Los Mavericks tienen la misión de borrar lo que vivieron en las finales del 2006

Mientras el ruido se hacía ensordecedor y la temperatura subía como burbujas de una olla con agua hirviendo, el balón parecía dar vueltas en el estadio como buscando peregrinos en el camino de redención.

Los Mavs son una franquicia con la misión de borrar las feas memorias del 2006.
NBAE/Getty Images
Allí estaba Dirk Nowitzki, un jugador que fue MVP, un futuro Salón de la Fama y un veterano de 13 años en liga que quizás sea más conocido por no haber podido liquidar la serie en las finales de la NBA en el 2006, levantándose y fallando un triple que le hubiera podido haber dado la ventaja a su equipo.

Allí estaba Tyson Chandler, un jugador que fue la segunda elección del draft, que había salido de tres clubes diferentes y que fue muy cuestionado antes de llegar a Dallas, manteniendo la jugada viva en los tableros ofensivos.

Allí estaba Jason Terry, el único compañero de equipo de Nowitzki en compartir toda la agonía de las finales contra Miami, viendo como el balón pasaba entre las piernas de Eric Maynor y tomando la pelota.

Allí estaba Jason Kidd, el experimentado jugador estelar de 38 años que ha estado dos veces en las finales con New Jersey y ha perdido en ambas ocasiones, atrapando el pase de Terry en la parte derecha de la cancha y pasándola hacia la dirección contraria.

Allí estaba Shawn Marion, un jugador que nunca pudo agrandarse momentos importantes y perdió dos veces en las finales de la Conferencia Oeste durante sus nueve temporadas en Phoenix, quien nunca dudó en dar un pase más en la parte alta de la llave.

Entonces el balón llegó a las manos de Nowitzki y él encestó el triple a falta de 74 segundos para el final del choque y que finalmente rompió a los Thunder y envió a los Mavericks de regreso a las finales.

"Cuando tuvo otro disparo igual, sabía que Dirk no lo iba a fallar", dijo Marion. "Era su segunda oportunidad".

Los pueden llamar el Ejército de Salvación. Pueden ser patrocinados por un vendedor de autos usados. Y pueden, incluso, dormir en los trampolines.

Nadie esperaba que esto sucediera. Nadie pensaba que los Mavs estarían donde están ahora hace un mes cuando comenzaron los playoffs.

Nadie, a excepción de los Mavs.

"Creo que en el campo de entrenamiento nos dimos cuenta que teníamos las piezas para llegar acá", afirmó Terry. "La temporada pasada cuando hicimos el intercambio por Brendan Haywood, Caron Butler y DeShawn Stevenson, pensábamos que podíamos llegar a donde estamos ahora. Pero había un par de pasos más que debíamos hacer".

Pasos como recuperarse tras desperdiciar una ventaja de 23 puntos en la primera ronda ante Portland. Pasos como aniquilar a los Lakers, bicampeones de la NBA, con una barrida de 4-0 en la segunda ronda. Pasos como superar en lucha, astucia y sobrevivencia a los jóvenes y talentosos Thunder.

Los Mavericks no son solamente un equipo en buena racha, sino una franquicia con la misión de borrar las feas memorias de tener una ventaja de 2-0 en las finales, de estar arriba por 13 puntos en Miami con menos de cinco minutos restando en el tercer partido y luego desplomarse por completo.

"Ha sido algo largo", dijo Terry. "Hemos tenido que sentarnos y escuchar muchas críticas. Todavía tendremos que escuchar a la misma gente hasta que terminemos nuestra tarea. Pero ha sido un camino largo. Se ha sentido como 10 o 20 años y apenas han sido cinco.

"Nunca hemos hablado de los problemas para volver acá. Solamente hablaríamos de eso cuando supiéramos que iba a suceder. Ya no tenemos que hablar más.

"Nunca me he olvidado de eso. Cada vez que me voy a dormir. Cada vez que levanto mi brazo me imagino el trofeo de campeón esta temporada. Si ven mi locker, la (foto del trofeo) esta allí".

Aunque las memorias de esa devastadora final se suponía que debían haber motivado a los Mavericks, en las últimas cuatro temporadas eso se transformó en una colección de casos tristes y emocionales de baloncesto. El año después de esa derrota, en el 2007, los Mavs ganaron 67 encuentros, Nowitzki se alzó con el premio MVP y Dallas fue eliminado en la primera fase por la octava siembra, Golden State. En el 2008, ellos perdieron contra New Orleans en la primera ronda. En el 2009, ellos fueron superados por Denver en la segunda ronda. Y en el 2010, ellos perdieron contra San Antonio en la primera fase.

"Sí, ha pasado mucho tiempo para volver acá", dijo Nowitzki. "Hemos tratado de llegar a esta instancia y nos hemos quedado cortos muchas veces. Pero este es un grupo de veteranos que quiere jugar y no es egoísta".

Con esos intentos fallidos y embrujos persiguiéndolos durante media década, al parecer la fuerza colectiva que se ha unido y está llena de golpes del pasado la que ahora ha hecho más fuerte a este veterano grupo. A donde quieran mirar en ese vestuario hay alguien con un larga y profunda cicatriz. Peja Stojakovic está en su temporada número 14 en la NBA con su quinto equipo diferente tras golpearse la cabeza ante una muralla llamada Lakers durante su paso por Sacramento. Incluso el entrenador Rick Carlisle había estado en las finales de la Conferencia Este con Indiana en el 2004, pero cayeron contra Detroit.

Entonces cuando perdieron el segundo partido de la serie frente a los Thunder, eso apenas fue un tropezón y no otro error fatal. Incluso cuando estaban con una desventaja de 15 puntos y con apenas cinco minutos por jugar en el cuarto partido en Oklahoma City, ellos vieron una pequeña herida y milagrosamente se curaron por sí mismos para ganar en el tiempo extra. Luego estuvieron por debajo en el marcador casi todo el quinto partido, caían por seis unidades a falta de 4 minutos y 27 segundos y nunca titubearon.

Los Thunder tienen un par de estrellas sin desarrollar totalmente como Kevin Durant y Russell Westbrook, además de tener un grupo a su alrededor con cuatro jugadores con 22 años o menos. Lo único que les hace falta es crecer y vivir los dolores que los Mavs conocen más que nadie.

"Bien, yo he dicho que tenemos un grupo lleno de hombres que han vivido muchas cosas, un grupo de veterano", afirmó Nowitzk. "Todos tienen historias únicas en este equipo".

Historias de vida, derrotas, irrespetos y decepciones, que incluso el balón mismo parecía saberlo en esos minutos finales pues tocó cinco peregrinos y regresó a las manos Dirk en su camino a la redención.

"Segunda oportunidad", dijo Terry. "Esos somos nosotros".