Un final familiar permitió que la serie regresara a Miami

A falta de ocho segundos para finalizar el partido de los playoffs que hubiera enviado a los Heat a la segunda ronda con un gran descanso, ellos hicieron la estrategia que parecía más simple. Darle la bola a su cerrador. Dejar que él decidiera lo que fuera a suceder. Ir a casa con una victoria o, en el peor de los escenarios, irse a dormir sabiendo que hicieron lo mejor posible.

LeBron no ha aprendido a cerrar un partido importante con el uniforme de Miami.
NBAE/Getty Images
¿Pero qué hicieron los Heat en vez de eso? Un pase para LeBron James.

Ellos deberían estar en South Beach ahora mismo, tomando un respiro antes de lo que seguramente será una serie de segunda ronda muy intensa y emocional ante los Celtics. Pero contrario a eso, ellos enfrentarán un quinto partido el miércoles ante los Sixers, todo porque le dieron el balón al hombre equivocado.

Se acuerdan, el jugador cuya penetración al aro fue bloqueada el mes pasado por Amar'e Stoudemire, de los Knicks, en uno de los más recientes intentos fallidos de LeBron por ser un héroe esta temporada.

Bien, el entrenador de los Heat, Erik Spoelstra, y su extraña estrategia de darle el balón a LeBron en los segundos finales ante los Sixers tuvo "un par de cosas diferentes". Él no elaboró la jugada, pero probablemente querían darle la pelota a LeBron para que, de ser posible, encontrara a Dwyane Wade y fuera este último quien jalara el gatillo.

Pero en vez de eso, LeBron quedó aislado, atacó el aro por la línea y vio como su disparo era bloqueado, de nuevo, esta vez por Elton Brand.

Allí terminó el partido. Así fue como los Sixers, que remontaron una desventaja de seis puntos en los 95 segundo finales el domingo, sorprendieron a los Heat con un triunfo 86-82 en el cuarto choque de la serie. En gran parte, de esa forma perdieron los Heat y permitieron que la serie se extendiera un juego más de lo necesario, pero también porque evidentemente Spoelstra no ha aprendió su lección y porque LeBron no ha aprendido a cerrar un partido importante con el uniforme de Miami.

"No pudimos sacar nada de lo que planeamos", dijo Spoelstra sobre la jugada final de los Heat y, quizás, eso pasó porque ellos no pensaron lo suficiente en esos últimos segundos.

Si regresamos al primer partido, otro que tuvo un final apretado, la bola se la entregaron a Wade. Algo que tiene sentido. Wade es el Mariano Rivera de los Heat. Wade ha demostrado ser un campeón. Wade es igual de bueno para desmarcarse que LeBron, aunque es un mejor lanzador de media distancia y en la línea de tiros libres, en caso de que los Sixers hubieran hecho una falta. Y en ese primer partido, Wade, que ni siquiera estaba totalmente saludable, acertó el tiro clave y solidificó sus credenciales como el jugador más confiable y crucial de Miami.

Incluso LeBron no tuvo problemas con eso, pues afirmó, "cuando la mano derecha no está funcionando, en ocasiones debes utilizar la izquierda".

Bien, como una pesadilla recurrente, la bola encontró el camino para llegar a LeBron, en el choque más importante del año, con la posibilidad de darle un descanso de cinco días a Miami antes de enfrentar a los Celtics. Ahora, seamos justos: LeBron encestó tiros importantes para los Cavaliers en sus años allí y marcó 12 de sus 31 puntos ante los Sixers en el último cuarto.

"Estaba con la mano caliente y los muchachos me seguían dando la pelota", afirmó.

Entonces el hecho de haberle dado la pelota a LeBron no fue necesariamente una pobre elección de jugada. Nadie está diciendo eso. Simplemente él no era la opción más adecuada, especialmente porque a Wade no lo estaba marcando el mejor defensor de Philladelphia; Andre Iguodala estaba defendiendo a LeBron. ¿Entonces a quién culpamos?

Spoelstra no estaba muy contento por la "ejecución" de la jugada, algo totalmente normal, y aunque nunca dio ningún nombre, señaló lo siguiente: "Debemos aprender a ser mejores en ese tipo de situación".

Entonces, sí, la decisión que tomó LeBron no fue la mejor. Pero quizás él nunca debió haber estado en esa situación, al menos no esta vez, con la definición de la primera ronda en juego.

¿Quieren más rezones por la que debían darle el balón a Wade? Se sentía arrepentido tras un tramo de 40 segundos en el que tuvo fallas defensivas, permitiendo que Jrue Holiday encestara un triple sin marca alguna, luego falló un disparo y la opción de irse en ventaja por un punto, luego Lou Williams encestó otro disparo de tres puntos sobre él, lo cual puso a los Sixers arriba por dos puntos con 8,9 segundos restando para terminar el juego. ¿Ustedes creen que Wade, luego de haber sido quemado de esa manera, quería el balón en sus manos y la oportunidad de redimirse? Claro que sí. Cualquier hombre competidor la desearía.

Por el lado de LeBron, él no sentía gran remordimiento.

"Creo que le puse demasiada elevación al tiro y él (Brand) hizo una gran jugada", afirmó James, antes de añadir que "eso no decidió el partido".

Algunas veces esas cosas pasan. Y quizás los Sixers, con la juventud y desesperación de estar jugando quizás por última vez en casa esta temporada, estaban destinados a vencer a Miami tras seis derrotas consecutivas. Holiday, Williams y también el novato Evan Turner hicieron jugadas sólidas en ese tramo y crecerán con este tipo de experiencias.

Además, Wade no garantizaba acertar el tiro final, en caso de haberlo tomado. No obstante, el punto es que no le dieron la opción de realizar lo que mejor sabe hacer. Y el castigo por eso es tener que jugar el miércoles otro juego contra los Sixers, es decir, otra oportunidad de hacer algo terriblemente equivocado.