, “en su momento fue difícil pensar en venir a los Lakers por la historia que tengo jugando contra ellos. Pero la principal razón por la que no podía dejar pasar esta oportunidad era que mis hijos están cerca, pues se encuentran en Phoenix. Eso fue lo que me hizo decidir el poder fichar con los Lakers. Desde entonces, cada día estoy más entusiasmado por la oportunidad que tengo”.

Unos minutos más tarde, en medio de un montón de periodistas, Nash fríamente acotó: “No es una mala situación”.

La curiosidad sobre el caso Nash en Los Ángeles se extiende a la cancha. En los últimos ocho años, él fue la chispa que iniciaba un contragolpe aterrador, además de ser un maestro en la técnica de la jugada de pantalla y desmarque (especialmente con Amar'e Stoudemire finalizando las jugadas). Nash no será el mismo jugador en Los Ángeles. Seguro el entrenador Mike Brown utilizará jugadas de la ofensiva Princeton de la temporada 2011-12 que implementó su asistente Eddie Jordan. Pero no será el mismo jugador que era en Phoenix.

Sin embargo, el hecho de que Nash juegue más tiempo sin el balón en las manos, si es que así sucede, no es algo tan malo debido a su prestigio como uno de los mejores lanzadores en la historia de la NBA. Pero igual será diferente.

Nash afirmó que será un proceso de aprendizaje para todos los involucrados. Se verá raro por momentos. Seguramente será extraño para él.

Pero eso no importa. No es que muchas personas más lo vean. Simplemente llamarán la atención de todos algunas veces.